XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO,Ciclo B

Escrito en 04/10/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis (2, 18-24)

El Señor Dios se dijo:

“No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude.” Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera.

Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase.

Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne.

Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presento al hombre.

El hombre dijo:

“¡Ésta si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre.

Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.”

Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL

R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa. R. Ésta es la bendición del hombre,

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R.

Que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel! R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos (2, 9-11)

Hermanos:

Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte.

Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos.

Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación.

El santificador y los santificados proceden todos del mismo.

Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Palabra de Dios

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10, 2-16)

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba:

“¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?”

Él les replicó: “¿Qué os ha mandado Moisés?”

Contestaron:  “Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.” Jesús les dijo:

“Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.”

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo:  “Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.”

Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.” Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos”.

Palabra del Señor

Comentario

Las lecturas bíblicas de este domingo nos acercan a un tema que considero fundamental para la sociedad: el matrimonio. Hace año encontré en mis lecturas un pensamiento que desde entonces he citado muchas veces, convencido de su importancia: Denme familias sanas y tendremos una familia sana.  En los tiempos que corren parece ser que en los mismos países en los que el cristianismo forjó su historia están trabajando en contra del matrimonio y de la familia. Considero el problema este el problema más grave de la sociedad actual, por eso mi grito angustioso es: ¡Salvemos a la familia!

 

¿Cómo se permaneces fiel en el matrimonio?

Somos amigos de pensar en la cosecha. Es el hoy para gozarlo o para lamentarnos, pero no nos gusta el porqué de ese presente, recordar  lo que sembramos para ver ahora lo que cosechamos.  El agricultor sabe qué tiene que sembrar para cosechar lo que él quiere. Tratando del matrimonio  nos preocupamos muy poco de prepararse bien, de estudiar bien el tema, etc. Vista la realidad de muchos matrimonios, ¿qué se siembra, cómo se hace? Falla nuestra sociedad en eso y ahí está la cosecha…

 

¿Cómo se siembra para el matrimonio?

Para casarse por lo civil no hace falta gran cosa: dos personas libres, unos requisitos sencillos, la promesa de cumplir lo que la ley manda sobre el matrimonio… Para el matrimonio de la Iglesia católica se exige algo más… hasta la preparación con encuentros de formación, que a tantos se les hace difícil cumplir.  Nos planteamos la pregunta ¿por qué es tan fácil casarse ante la ley civil?

Me viene una comparación, todo lo materialista que quieran, pero significativa. A nadie se le puede obligar comprar un automóvil, pero si lo compra, a nos ser que lo quiera tener en un garaje siempre, está obligado a sin fin de requisitos. El coche tendrá que tener matricula, seguro contra accidentes, si lleva unos años revisión…  Y, ¿el conductor? Hay que tener licencia de conducir que no es fácil conseguirla en dinero y en tiempo… Luego al conducir el coche hay que cumplir las leyes de tránsito, etc… Da la impresión que el matrimonio tiene menos exigencias que un automóvil.

 

¿Qué se cosecha en nuestros matrimonios actualmente?

Son cada vez los matrimonios que se declaran ellos mismos infelices y que no se separan por falta de decisión o por otros motivos.. Sí, cada vez más hay matrimonios que dicen que no se separan por los hijos, pero les dan ejemplos pésimos. Y en esta situación, ¿los padres son capaces de educar a sus hijos en el amor? Se ha aumentado la información sexual en colegios y en la calle, pero no se llega a formar, pues mucha formación sexual y nada de amor sacrificio, de entrega y donación.

 

Dios y la Iglesia:

Y la Iglesia va contracorriente y defiende dos cosas fundamentales que son las que más atacan sobre la matrimonio: la unidad conyugal (uno y una) y la indivisibilidad (para toda la vida).

Por estas dos casas esenciales critican a la Iglesia a la Iglesia con afirmaciones incongruentes: que nos sabe de libertad, que va en contra de la modernidad, que no conoce la psicología dela hombre y la mujer de hoy…y ridiculizan sus leyes que son dadas  – dicen – por solterones frustrados.

Y la Iglesia tiene que ser dócil a Jesús, quien dice: Al principio de la creación Dios los creó varón y mujer (Mc 10, 7) y nos remite el Maestro al primer libro de la Biblia: No es bueno que el hombre esté solo, hagámosle alguien igual a él (Gén 2, 18) e instituye el ser humano, la plenitud en el varón y en la mujer, ni rivalidad ni supremacía, sino igualdad. Por eso, abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su esposa y serán los dos una sola carne (Gén 2, 28). Lo que Dios ha unido que no lo  separe el hombre.

 

La dignidad de la mujer:

La pregunta que hacen a Jesús los fariseos no era solamente para tentarle, llevaba también una inquietad en ellos mismos que no estaban seguros de cómo cumplir la ley dada por Moisés. Había intérpretes de la ley que decían que el esposo podía dar el acta de repudio por cosas nimias, como echar demasiada sal a la sopa; mientras otros hablaban de separación solamente en caso de adulterio de la esposa. Pero la esposa no pintaba nada: el marido decidía, ella nada aunque el esposo fuera un adúltero, etc.

En este texto Jesús pone en un mismo nivel al esposo y a la esposa, iguales ante el Creador.

 

Buscando soluciones:

No se puede ir al matrimonio de cualquier manera, no se puede ir a probar, a ver cómo va; menos sin amor bien examinado y comprobado. Debe irse al matrimonio decididos ambos novios a vivir una entrega total sin condiciones y sacrificar todo por vivirlo.

Hablando de matrimonio católico, se trata de un sacramento, que es una gracia que debe crecer como una semilla, y para vivir el sacramento hay que rezar individualmente y en pareja y en familia… y vivir una vida cristiana.

Fray José Jimenes de Jubera

 

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