reflexiones

Domingo V del Tiempo Ordinario,Ciclo B, Curación de la suegra de Pedro (Mc 1,29-39)

febrero 5th, 2012 | Posted in reflexiones | No Comments

Lecturas:

Lectura del libro de Job 7, 1-4. 6-7
Job habló diciendo:
¿No es una servidumbre la vida del hombre sobre la tierra?
¿No son sus jornadas las de un asalariado? Como un esclavo que suspira por la sombra, como un asalariado que espera su jornal, así me han tocado en herencia meses vacíos, me han sido asignadas noches de dolor.
Al acostarme, pienso: «¿Cuándo me levantaré?» Pero la noche se hace muy larga
y soy presa de la inquietud hasta la aurora. Mis días corrieron más veloces que una lanzadera: al terminarse el hilo, llegaron a su fin.
Recuerda que mi vida es un soplo y que mis ojos no verán más la felicidad.
Palabra de Dios.

Salmo Responsorial 146, 1-6
R. Alaben al Señor, que sana a los afligidos.
O bien: Aleluia.

¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,
qué agradable y merecida es su alabanza!
El Señor reconstruye a Jerusalén
y congrega a los dispersos de Israel. R.

Sana a los que están afligidos
y les venda las heridas.
Él cuenta el número de las estrellas
y llama a cada una por su nombre. R.

Nuestro Señor es grande y poderoso,
su inteligencia no tiene medida.
El Señor eleva a los oprimidos
y humilla a los malvados hasta el polvo. R.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 9, 16-19. 22-23
Hermanos:
Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!
Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión.
¿Cuál es, entonces, mi recompensa? Predicar gratuitamente el Evangelio, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere.
En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Y me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio.
Y todo esto, por amor a la Buena Noticia, a fin de poder participar de sus bienes.
Palabra de Dios.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 1, 29-39
Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a éstos no los dejaba hablar, porque sabían quién era Él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando».
Él les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».
Y fue por toda la Galilea, predicando en las sinagogas de ellos y expulsando demonios.
Palabra del Señor.

Homilía

El problema de los problemas: Dios

Todo el mal que existe en el mundo y lo hay en abundancia, no en el mundo en sí, sino en los hombres y mujeres de toda raza y condición  que lo cometen, se ha cuestionado profundamente.  Algunos por este camino llegar a negar que Dios exista o si, existe,  estaría jugando con los hombres.  Porque –dicen – si es Todopoderoso por qué permite   o da, según los casos, enfermedades, catástrofes, muertes… Concluyen afirmando que  Dios no existe, o no se interesa por nosotros, o se da una casualidad detrás de otra,  que niega cualquier decisión del ser humano.

En el Antiguo Testamento el dolor, el sufrimiento, de pobreza… o cualquier otra desgracia eran desgracia producto del pecado y sus consecuencias hasta de los mismos padres, como preguntan a Jesús sus discípulos ante el ciego de nacimiento:   Maestro, ¿por que nació ciego este hombre? ¿Fue un pecado de él o de sus padres? Jesús respondió: La cusa de su ceguera no ha sido ni un pecado de él ni de sus padres (Jn 9,2-3).  Eso describe la mentalidad expresada en los amigos de Job, a lo que él se opone.

Una mirada de fe: Job se niega a concebir a Dios siguiendo la lógica del pensamiento humano, de la racionalidad que habla de méritos, un Dios premiador o castigador jugueteando con los hombres. Dios no puede ser así y, por eso, no lo es (siempre tenemos que hablar de lo que no es Dios). Job pide a Dios que se le revele, que anuncie su presencia en medio de la oscuridad que vivimos. No le pide que le explique por qué le suceden tantas calamidades juntas, porque esto está fuera de su poder de comprensión, sino que ilumine  a todos hasta a sus amigos que muy cómodos en su situación y demasiado críticos y sin compasión con Job del que dicen ser sus amigos y que desean lo mejor para él.  

Job quiere luz, que la noche espiritual se acabe. Y es lo que nos muestra Cristo. Las curaciones de Jesús son signos de algo  más profundo: la curación espiritual; los milagros de Jesús sobre el mal y las enfermedades son presencia del Dios de bondad en nosotros.

Sin recompensa:

¿Por qué Dios no me ayuda si voy a misa todos los domingos, que me confieso con frecuencia, que trato de hacer el bien a los demás…?  ¿Por qué he perdido el trabajo? ¿Por qué he suspendido en mis estudios? ¿Por qué me ha abandonado mi esposa, mi esposa? ¿Por qué se han separado mis padres dejándome solo?

En la carta de san Pablo hemos escuchado: ¿Dónde está mi recompensa? Está en que anunciando el Evangelio, lo hago gratuitamente no haciendo valer mis derechos por la evangelización (1Cor 9,18). San Pablo es consciente de la gracia de su conversión a Cristo ha descubierto el verdadero amor y su recompensa es servir = devolver el amor recibido de Dios en los hermanos.

La suegra de Pedro:    

El evangelio proclamado nos lleva a la vida cotidiana de Jesús. Él está en el hogar, en la sinagoga, busca lugares apartados para orar, atiende a la gente y llega a hacerlo con gran ternura y paciencia, es el amor hecho consuelo, atención, alegría, comunión… La mujer está enferma, no puede participar en la comunidad, está marginada… es curada: la fiebre desapareció y les servía.   

La compasión:

No entendemos viene esta realidad tan hermosa y cristiana. Un hermano me refería este testimonio de su vida: Frecuentemente daba ayuda a necesitados en la calle… Les dio algunas monedas, pero no les miro a los ojos, nunca me sentaba a su lado, nunca les he hablado… Creía que el dinero sustituía a ni atención personal y seguía contento mi camino… Llegó un momento en mi vida que examine profundamente cómo era mi seguimiento a Jesús, cómo lo imitaba… cómo era prójimo = el más cercano al que sufría, al que necesitaba ayuda. Y me descubrió Jesús el camino de estar callado al lado del enfermo… Ya no me escandalizo del otro, comparto sus penas, comprendo el dolor, sufro con él… Siento amor, tengo paz.    

