V Domingo del tiempo ordinario,ciclo B

Escrito en 07/02/2015 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

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 Job 7, 1-4.6-7: Mis días corren… Recuerda que mi vida es un soplo…
 Salmo 146, 1-2.3-4.5-6: Alabad al señor que sana los corazones destrozados.
 1 Corintios 9,16-19.22-23: Me he hecho todo a todos para ganar, sea quien sea, a todos.
 Marcos 1, 29-39: Curó a muchos enfermos… se levantó de madrugada… se puso a orar.

Dando a la vida sentido:
El creyente busca dar sentido a su vida por encima de los vaivenes de la vida y las apariencias con engaños. Para ello tiene que abrirse a la trascendencia. Leía no hace mucho: Una sociedad que olvida el alma, es una sociedad desalmada. ¿A dónde nos lleva la situación europea actual con toda la influencia que tiene en el mundo? ¿En qué valores podemos fijarnos? Ignacio Ruiz escribía no hace mucho (ABC 13, 1,15): La socialdemocracia europea es una cultura fácil, pues vive de un dogma (el que todo es relativo) y una única creencia (solo el dinero cuenta).
Han pasado décadas desde que me encontraba en Arequipa y al clero nos dio una conferencia un buen orador colombiano; de aquello me acuerdo y lo he repetido muchas veces: queremos copiar de los países del primer mundo y lo hacemos tarde y mal. ¿A dónde nos pueden llevar los políticos que piensan que no hay verdades – todas son relativas – y que ponen su confianza en el dinero?

Job:
Es un libro interesante. Difícil de entender y de explicar por la forma en que están escritos los temas que trata y porque no tenemos algún otro libro que, al compararlo, nos pueda servir de orientación.
En la sociedad de entonces el tener y el poder eran tenidos como bendición de Dios; la pobreza y la falta de salud eran efecto de la maldición divina al pecador. Hay un hombre rico – Job – que pierde todos sus abundantes bienes, que pierde la familia y que llega a tener una enfermedad apestosa que lo aparta de la sociedad. Tres amigos vienen a consolarlo. Ellos tienen el concepto reinante de que si Job tiene tantas desgracias juntas es porque es un gran pecador.

Desde la soledad al encuentro con Dios:
Job ve su vida con angustia, la ve como aquel que cumple un servicio militar obligatorio, como un jornalero que está constantemente mirando al sol para ver cuando acaba la jornada. Lo dice muy bien expresado cómo pasan los días: se consumen sin esperanza.

Dios por encima de todo:
La sabiduría de Dios está por encima de nuestros pensamientos, de ahí que el autor del libro de Job pone en boca de Dios: ¿Dónde estabas cuando creé la tierra? (38,4). ¿Quiere el censor discutir con el Todopoderoso? El que critica a Dios que responda (40,2).
Después de distintas intervenciones de Dios, Job reconoce los misterios que le envuelven y que el hombre no puede entrar en ellos: Reconozco que lo puedes todo, que ningún proyecto te resulta imposible (42,2). Job descubre el misterio de la grandeza de Dios y las limitaciones de la criatura. Te conocía solo de oídas, pero te han visto mis ojos, por eso, me retracto y me arrepiento echado en el polvo y la ceniza (42,6).

El Dios compasivo:
Cristo Jesús es la imagen real, viviente, como uno de nosotros, del Dios eterno. Jesús nos muestra la bondad de Dios curando a la suegra de Pedro y a más enfermos y endemoniados. Dios no quiere el mal – la enfermedad tampoco – para nadie ni por nadie, pero están ahí las enfermedades y los problemas y debemos trabajar por superar toda esta realidad con los medios naturales y sobrenaturales que el buen Dios no concede. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Vivimos en una sociedad que rehúsa la soledad, los lugares descampados, solitarios, pues buscan el ruido, el estar rodeado de alguien, aunque sea el televisor encendido sin preocuparse por lo que trasmite.
Sin interioridad nuestra vida se dispersa en la nada, vivir por vivir, a veces, como hojas secas que el viento se lleva.

La oración:
Desde el interior del ser humano –impotente y limitado – brota la oración necesaria, porque, además, del que se percibe pobre, es sincera. Nadie va orar a una discoteca; nadie se concentra pensando en Dios cruzando una pista de veloces automóviles. Para hablar y estar con Dios es necesario el lugar adecuado. Al mismo tiempo hay que fortalecer el alma en ese diálogo – la oración – con Dios, ya hemos indicado que una sociedad que olvida el alma, es una sociedad desalmada. Desalmar, según el diccionario, es quitar la fuerza, el valor y la virtud a algo.

Nuestro compromiso:
Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo (Mt 5, 13.14). Iluminados por la auténtica luz que es Cristo Jesús, estamos llamados a trasformar el mundo según los planes de Dios. ¿Cómo? Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos (Mt 5,16).

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