XXIX del tiempo ordinario (16 de octubre) Mt 22,15 – 21

Escrito en 19/10/2011 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios VIDEO

Lecturas: Is 45,1.4-6; Sal 95,1.3-5.7-10; 1Tes 1, 1-5b; Mt 22,15-21

Un contubernio:

La  palabra contubernio suena a algo malo y su significado lo es, pues así es la definición de la Real Academia de la Lengua: cohabitación ilícita; alianza vituperable. Y es lo que vemos que realizan los fariseos poniéndose de acuerdo con los herodianos para comprometer a Jesús con una pregunta (Mt 22,15). Pregunta que buscan sea bien capciosa para atrapar al Maestro. No creamos que hoy no se dan estas alianzas morbosas para denigrar, luchar, maltratar a personas, grupos religiosos, etc. Si es contra la Iglesia católica y sus autoridades mejor.

Fe y política; religión y poder:

Es un tema no fácil de estudiar. En la historia no sólo la religión cristiana, sino también otras han sufrido las persecuciones de mil maneras distintas por el poder político.

El Concilio Vaticano II nos enseña: La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico y social. El fin que se le asignó es de orden religioso. Sí, quede bien claro, porque de esta dimensión religiosa derivan funciones, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley. Este Concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de la ciudad temporal y de la eterna, a cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Todo esto según la vocación concreta de cada uno. El cristiano que falla a sus deberes  con el prójimo, falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación (G S 42-43).

Esta es nuestra tesis, este texto del Concilio Vaticano II lo ponemos como fundamental en la reflexión sobre los textos bíblicos de hoy. Es la realidad en la que, manteniendo la autonomía de poderes de la autoridad civil y religiosa, el ciudadano – creyente es sujeto de derechos y de deberes en ambas sociedades. Ser buen cristiano y ser buen ciudadano: peruano, chino… de acuerdo a la nacionalidad es fundamental. Es lo que vamos a estudiar y tratar de comprender mejor con el desarrollo de los textos bíblicos de este domingo.

  • Ø Del libro de Isaías: Ciro hizo surgir uno  de los grandes imperios, el persa, derrotando el imperio babilónico que había llevado a los judíos al destierro. En su tolerancia religiosa y política autorizó y ayudó a los judíos a volver a su tierra.  En este sentido el profeta Isaías recalca que Ciro es un instrumento de Dios. De la lectura atenta del texto sacamos la certeza que ni las personas, ni las instituciones, ni lugares, ni costumbres condicionan la acción de Dios. Dios está por encima de todo sin ser dominado por nada.
  • Ø En la carta a los Tesalonicenses de Pablo hemos escuchado lo que según los especialistas es el primer texto escrito del Nuevo Testamento. Y hemos escuchado cosas muy bonitas: que debemos estar siempre en acción de gracias, lo mismo que la oración común para reforzar nuestra fe, esperanza y caridad.
  • Ø En el evangelio Jesús supera la trampa tendida por los fariseos y los herodianos. Hay un fondo teológico sobre esta cuestión: ¿El Pueblo de Dios –Israel – debe pagar tributo a un poder extranjero y pagano, el romano? Y una cuestión política: la respuesta que de Jesús tiene su proyección política a favor del imperio o en contra. Pero el texto evangélico se le conoce por la super conocida frase: Denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Frase que nos obliga a distinguir dos cosas: por un lado denuncia cualquier mezcolanza político – religiosa, pues ni el emperador es dios, como lo pretendían los partidarios del imperio, ni la religión musaica debía acabar en un mesianismo político.

La imagen de Dios y la imagen del César:

El hombre es imagen de Dios. Lo leemos con nitidez en el libro del Génesis: Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, según nuestra semejanza… (Gen 1,26). En la actualidad nos hablan del mundo de la imagen, creado en las últimas décadas, por ejemplo la idolatría a los artistas, deportistas…imágenes por todas partes y por todos los medios. La ley de Moisés prohibía las imágenes de Dios, no se le podía representar  de ninguna forma. Según los salmos lo que se acerca a ser una imagen de Dios es la creación, todo el universo.

Por el lado contrario, los emperadores de aquel entonces y los de hoy buscan que su imagen aparezca en todo. En la antigüedad las formas de buscar hacerse presente en sus monumentos y especialmente en las monedas, lo que más circulaba entre la gente.

Somos imagen de Dios. En nuestro Bautismo se nos ha marcado, sellado de forma indeleble, el Bautismo imprime carácter, nos dicen en el catecismo. Entonces, ¿desarrollamos la imagen de Dios en nosotros o nos postramos ante otras imágenes del mundo, sean de la moda, del poder, del placer?

Tres preguntas:

¿Está separada mi vida en comportamientos separados unos de otros, por un lado Dios, por otro la  familia, por otro mis negocios…?

¿Soy consciente de que la fe me debe impulsar a construir el Reino de Dios en todo lo que hago?

¿Cómo trabajo para conseguir que en nuestras comunidades: grupos, parroquia… todos vivamos el encuentro con Dios que nos trasforme?   

Deja un comentario

  • Social