P. José Jiménez de Jubera

Domingo IV del Tiempo Ordinario B; Enseñaba con autoridad, Mc1,21 – 28

enero 29th, 2012 | Posted in reflexiones | No Comments

 

El Poder de tu Palabra ( VIDEO )

Lecturas:

 Dt. 18, 15-20 (Dios Anuncia que enviará un profeta) ; Sal 94, 1-2.6-7.8-9 (Ojalá escuchen hoy su voz); I Cor 7, 32-35 ( libres de preocupaciones para anunciar el Evangelio); Mc 1,21-28

 

El Señor tu Dios hará surgir un profeta como yo, de entre los tuyos, de entre tus hermanos. A él lo escucharán. Son palabras de Moisés al pueblo de Israel cuando se despedía de ellos  e indicándoles que el Dios liberador estaba con ellos y no los dejaría de su mano. Dios envió profetas a lo largo de la historia del Pueblo Elegido  y a los que este pueblo no supo o no quiso responder. No fueron escuchados, maltratados, vivieron en la incomprensión y hasta perseguidos y algunos llegaron a morir perseguidos. También hubo falsos profetas…

El pueblo de Israel esperaba a ese Profeta único, prometido por Moisés ¿Cuándo llegaría? La respuesta la encontramos en el relato evangélico: Aparece Jesús, cura, predica el reino de Dios, perdona los pecados, hace ver a ciegos, oír a los sordos… y las autoridades religiosas no quieren escucharlo, hablan de patrañas por parte de Jesús, que si lo hace todo por el poder del Príncipe de los demonios, que si es pecador y por eso come con ellos, que acoge a las mujeres, se deja tocar por personas “impuras”… cura en sábado…A este personaje que anda fuera del camino establecido, como dicen en política, al margen del “statu quo”, ¿a quién se le va a ocurrir decir en serio que es un profeta? Pues hay en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y él es el que grita: Sé quién eres: el Santo de Dios

El santo de Israel:

Con la llegada de Jesús se completa el proyecto de Dios sobre la humanidad: Él es el gran profeta, y más que profeta, porque es el Hijo de Dios, que se ha hecho verdadero hombre, sin dejar de ser Dios. Así lo proclama el inicio de la carta a los Hebreos: Muchas veces y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros antepasados por medio de los profetas, ahora en este momento final nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo también el universo (Hb 1, 1-2). Así que Cristo viene a ser el profeta anunciado por Moisés.

Los profetas:

En el Antiguo Testamento los profetas desempeñaron un papel muy importante, el serlo respondía a una llamada personal de Dios, que encomendaba al que elegía una misión especial, fundamentalmente ser mensajeros de su Palabra para el pueblo y guardianes de que se cumpliese. Al desaparecer del mando del estado palestino la dinastía de David, el profetismo también desaparece. Y es una queja y una muestra en algunos escritos de que Dios los ha abandonado.

Con Juan el Bautista se inicia el profetismo que ya podríamos llamar “cristiano”, pues Juan está en función de preparar la llegada del Mesías, el gran profeta. Jesús ya no es el profeta, es mucho más, es la misma Palabra de  Dios hecha carne nuestra, veredero hombre y verdadero Dios, el puente perfecto para unirnos a todos con Dios.  Por eso es tenido en bastantes pasajes evangélicos como el Profeta por excelencia, con una misión especial de redimirnos y que le llevó hasta entregarse a la muerte por amor.

Todos somos sacerdotes, reyes y profetas por el bautismo:

Partamos de este hermoso texto de la primera carta de san Pedro: también ustedes mismos, como piedras vivas, van construyendo un templo espiritual  dedicado a un sacerdocio consagrado para ofrecer, por medio de Jesucristo, sacrificios agradables a Dios (1Pd 2, 5). Esta triple misión vemos como la asumen con mucha responsabilidad las primeras comunidades cristianas, ellos son levadura, sal y luz para los miembros de la comunidad, y también son enviados a anunciar a Cristo y su evangelio en otros lugares. Eran predicadores ambulantes que imitaban la radicalidad de la vida de Jesús e iban visitando las comunidades. Nos faltaron falsos profetas.

El poder de Dios en el amor:

Un hombre que tenía un espíritu inmundo… Se encontraba en la sinagoga, en aquel lugar de culto tan importante para la religión judía de entonces, alabando seguramente a Dios. Quizás era tenido como un modelo de asistencia puntual a aquella reunión sabatina. La presencia de Jesús trae inquietud…  parece que sus palabras le llegaron a lo más profundo de su ser y tiene que descubrirse en lo más íntimo de  su ser: proclamar que Jesús es el Mesías. Esto lo sana porque Jesús está al servicio del amor.

También hoy sigue actuando el poder de Jesús para reducir al silencio a los que buscan el mal, para liberar a los oprimidos, para darnos libertad…  Actúa sí directamente, pero más lo hace a través de los demás, que somos portadores del aceite del amor, que suaviza odios y rencores, que profundicemos en construir el Reino de Jesús con su Palabra… Y para eso nosotros debemos ser profetas, ponernos en escucha de Dios y llevar lo que escuchamos a los demás. ¿Cómo?

De muchas formas y maneras: colaborando en las funciones de la comunidad, en la celebración de la misa, lector, etc., integrándome en un grupo cristiano y trabajar pastoralmente en él, trabajos sencillos aparentemente como en nuestra parroquia ser mensajero, llevando el boletín parroquial a las familias…

Haz, Señor, que escuchemos tu voz. Y la vivamos y la llevemos a nuestros hermanos de corazón con amor

P. José Jimenez

Domingo III del Tiempo Ordinario” Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres” Mc 1,14-20

enero 23rd, 2012 | Posted in reflexiones | No Comments

 

 

 

 

Lecturas: Jonás 3,1 -5. 10;  Sal 24 ,4-9 ; Cor 7, 29 – 31; Mc 1,14 – 20

Suenan y resuenan  en mis oídos las palabras de Jesús que hemos escuchado del evangelio de Marcos y que son las primeras que este evangelista pone en boca de Jesús: Se ha cumplido el plazo: está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el evangelio (Mc 1,14). Me golpea tremendamente en la mente y me inquieta con una serie de preguntas, ¿qué quiere decir Jesús al afirmar: Se ha cumplido el plazo?  Y me pregunto, ¿a qué plazo se refiere? Sigue diciendo: está cerca el reino de Dios, ¿qué se entiende por reino de Dios? Y termina con un mandato categórico: conviértanse, ¿de qué y cómo? Y para terminar: y crean en el evangelio.

