XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO:

Escrito en 28/09/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

 

Lectura del libro de los Números 11, 16–17ª.  24–29

En aquellos días:  El Señor  le dijo a Moisés: “Reúneme a setenta de los ancianos de Israel  -deberás estar seguro de que son realmente ancianos y escribas del pueblo- llévalos a la Carpa del Encuentro, y que permanezcan allí junto contigo.

Yo bajaré hasta allí, te hablaré, y tomaré algo del espíritu que tú posees, para comunicárselo a ellos.

Entonces el Señor descendió en la nube y le habló a Moisés. Después tomó algo del espíritu que estaba sobre él y lo infundió a los setenta ancianos. Y apenas el espíritu se posó sobre ellos, comenzaron a hablar en éxtasis; pero después no volvieron a hacerlo.

Dos hombres -uno llamado Eldad y el otro Medad- se habían quedado en el campamento; y como figuraban entre los inscritos, el espíritu se posó sobre ellos, a pesar de que no habían ido a la Carpa. Y también ellos se pusieron a hablar en éxtasis.

Un muchacho vino corriendo y comunicó la noticia a Moisés, con estas palabras: “Eldad y Medad

están profetizando en el campamento”. Josué, hijo de Nun, que desde su juventud era ayudante de Moisés, intervino diciendo: “Moisés, señor mío, no se lo permitas”.

Pero Moisés le respondió: “¿Acaso estás celoso a causa de mí? ¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor, porque él les infunde su espíritu!”.

Palabra de Dios

 

Salmo 19 (18), 8. 10. 12–14 (R.: 9ª)

R. ¡Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón!

 

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

 

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos. R.

 

También a mí me instruyen: observarlos es muy provechoso. Pero ¿Quién advierte sus propios errores? Purifícame de las faltas ocultas. R.

 

Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine; entonces seré irreprochable y me

veré libre de ese gran pecado. R.

 

Segunda Lectura de la carta del apóstol Santiago 5, 1–6

Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla.

Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!

Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de

los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.

Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza.

Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Palabra de Dios.

 

Aleluya: Cf. Juan 17, 17ba

“Aleluya. Aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad, conságranos en la verdad. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 9, 38–43. 45. 47–48

 

Juan le dijo: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos

de impedírselo porque no es de los nuestros”. Pero Jesús les dijo: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de  beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.

Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

 

Palabra del Señor

 

Comentario al Evangelio:

 

Sin amplitud de miras:

A pesar de que se habla mucho de todo  lo existente sobre la tierra y del más allá, de conocer  -dicen- más que nunca la amplitud de cosmos y potencialidades del ser humano de tildarnos de muy universales… resulta que siguen habiendo fronteras que dividen y enfrentan a pueblos y países; siguen brotando fanatismos sociales, sean políticos,  religiosos o de otra índole. Los mismos medios de comunicación no suelen ser muy tolerantes, que digamos, al contrario, son muy duchos en enfrentar pueblos y personas, creando hasta enemigos… Descubrimos en el mundo actual la ausencia de la tolerancia. Por eso tantas divisiones y enfrentamientos.

La tolerancia es imprescindible para la convivencia, no puede darse sin ella relaciones personales, ni entre los mismos esposos, en la familia, en las relaciones sociales, entre los pueblos y naciones…

Aceptar a todos y aprender a vivir con personas que son muy diferentes a mi modo de pensar y de ser y en situaciones que pueden llegar a ser muy complicadas, he ahí nuestra tarea de cada día.

 

¿Por qué se nos hace tan difícil ser tolerantes?

Porque nos afianzamos demasiado a mi propio yo y ese yo lo tengo como juez de todo y de todos tanto de lo que hago como de lo que hacen los otros. Así todo lo que hago yo es bueno, en los otros puede ser malo. Es el rechazo al otro, como lo manifiesta en el evangelio el apóstol Juan: no era de los nuestros (Mc 9, 38), o, como traducen otros: no viene con nosotros.

Mi persona, mi grupo, mi y mis… mis manías son buenas por ser mías, las mismas manías en los otros ya no son tan buenas… El salmista pide a Dios que le libre de la arrogancia, de la no-tolerancia: Preserva a tu siervo de la arrogancia para que no me domine; así quedaré limpio e inocente del gran pecado (Sal 19 -18), 14.)

 

La responsabilidad de aceptar a todos:

Hay que distinguir entre las  personas y sus acciones ala hablar de la tolerancia. La tolerancia as las personas conlleva aceptarlas con lo que ellos hagan, pero no aceptar esas acciones. Por que debo trabajar por no marginar a nadie haga lo que haga, me guste o no me guste.

Hay que tener la amplitud de miras de Moisés: ¿Es que estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizase! (Núm 11,29. Jesús nos ha hablado en el evangelio de acoger a todos. Cristo a esto se entregó: todo para todos para salvarnos a todos.

 

Conclusión:

En un mundo de ideas tan divergentes, con apreciaciones tan dispares sobre religión, política, economía… se siembran y nacen tensiones en todas  las esferas sociales, hay que trabajar como cristianos por una convivencia en la que quepan todos, superando las diferencias hasta en la misma religión cuando se dan enfrentamientos, insultos y hasta, a veces,  agresiones y en algunos países, muertes.

Debo trabajar por superar toda discriminación porque soy discípulo de Jesús, aceptando las diferencias hasta los mismos defectos y sobre eso mismo que no acepto, ir construyendo con el otro y los otros una realidad basada en el amor, porque recibo el amor, ya que Dios nos amó primero (Cf. 1Jn 4,10).

De ese amor nos enriquecemos todos y aceptándonos, hacemos posible el Reino de Jesús.

Deja un comentario

  • septiembre 2017
    D L M X J V S
    « Ago    
     12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
  • Social