XVI Domingo del tiempo ordinario”Andaban como ovejas sin pastor “

Escrito en 23/07/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Libro de Jeremías 23,1-6.

¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal! -oráculo del Señor-.
Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones -oráculo del Señor-.
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán.
Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna -oráculo del Señor-.
Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país.
En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia”.
Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.

Salmo de David.
El señor es mi pastor,
nada me puede faltar.

El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.

Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

Carta de San Pablo a los Efesios 2,13-18.

Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.
Porque Cristo es nuestra paz; él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba,
y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz,
y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.
Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca.
Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.
Evangelio según San Marcos 6,30-34.

Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato

REFLEXIÓN

La Iglesia hoy nos habla de una realidad que se daba entonces y que se da ahora: la mayor parte de la población está manipulada, engañada… Jesús ve la multitud y siente compasión porque estaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles muchas cosas (cf. Mc 6, 34) y lo hace con tranquilidad y calma.

Observemos a Jesús. En lugar de de enojarse porque buscaba estar a solas con sus apóstoles y no le dejan, siente compasión por toda aquella gente. Hay para el evangelista Marcos desamparado físico que llevará a que aquella gente tenga hambre, y por eso, a continuación, vendrá la multiplicación de los panes y los peces, pero existe sobre todo la pobreza espiritual y, por eso, se pone a enseñarles con tranquilidad muchas cosas (cf. Mc 6,34).

La imagen del pueblo como ovejas sin pastor recuerda, ciertamente, muchos pasajes del Antiguo Testamento especialmente el capítulo 36 del profeta Ezequiel sobre los malos pastores de Israel; asimismo el capítulo 23 del profeta Jeremías, parte del cual hemos proclamado en la primera lectura. Fallan los pastores en Israel – y pastores se les llamaba a todos los que tenían autoridad civil,  religiosa, social – y anuncia la presencia de un nuevo pastor: Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas de todos los países de la tierra (Jr 23,3). Esto se cumplirá a carta cabal en la Encarnación del Hijo de Dios, es Cristo Jesús al que vemos reuniendo a la gente dispersa, como ovejas sin pastor, y atendiéndolas en sus necesidades.

Luchar contra corriente:

Hoy hay agresiones constantes para conseguir lo que los sociólogos llaman el borreguismo, que define así el diccionario de la lengua: la actitud de quien sin criterio propio, se deja llevar por las opiniones ajenas. Buscan instrumentalizarnos, manipularnos, someternos a los deseos de un grupo, de una persona… Hoy más que nunca los medios de comunicación y las propagandas llamadas “marketing” tratan de imponernos hasta lo que no necesitamos ni nos conviene. Y si nos ponemos a hablar de la manipulación ideológica de las personas, es para no acabar…

Cristo es la verdad y, por eso, es el pastor por excelencia:

Dios se revela en Cristo Jesús; Él es la Palabra  eterna hecha carne = manifestación, fuente del auténtico conocimiento. San Pablo nos dice que andábamos descarriados como ovejas sin pastor, pero ahora hemos vuelto al Pastor y guardián de las ovejas, Cristo Jesús. Y Jesús es la luz, así lo compara el evangelio de san Juan hablando de Juan el Bautista quien die de sí mismo: yo no soy la luz, soy testigo de la luz y, por eso,  refiriéndose a Jesús dice: Era la luz que alumbra a todo hombre.

En estas fiestas patrias:

Es bonito y hermoso celebrar fiestas patrias, sentirnos una nación y un pueblo unidos a nuestros ancestros. Pero no podemos pensar en una libertad conseguida en un pasado y a vivir de rentas, nuestra historia no es para gloriarnos demasiado cuando está llena de  guerras, de dictaduras, de injusticias…

La realidad  actual de nuestra patria es todo un proceso interesante de cómo se va creando lo que ahora es el Perú a través de mezclas de razas y de pueblos, de culturas, de guerras y sufrimientos, etc. Y siempre tenemos en nuestra memoria la frase con la que el General San Martin proclamó la independencia: El Perú desde este momento es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende

Al recordado buen historiador Pablo Maceda le preguntaban hace unos años sobre estas tres preguntas que se encuentran en la frase citada de la proclamación de la independencia patria:

¿El Perú es libre e independiente? Y respondía: Desde 1532 ha sido un país dependiente de diversos imperios y hasta internamente de caciquismos y caudillajes. ¿Por la voluntad general de los pueblos? -El pueblo no ha podido definir ni imponer su voluntad general. El Perú ha sido administrado por voluntades particulares. Y una tercera pregunta: -¿Y por la justicia de su causa que Dios defiende?
– No hemos tenido tan en cuenta a Dios en nuestro obrar lamentablemente pero sin su providencia el Perú hace tiempo que no existiría.

Oración:

Hoy te pido, Señor, por los que tienen poder en este mundo: civil, eclesiástico, religioso, social… por todos los que con títulos distintos  tienen la responsabilidad de guiar y conducir a otras personas. Inspírales para que obren en justicia y actúen siempre como servidores de los demás.

Que no engañen a nadie con discursos demagógicos, que no nos decepcionen con promesas imposibles de cumplir.

Y a  todos los ciudadanos concédenos aprender a servir y hacerlo como lo hiciste tu, buen Jesús, lavando los pies de tus apóstoles. Que nos mostremos menos exigentes en pedir y más prontos en dar.

Así crecerá nuestra comunidad y nuestra patria con tu gracia  porque nosotros vivimos estas realidades y compromisos de amor.

Fray José Jimenez de Jubera

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