Cada día, cada minuto que vivimos es quemar una etapa, es cumplir un plazo. Lo vivido ya no vuelve, como dice hermosamente el poeta: Y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Frecuentemente nos lamentamos sobre el pasado y, ¿qué merece recordarse? Prácticamente todo el pasado que no aceptamos hay que olvidarlo, pasarlo por la filosofía del conocido dicho popular: No merece la pena llorar sobre la leche derramada. Jesús nos enseña a mirar el pasado no con añoranzas o temores, nos habla de la llegada del reino de Dios – que llega al poner en práctica lo que rezamos, el Padre nuestro -  y creer en el Evangelio. Es la nueva realidad Evangelio = Buena Nueva.   Es en expresión de san Pablo dejar el hombre viejo y abrirnos al hombre nuevo. Es la necesidad de formar una sociedad más fraterna, más solidaria y más pacifica que la que vivimos, pues “llamados cristianos”, ¿mostramos en nuestras obras muy poco de los sentimientos de Cristo?

Si hoy nos estás contento de tu vida, cambia ahora mismo, pues, de otro modo, pasarán unos meses, un año… y estarás más descontento. Aquí podemos ver la urgencia de la conversión que Jesús nos pide.  No es el cambio mañana ni pasado mañana, es hoy y ahora es el momento propicio para hacerlo, quizás busque otras oportunidades y no las tenga. Por eso es bien expresivo el salmo 95: Ojalá escuchen hoy la voz del Señor, no endurezcan el corazón (vv  7-8).

Respuestas concretas:

Y el De evangelista pasa a describir el llamado concreto que el Señor hace a algunos a ir con Él: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. Dirige el Señor la llamada primero a Simón y Andrés, hermanos, que inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Eran pescadores de oficio. Cabe recordar que Andrés y Simón ya conocían al Señor (cf. Jn 1, 35-42). De Juan y Santiago, dice el evangelista además que dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los trabajadores y se fueron con Él. El padre de Juan y Santiago era propietario de barcas y redes, lo cual habla de un cierto nivel económico dentro de la modestia del oficio de pescador. Por el evangelista Lucas (5,10) sabemos también que entre Pedro, Juan y Santiago, al menos, habían establecido una cierta “sociedad” de pesca.

La doctrina del Catecismo de la Iglesia católica:                El Reino de Dios está cerca.

541: Cristo, por tanto, para hacer la voluntad del Padre, inauguró en la tierra el Reino de los cielos. Pues bien, la voluntad del Padre es elevar a los hombres a la participación de la vida divina. Lo hace reuniendo a los hombres en torno a su Hijo, Jesucristo. Esta reunión es la Iglesia, que es sobre la tierra el germen y el comienzo de este Reino.

El anuncio del Reino de Dios

Todos los hombres están llamados a entrar en el Reino. Anunciado en primer lugar a los hijos de Israel, este reino mesiánico está destinado a acoger a los hombres de todas las naciones. Para entrar en él, es necesario acoger la palabra de Jesús. Jesús invita a los pecadores al banquete del Reino: No he venido a llamar a justos sino a pecadores (Mc 2, 17). Les invita a la conversión, sin la cual no se puede entrar en el Reino, pero les muestra de palabra y con hechos la misericordia sin límites de su Padre hacia ellos y la inmensa alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta (Lc 15, 7). La prueba suprema de este amor será el sacrificio de su propia vida para remisión de los pecados (Mt 26, 28).543 y  545.

La conversión de los bautizados

1427: Jesús llama a la conversión. Esta llamada es una parte esencial del anuncio del Reino: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva (Mc 1, 15). En la predicación de la Iglesia, esta llamada se dirige primeramente a los que no conocen todavía a Cristo y su Evangelio. Así, el Bautismo es el lugar principal de la conversión primera y fundamental. Por la fe en la Buena Nueva y por el Bautismo se renuncia al mal y se alcanza la salvación, es decir, la remisión de todos los pecados y el don de la vida nueva. Ahora bien, la llamada de Cristo a la conversión sigue resonando en la vida de los cristianos. Esta segunda conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que recibe en su propio seno a los pecadores y que siendo santa al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación. Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana. Es el movimiento del corazón contrito (Sal 51, 19), atraído y movido por la gracia a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero. 1428.

1989: La primera obra de la gracia del Espíritu Santo es la conversión, que obra la justificación según el anuncio de Jesús al comienzo del Evangelio: Conviértanse porque el Reino de los cielos está cerca (Mt 4, 17). Movido por la gracia, el hombre se vuelve a Dios y se aparta del pecado, acogiendo así el perdón y la justicia de lo alto. La justificación entraña, por tanto, el perdón de los pecados, la santificación y la renovación del hombre interior.

1990: La justificación arranca al hombre del pecado que contradice al amor de Dios, y purifica su corazón. La justificación es prolongación de la iniciativa misericordiosa de Dios que otorga el perdón. Reconcilia al hombre con Dios, libera de la servidumbre del pecado y sana

P.José  Jiménez de Jubera

Domingo II del Tiempo Ordinarios,Ciclo B “Rabbí,¿dónde vives? ” 15/01/2012

enero 15th, 2012 | Posted in reflexiones | No Comments

Lecturas: 1Sam3, 3-10. 19 ; Sal 39,2.4.7-10; 1Cor 6,13-15.17-20; Jn 1, 35-42

Vocación:

Es un tema importante el que nos  plantea la lectura del evangelio de Juan y la lectura del primer libro de Samuel. Es el tema de la vocación. Un concepto   que lo podemos ver en un doble nivel: el humano y el religioso:

v En el aspecto humano se entiende muchas veces por vocación  la inclinación y realización personal en cualquier estado  o carrera profesional. De ahí que escuchemos, por ejemplo, el deseo de toda mi vida ha sido ser ingeniero constructor, ahora que he creado una compañía constructora, me siento realizado.

v Espiritualmente vocación es la llamada de Dios que va manifestándose en el crecimiento de todo hombre y mujer como hijos de Dios.

  • Ø Vocación a la vida: es la llamada desde la concepción, a vivir una vida digna, una vida feliz, una vida en plenitud. Es la vocación universal.
  • Ø Tenemos después vocaciones individuales y concretas: soltero, casado, viudo, viviendo esa situación concreta desde la fe en Dios y el compromiso de amor cristiano.  Y dentro de estas vocaciones concretas están la vida consagrada, el sacerdocio… para muchos el matrimonio, como estado especial dentro de la Iglesia.

Acerquémonos a esas lecturas hermosas:  

Rápidamente hemos pasado en la liturgia del tiempo llamado de “Navidad” al llamado “ordinario”. Todavía están ante nuestros ojos y suenan en nuestros odios  hechos y palabras de la cercanía de Dios con nosotros, Emanuel, todo lo cual ha llegado a lo más profundo de nuestro corazón. Hoy la liturgia nos pone de golpe y nos llama a preguntarnos cómo llega a nosotros esa palabra y cómo la vivimos.

Del primer libro de Samuel: leyendo la vocación de Samuel  -el llamado- viene a mi mente este texto que hemos escuchado en Navidad: Muchas veces y de muchas formas habló Dios a nuestros padres  por medio de los profetas… (Hb 1,1). Samuel, entregado por sus padres a servir al Señor en el templo en agradecimiento por haberlo engendrado cuando ya no tenían esperanza, es un joven inteligente y vivaz, bueno y noble, pronto a escuchar y a obedecer. En el relato confunde la llamada, tampoco era frecuente que Dios hablase, recalca el texto, y el anciano Elí con su experiencia, lo encamina a aceptar que Dios es el que lo llama. Y ahí aparece la respuesta maravillosa del joven, ejemplo de toda respuesta a Dios: Habla, Señor, que tu siervo escucha.  Dios sigue llamando, es la conclusión que debemos sacar a estas alturas del relato, sigue llamando a todo hombre y mujer, de cualquier edad y condición. Sí, hay “peros”, problemas fundamentales para poder escuchar, pero, ¡ahí está la llamada!

Un mundo lleno de ruidos: Y no me refiero solamente a la cantidad de ruidos molestos o que escuchamos las cosas con volúmenes demasiado altos, sino que me refiero a un mundo que cierra puertas y ventanas para que sólo escuchemos lo que quiere que nosotros vivamos. En sus planes de venta nos están las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad; tampoco lo están las virtudes cardinales: justicia, prudencia, fortaleza y templanza…

Fallamos en nuestro interior en disponer un lugar de acogida: cada uno de nosotros buscamos llenarnos de “ruidos”  y muchos de ellos son muy interiores: caprichos, gustos, manías… que se van adueñando de nosotros y no dejar lugar a la oración y el recogimiento necesarios. Si el gran poeta Fray Luis de León expresa poéticamente feliz el hombre que huye del mundanal rüido, feliz el hombre que busca en su interior escucharse a sí mismo y a Dios.    

La oración y la interioridad: Reglas que la Iglesia, tan buena maestra, nos da. Silencio interior y exterior para orar, que lo recoge muy bien la interioridad agustiniana: no quieras ir fuera, entra dentro de ti mismo.

Las miradas en el evangelio: El relato que hemos escuchado se abre con una mirada de Juan el Bautista a Jesús y se cierra con la mirada de Jesús a Simón Pedro. La mirada de Juan va acompañada de la frase: Este es el Cordero de Dios, que actúan de acicate para dos de sus discípulos, que siguen inmediatamente a Jesús. Hay silencios y preguntas: ¿Qué buscan? Y sobre pregunta: Rabí, ¿dónde vives? Y la respuesta desconcertante de Jesús: Vengan y lo verán. Y no sabemos qué es lo que vieron, pero sí los efectos, pues Andrés nada más ver a su hermano Simón al día siguiente, le soltará de golpe: Hemos encontrado al Mesías. Y está asimismo la hora del encuentro: serían las cuatro de la tarde. Referencia a la hora del encuentro definitivo de Jesús con el Padre y con los hombres: la hora de morir en la cruz.

Testimonio de Juan; testimonio de Andrés; testimonio de lo que han sentido y vivido, provocando búsquedas y consiguiendo encuentros. Jesús deja de ser para aquellos discípulos  una fantasía o una utopía, es la luz que disipa las sombras del camino y abre las puertas de la mayor oscurana del ser humano: su muerte. Cristo es el Señor de la vida y, por lo mismo, el triunfador de la muerte. En Él está toda posible realización humana en plenitud, el sentido pleno de la vocación que asumamos porque Él nos llama.

Por eso, el texto del evangelio de hoy me fascina: largos silencios, profundas preguntas, dilatados encuentros…

Unas preguntas:

¿Recuerdas que personas te han conducido a Jesús en tu vida? ¿Has sido testigo fiel y podrás encontrar hermanos que te digan que tú les mostraste a Cristo? ¿Tienes alguna experiencia como la de los discípulos, de estar con Jesús, de acompañar a otros a Jesús? ¿Cuál es tu principal experiencia personal con Jesús?

EPIFANÍA DEL SEÑOR:Venimos de Oriente a adorar al Rey

enero 7th, 2012 | Posted in reflexiones | No Comments

HISTORIA DE NAVIDAD( Película completa, en castellano)

Lecturas: Is.60,1-6 ; Sal.71; Ef.3,2-5;  Mt 2, 1-12

EPIFANIA

El primer relato bíblico presenta un pórtico admirable de la grandeza de la Creación. Nos presenta un relato luminoso de bondad, de cariño y afecto donde cada cosa está en su sitio y el principal lugar lo ocupa el ser humano – hombre y mujer -, es Señor, por decisión del Creador, de todo lo creado.

Pero… los “peros” siempre desdicen todo lo precedente. Ese hombre-mujer, Adán-Eva, se siente o quiere sentirse el dueño de sí mismo y de su destino. Y viene el pecado, el capricho, la desobediencia… Y las páginas de la Biblia comienzan  a cambiar pues hablan de egoísmos, de caprichos, de pecados… llegando a muertes fratricidas, injusticias… Sombras de muerte, menciona la Biblia se esparcen por todos los lugares, encontrándose el hombre con lo más absurdo que podría encontrar: pues creado para la vida es llevado por el pecado a la muerte. Todos los puntos de esperanza se le van cerrando.

Tiempos nuevos o realidades viejas:

Desde la caída de Adán y Eva Dios promete la redención, pero tarda  en llegar pues tiene que ir escogiendo hombres y mujeres de los que unos le son fieles y otros no tanto: Abrahán, Jacob, Moisés… Más adelante los jueces: Dalila, Sansón, Samuel… reyes como David, Salomón… Es una luz que va ampliándose, se va manifestando a los hombres. Llegan los profetas, voz de Dios, para mantener esa esperanza. Así el profeta Isaías sobre la Jerusalén destruida por los babilonios  piensa en un futuro esplendoroso: ¡Levántate, brilla Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! (Is 60,1-2). El profeta llega a afirmar esto porque ha percibido cómo Dios en la historia ha ido destruyendo ídolos, criticando las seguridades humanas como cisternas agrietadas que no pueden detener agua (Jr 2,13), incapaces de mantener el agua de la salvación.

Dios nos salva:

Llena de edificios magníficos pero agrietados por todos lados y amenazando ruina parece la sociedad mundial con que terminamos el año 2011: la gran crisis económica como no la ha habido nunca, los políticos que no encuentran “recetas” para solucionar los problemas planteados, la gente desesperada… Hemos caído muy al fondo y no se ven claras e inmediatas salidas. Nuestros “ídolos” van cayendo: la sociedad de la prosperidad, del bienestar, de superar la pobreza, de desarraigar la miseria, de achicar la brecha entre ricos y pobres… van fallando. Hay avaricia mundial por las materias primas (no importa si se roba, porque se busca la forma de hacerlo “legalmente”), el agua escasea en el mundo, la basura de todo tipo desde la atómica a la de las cloacas invade la tierra…

Un punto de encuentro:

El lugar físico es lo de menos, es dicen  los especialistas con optimismo, buscar un lugar teológicamente de encuentro por encima de los intereses mezquinos y egoístas. Isaías piensa en una Jerusalén reconstruida, nosotros cristianos hemos pensado en estos días como lugar de encuentro el Portal de Belén. El pasado 27 de noviembre el papa Benedicto XVI se reunía en Asís – patria del gran hombre de la paz san Francisco –  para meditar, contemplar, orar… en un acto ecuménico sublime con 200 representantes de iglesias, confesiones religiosas distintas, ateos conocidos… de todo el mundo. Pensar, meditar, dialogar, enviar un mensaje de paz a todo el mundo por encima de creencias, razas y pueblos fue la tarea de estos hombres de buena voluntad, de acuerdo al conocido aforismo: Soy hombre y todo lo que afecta a cualquier ser humano, me afecta a mí. No podemos permanecer indiferentes, porque, nos lo recuerda san Pablo en la carta a los Efesios: los otros pueblos comparten la misma herencia, son miembros de un mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio (Ef 3,6).

Epifanía:

Esta palabra tiene su origen en el griego y significa: luz sobre… luz que apoya… Porque los hombres atrapados en nuestra sociedad de consumo se ciegan para ver al Salvador y su salvación. Los Magos son capaces de descubrir en su lejanía y por el interés en su búsqueda los signos de la llegada del Mesías; Herodes y los sacerdotes saben dónde debe nacer el Mesías, dan las señales a los Magos… pero ellos no van. Los Magos reconocen el amor de Dios y por eso caen postrados ante el Nino en acción de gracias y adoración. Se dejan llenar por el amor de Dios y su gracia les acompaña y regresan contentos a su tierra.

Es la experiencia de Dios y de su amor que debemos buscar y vivir cada de nosotros. Porque es Navidad: Dios con nosotros.

P. José

Santa María, Madre de Dios

diciembre 31st, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

Ave María (Pavarotti)

SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

El Testimonio de una madre:

He leído este testimonio de una madre. Me encantó. Por eso, he creído conveniente trasmitirlo a ustedes: Desde mi ser de madre  pudo imaginarme la felicidad de María tras el miedo inicial de verse sola con José, fuera de la posada, sin lugar donde dormir y luego ¡el parto! Ver hecha realidad de amor su confianza en Dios: el amor de su esposo, el amor de su hijo y el amor de Dios. Un momento intimo de ternura infinita  donde Dios apuesta por el hombre y donde el hombre se jugaba su salvación.  

Luego esa intimidad se ve de pronto interrumpida por la llegada de los pastores. ¿Quién los había invitado?  Y dicen que se les ha aparecido un ángel para indicarles que vayan a adorar al rey de los cielos.

Dos reacciones:

v La de María, leemos: Y María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón.

v Y de los pastores nos dice el mismo texto: Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído, todo como les habían dicho.

Tenemos que aprender mucho de estos textos:

ü Aprender de María a admirarnos de lo sencillo, a escuchar, a meditar, a rezar… luego actuar.

ü De los pastores debemos copiar la humildad, la sencillez,  capacidad de escuchar, de creer sin exigir, aceptar los hechos de amor tan sencillos como la vida misma.

ü En ambos se percibe cómo creen en la fidelidad de Dios, Dios es fiel y lo es cada día y en cada instante. Lo sienten y viven los sencillos, como María, como los pastores…

ü Ambos relatos nos llevan a admirar  y a alabar a Dios, Padre de huérfanos y protector de viudas, que se manifiesta a aquellos pastores que velan en la noche, que están donde deben estar.

Jornada Mundial de la Paz:  

La celebramos en la Iglesia Católica la cuadragésima quinta jornada mundial de la paz. El papa Benedicto XVI nos ha dado un hermoso mensaje del que entresaco lo siguiente:

El comienzo de un Año nuevo, don de Dios a la humanidad, es una invitación a desear a todos, con mucha confianza y afecto, que este tiempo que tenemos por delante esté marcado por la justicia y la paz.

Es verdad que en el año que termina ha aumentado el sentimiento de frustración por la crisis que agobia a la sociedad, al mundo del trabajo y la economía; una crisis cuyas raíces son sobre todo culturales y antropológicas. Parece como si un manto de oscuridad hubiera descendido sobre nuestro tiempo y no dejara ver con claridad la luz del día.

¿Con qué actitud debemos mirar el nuevo año? En el salmo 130 encontramos una imagen muy bella. El salmista dice que el hombre de fe aguarda al Señor «más que el centinela la aurora» (v. 6), lo aguarda con una sólida esperanza, porque sabe que traerá luz, misericordia, salvación. Esta espera nace de la experiencia del pueblo elegido, el cual reconoce que Dios lo ha educado para mirar el mundo en su verdad y a no dejarse abatir por las tribulaciones. Os invito a abrir el año 2012 con dicha actitud de confianza.   

Pero la paz no es sólo un don que se recibe, sino también una obra que se ha de construir. Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos ser educados en la compasión, la solidaridad, la colaboración, la fraternidad; hemos de ser activos dentro de las comunidades y atentos a despertar las consciencias sobre las cuestiones nacionales e internacionales, así como sobre la importancia de buscar modos adecuados de redistribución de la riqueza, de promoción del crecimiento, de la cooperación al desarrollo y de la resolución de los conflictos. «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», dice Jesús en el Sermón de la Montaña (Mt 5,9).

La paz para todos nace de la justicia de cada uno y ninguno puede eludir este compromiso esencial de promover la justicia, según las propias competencias y responsabilidades. Invito de modo particular a los jóvenes, que mantienen siempre viva la tensión hacia los ideales, a tener la paciencia y constancia de buscar la justicia y la paz, de cultivar el gusto por lo que es justo y verdadero, aun cuando esto pueda comportar sacrificio e ir contracorriente.

Educar en la paz:

«La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad» (CAT 2304). La paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios. Los cristianos creemos que Cristo es nuestra verdadera paz: en Él, en su cruz, Dios ha reconciliado consigo al mundo y ha destruido las barreras que nos separaban a unos de otros (cf. Ef 2,14-18); en Él, hay una única familia reconciliada en el amor.

P. José

Domingo IV de Adviento(18 de diciembre)

diciembre 16th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

Aquí está la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra video

LECTURAS:

2Sam 7,1-5.8-11.16: “El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor”

Sal 88,2-3.4-5.27 y 29: “Cantaré eternamente tus misericordias, Señor”

Rom 16,25-27: “El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha manifestado

Lc 1,26-38: “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”

María:

No corren buenos tiempos para que el pueblo cristiano y especialmente católico comprenda la figura señera que es María, la Madre de Jesús, en la Historia de la Salvación.

 Por un lado, encontramos la ignorancia religiosa que en nuestro pueblo es muy grande. Ha adquirido la humanidad actual conocimientos muy grandes en muchas cosas, pero en cuestiones religiosas no ha aprendido ni siquiera el catecismo más breve y elemental. ¡Oh tiempos aquellos en el que las lavanderas de las orillas del río Tormes discutían y tomaban partido sobre las discusiones que tenían los teólogos de la Universidad de Salamanca sobre el dogma de la Concepción Inmaculada de María!  

 María es la gran desconocida del mundo protestante que tanta influencia negativa tiene en  el mundo católico. Los  que se denominan “evangélicos”  - así se llaman, apoderándose de los evangelios como si ellos fuesen los únicos propietarios – desconocen a María o la desmerecen, pues para la mayoría de ellos es una mujer normal, porque Jesús es una persona normal, no el Hijo de Dios. Entonces desparece la necesidad de creer en muchas cosas sobre Cristo, Hijo de Dios, y de María, su madre.

Adviento

Esa el tiempo litúrgico de propuestas, de preguntas, de proyectos… Por lo menos y no como tiempo litúrgico lo ven los responsables de los negocios y de ventas que hacen su agosto, muchos para todo el año. Nos ponen bien las redes para que acabemos atrapados en ellas. Y hay Alguien que no quiere que te veas arrastrado por todo esto, que no quiere que te veas atrapado por la búsqueda de una felicidad fácil, cómoda, sin demasiadas exigencias… Las propuestas del mundo son para quitarnos de en medio cualquier  preocupación, cualquier dolor, cualquier trabajo… Todo es lo fácil, lo cómodo, de ahí que lo que más anuncien para que compremos en Navidad sean electrodomésticos y materiales de trabajo, como instrumentos de oficina, para hacernos la vida más fácil, dicen.

Desde el punto de vista cristiano hay que buscar lo que nos lleve más al amor, porque somos convocados por el Amor por antonomasia, el de Dios. Es una llamada que Dios nos hace en esta víspera de Navidad, para que ese Dios que nace en Belén, pueda nacer en cada uno de nosotros también.

Desde una llamada concreta:

Antes que a nosotros, a otras personas también les ha propuesto este proyecto de compartir toda su vida con Dios. A Abraham lo sacó de su tierra, lo guio por un lado y otro, y él confiaba siempre en Dios; José, vendido por sus hermanos, no desconfió de Dios y Él lo liberó y pudo perdonar a su hermanos y ayudar a su padre anciano; Moisés estaba tranquilo en Madián con su familia y Dios lo llama para que vaya a Egipto a liberar – en una tarea muy difícil y complicada – a su pueblo; Dios llama a David a reunir a todo el pueblo de Israel  y así podemos seguir con otras muchas llamadas como a Pedro, a Pablo…

Por encima de todas estas llamadas hay una que sobrepasa a todas, es María, una joven mujer que ve trasformada su vida completamente, y que ella acepta esta realidad poniéndose totalmente a disposición del Todopoderoso.  Es la elegida para la ser la madre del Creador, Jesús el Hijo de Dios. Y es para nosotros el modelo más preciso para seguir imitando a su Hijo Jesús, porque ella fue descubriendo poco a poco, seguramente en un camino difícil la fe en Dios y cómo vivirla.

Tu, hermano, hermana, estas en esa elección:

Señor, nos haces una propuesta que nos descoloca,  y a la vez nos ensancha nuestros horizontes y planes; ser tus hijos, por medio de Jesucristo. En Él nos has mostrado un modo de vivir, de amar y esperar.  Creer en él nos da la vida, porque Él es la Vida. Cuando estamos recorriendo los últimos pasos de Adviento, ayúdanos a no mirar para otro lado.                                                   Agudiza nuestra fe para que podemos reconocerte presente entre nosotros. Abre nuestra caridad a las necesidades de la vida de nuestros hermanos.

Que no estemos pasivos, indiferentes. Que sea solidario con el que está solo, desamparado, necesitado… Porque así, hoy y aquí, hacemos posible la esperanza.

Ponemos nuestra mirada en María, la Virgen y Madre:               

Como la Virgen María diremos sí a tu propuesta. Nos pondremos en tus manos de forma confiada.La propuesta de fe que acepta María de los planes de Dios  nos ayuda a que nosotros también seamos dóciles a escuchar tu Palabra y a acoger a Cristo como el proyecto que nos lleva a una vida plena.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores

P. José

Imaculada concepción de María ( 8 de diciembre)

diciembre 4th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

Inmaculada Concepcion de María VIDEO,

LA INMACULADA CONCEPCION  DE MARIA                                                                                                               

Desde una realidad maldita:

Hemos escuchado del libro del Génesis una descripción del drama más profundo de la humanidad: la caída “original”  del hombre, la entrada de la muerte en la historia de los seres humanos. El hombre era inmortal, ahora sigue siendo inmortal, pero debe pasar por la muerte física. Es todo un desarrollo de teología entre leyendas e historias.  Explicamos algunos aspectos:

       I.            El silencio: Adán y Eva pecan y huyen. Se acerca Dios según la costumbre para hablar con ellos al atardecer. Ellos no aparecen y, por eso, se escucha la voz de Dios: ¿Dónde estás? (Gen 3,9b). Adán sale de su escondite, pero no responde a la pregunta. Manifiesta que la relación con Dios no está bien, ya no puede ser aquella conversación de tú a tú. Deja entender por qué se ha escondido con Eva.

    II.            ¿Por qué? Declara Adán abiertamente que le posee el miedo, la vergüenza. Y eso lleva a algo mucho más profundo: el hombre era libre, ahora es esclavo.

 III.            ¿Qué ha perdido con la libertad? Manifiesta Adán el estado de soledad en el que se encuentra; que la relación con la mujer  y la creación son de oposición. Era de amistad y ayuda mutua, ahora es el “otro”, los “otros” son mis adversarios. Hay engaño, se crean oposiciones.

La sentencia de Dios:

Escucha Dios a los culpables. El lector que  ha seguido con interés el relato, espera que sean condenados a muerte. Pues Dios había prohibido comer del árbol del bien y del mal  bajo pena de muerte: si comes de él morirás irremediablemente (Gen 2,27). Deducimos cosas importantes:

v Dios promete la salvación: hay un castigo, la solida del Paraíso, está la llegada de la muerte, pero hay una promesa clara de salvación: Dios se muestra Misericordioso, se pone de parte del hombre contra la serpiente – símbolo del mal – que recibe la maldición.

v La humanidad se salvara: después del pecado, la humanidad queda herida, pero solo en el calcañar, es decir, en una parte no vital, fácil de curar; la serpiente, por el contrario, será herida en la cabeza, será derrotada definitivamente.

v El protoevangelio: El versillo 15 del capítulo tercero del libro del Génesis, que da el anuncio de la victoria del hombre sobre el pecado y la muerte, gracias a la descendencia de la mujer – el Mesías -.

v La madre de los vivientes: Dios llama a la mujer la madre de los vivientes. La mujer colaborará fielmente en la redención de la humanidad.

María:

María es la mujer humilde y sencilla, es una joven que ansía que llegue a cumplirse su matrimonio y su unión con José.

Todo ese largo proceso de matrimonio se trasforma, es llamada María a cambiar y trasformar su vida. Veamos algunos aspectos:

v Una perspectiva de cambio: el ángel Gabriel se presenta en la intimidad de María y le propone un cambio en su vida de parte de Dios. Es virgen, va ser virgen y madre virgen. Todo ello porque va a ser madre de Dios. Y Él espera una respuesta. Y escuchamos una respuesta impresionante: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra  (Lc 1,38).

v La Inmaculada Concepción en la historia: Desde la antigüedad los cristianos y todavía hoy los católicos de la Iglesia Católica Oriental prefieren llamar a María la toda santa, es decir, toda llena del Espíritu Santo y de su gracia. Fue  en la edad media comenzaron muchos teólogos a preguntarse se María había sido enteramente redimida y, por lo mismo, llena de gracia, desde el principio de su existencia. Entre todos sobresale el beato franciscano Juan Duns Escoto, (1265?-1308), teólogo inglés, que influyó en la doctrina de la Inmaculada como ninguno y llevó a la Orden Franciscana a comprometerse en su causa, en contra de la Orden Dominica que con santo Tomas de Aquino no defendían la Inmaculada Concepción. Se hizo famoso con su argumento: convenit (convino), potuit (se pudo), fecit (Dios lo hizo). 

v ¿Qué significa este misterio para la Iglesia? El Catecismo de la Iglesia responde: Para que pudiese dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente poseída por la gracia de Dios. (Catecismo, núm. 490). No existe ninguna gracia, ni para María ni para nadie, que no venga de Cristo; pero Él no necesita para sí mismo, sino siempre para la Iglesia que es su Cuerpo y del cual es Cabeza. Asimismo, toda la plenitud de gracia que recibió María, una vez que la llenó a ella de toda gracia, es a favor de todos nosotros, porque Cristo Jesús desde la cruz nos la entregó como Madre y ella cuida de nosotros. La Inmaculada Concepción es una gracia para la Iglesia.

Oración:  

Señor, recibe complacido el sacrificio que vamos a ofrecerte en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María; y así como ella la guardaste, con su gracia, limpia de todas mancha, guárdanos también a nosotros, por su poderosa intercesión, limpios del pecado.

Poderosa María en ser nuestro modelo, en ser nuestra intercesora ante tu Hijo Jesús,  bajo tu amparo nos acogemos. Atiende nuestra suplica, en ti confiamos.  

P. JOSÉ JIMENEZ DE JUBERA RUBIO OAR

 

Domingo II de adviento,Mc 1, 1-8 ( 4 de diciembre 2011)

diciembre 4th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

DICHOSOS LOS PIES DEL MENSAJERO video

Domingo I de adviento, 27 de Noviembre

noviembre 27th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

Adviento, Tiempo de    Espera VIDEO

Lecturas: 

Is.63,16 - 17. 19;64, 2 – 7 ; Sal  79, 2 -3. 15-16. 18 – 19; 1 Cor.1,3-9 ;       

Mc 13,33 – 37                                                                                                       

Adviento es para la iglesia el comienzo del año litúrgico y tiene el sentido de advenimiento. Litúrgicamente es el tiempo (cuatro domingos) en que la comunidad cristiana se prepara para el encuentro con el Señor que llega para salvarnos (es la Navidad) y que vendrá a pedirnos cuentas como juez (en la liturgia se recuerda de modo especial al terminar el año y el primer domingo de adviento).  Podemos pensar en el Adviento como en una espera, aunque hay dos formas de esperar, una en actitud pasiva, de tranquilidad, de comodidad y hasta de dejadez;  la otra en actitud activa: trabajando para que se haga efectiva esa espera.

Es ahí donde podemos encontrar sentido al relato evangélico de san Marcos: estén despiertos y vigilante: pues no saben ustedes cuándo llegará el momento (Mc 13, 33). Jesús dijo esa frase hablando con Pedro, Santiago, Juan y Andrés, los mismos con lo que Jesús abría su actividad de predicar el Reino según el evangelista Marcos al inicio de su vida pública. Y Jesús dijo: Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos. Ellos tres son los destinarios inmediatos, pero no los únicos. A nosotros nos llegan estas palabras lo mismo que a ellos: debemos tener una actitud de espera activa. Porque nuestra vida se desarrolla en un inicio que está en Dios y en un término que está igualmente en Dios. La historia humana no se agota en sí misma, sino que está en la Providencia divina.

Como quien oye llover… Nosotros cuando llueve enseguida nos damos cuenta y miramos, pensamos si llueve mucho o poco; pero en los lugares donde la lluvia es muy frecuente se cumple ese dicho: como quien oye llover… Y horas y horas de lluvia y aquellos moradores no le dan ni la mínima importancia.  Así es como muchos leen los textos bíblicos que llaman a la vigilancia, las llamadas de Adviento a la conversión, la llamada a construir con Cristo un mundo mejor… Quizás se interesen porque llega la navidad, porque hay regalos, paga extra, etc.

Ante una crisis económica y política mundial: Hoy en el mundo se espera algo muy concreto: que acabe la crisis económica, que está arrastrando situaciones políticas complicadas, hasta en nuestra propia nación en que cada vez se acentúan más los conflictos sociales. Pero, puedes preguntarte, ¿tiene algo que ver la crisis económica con el Adviento?  ¿Tiene que ver algo con Dios? Los profetas del Antiguo Testamento dirían, rápidamente, que sí. Ellos “miraban” la situación de la sociedad de su tiempo y la condición en que vivían los más desfavorecidos y enseguida “veían”  que eso no era bueno, que los planes de Dios no se cumplían… Textos de Isaías, de Amós y otros profetas son otras tantas llamadas a la justicia hoy igual que en aquel entonces. También hoy se ha basado nuestro vivir en la abundancia del tener más, en vez de ser más; por eso falla nuestra sociedad. Queremos que el mundo vuelva a la normalidad, ¿qué normalidad nos preguntarnos en cristiano queremos recuperar? ¿Para seguir teniendo más para gastar más, para seguir fabricando más pobres que mantengan la riqueza de los menos? Dicen que en muchas naciones la Navidad será más sobria que en años anteriores, ¿no será esto mejor, la sobriedad que malgastar?

Desde el amor: Porque Dios es Padre. Tú, Señor, eres nuestro padre, desde siempre te invocamos como ‘Nuestro Redentor” (Is 63,1b). Toda vigilancia, toda privación, toda apariencia de bien, sin amor, es nada.

Oración:

Ante la Navidad se nos invita a la vigilancia. Necesitamos vigilar nuestras decisiones, nuestras obras, nuestras relaciones… porque, aunque no queramos, nos descuidamos y nos encontramos en caminos desviados de los de Reino.

Con la crisis volvemos a valorar el pan como símbolo del esfuerzo necesario para la vida y el vino como signo de sacrificio y alegría compartida. Queremos hacer presentes al presentarlos en el altar a todos los que trabajan afanándose en solucionar problemas y saciar hambres.

Pero sobre todo te damos gracias, Jesús, porque nos permites preparamos para recibirte como el Hermano que viene a compartir nuestro camino.  Te reiteramos las gracias por las personas que llevan comida y alegría a tantos hermanos nuestros olvidados, por quienes hacen de su vida un regalo a las personas necesitadas.

Exponemos también nuestro deseo para que nos permitas sentir y vivir tu presencia en los acontecimientos del mundo, en las necesidades de los demás, en la tristeza de un vecino o en la preocupación de una madre.

Afina nuestra sensibilidad con una mirada nueva y un corazón nuevo marcados por tu amor, para así llenarnos y llenar el mundo de alegría, de paz, de perdón, y darnos como pan material y espiritual a todos.