V Domingo Cuaresma,“SI EL GRANO DE TRIGO CAE EN TIERRA Y MUERE, DA FRUTO” Jn.12,20 – 33

Escrito en 29/03/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

 

Lectura del libro de Jeremías 31,31-34

Miren ustedes que llegan días – Oráculo del  Señor – en que haré con la  descendencia de Israel y de Judá una alianza nueva.

No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor –  Oráculo del Señor –

Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días – Oráculo del Señor – :

Pondré mi ley dentro de ellos, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: “ Reconoce al Señor “.

Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande – Oráculo del Señor – , cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados”.

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 50,3 -4.  12-13. 14 -15

R. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, impía mi pecado. R

OH Dios, crea en mí un corazón pro, renuévame por dentro con espíritu firme, no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. R

 

Lectura de la carta a los Hebreos 5,7 -9

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado.

Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y , llevando a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Juan 12,20 – 33

R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: “Señor, quisiéramos ver a Jesús “.

Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.

Jesús les contestó:

“ ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre.

Les aseguro que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a ´si mismo se pierde, y el que se desprecia a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga; y donde esté yo, allí también estará mi servidor. A quien me sirva, el Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? : Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para está hora. Padre glorifica tu nombre.

Entonces vino una voz del cielo:

“ Lo he glorificado y volveré a glorificarlo”

La gente que estaba allí  y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.

Jesús tomó la palabra y dijo:

Esta voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí “.

Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

Palabra del  Señor

R. Gloria a ti, Señor Jesús

Homilia:

La comparación del grano de trigo:

Les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. Es la gran enseñanza de las lecturas bíblicas de hoy y en referencia a la pasión, muerte y resurrección de Jesús. No sé hasta dónde entenderán ustedes femados en la ciudad esta comparación, tan elemental hablando de la germinación ende cualquier semilla.

A mí de bien niño mi padre me llevaba a la chacra creo más para observar todo y hacerle compañía pues mi presencia era más  de estorbo que de ayuda. El ponía una gran ilusión en enseñarme cosas y pedirme que lo observase bien. Llegábamos a una parte del terreno que ya llevaba un tiempo sembrado y le gustaba escarbar la tierra y mirar cómo iba brotando y después lo dejaba todo bien tapadito. Así fui observando cómo escarbaba y aparecerían granos de trigo: unos que comenzaban a pudrirse, otros más avanzados, otros totalmente podridos pero que ya brotaba un pequeño tallo que iba a crecer en hermoso tallo, dar la espiga y multiplicar aquel grano que se pudría en decenas.

Desde el sufrimiento y el dolor:

Pensando en el grano de trigo y con la ayuda del Espíritu Santo leo de la carta a los hebreos lo que ya hemos escuchado: Cristo, en sus días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte… Y, en su angustia fue escuchado… Cristo Jesús, el Hijo de Dios, acepta el sufrimiento considerando su poder redentor. No es un sufrir masoquista, que sería anticristiano, es, palabras de Jesús, un paso necesario para conseguir una realidad mayor y mejor. El mismo Jesús lo expresa bien en la comparación que realiza de la mujer que está sufriendo dolores de parto, pero una vez que tiene la criatura en sus manos, se olvida de todo lo pasado y se llena de una inmensa alegría  y felicidad.

Señor, quisiéramos ver a Jesús:

Es la petición que unos griegos hacen a Felipe. Me pregunto, ¿quién de nosotros, que nos denominamos creyentes en él,  estamos dispuestos a morir como él para dar fruto? Y Jesús, cuando Felipe le trasmite esa petición, pone unas condiciones:

  1.  Esta exposición Hay que ser capaces de morir: el que se desprecia a sí mismo – niéguese en si mismo todo egoísmo y falsedad – en este mundo se quedará para la vida eterna.
  2. Seguir a Jesús es servirle en el amor: El que quiera seguirme que me siga; y donde esté yo, allí estará también mi servidor.
  3. Y alcanzará así un premio eterno: A quien me sirva, el Padre lo premiara. Del Dios eterno, solamente se puede esperar un premio eterno.

Toda esta realidad manifestada por Jesús es confirmada por una voz, que escuchan como un trueno, a la que responde Jesús: Esta voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.  

La hora:

Es una palabra clave en el evangelio de san Juan. En las bodas de Caná Jesús le dice a María: no ha llegado mi hora. Jesús cuando Andrés y Felipe van a decirle que unos griegos desean verlo, dice: Ha llegado la hora en que sea glorificado el Hijo del hombre. La hora en el evangelio de Juan es el momento de la  cruz, Cristo es crucificado y dos cosas recalca el evangelista para que llegue esa hora:

v Todo está cumplido, son las últimas palabras de Jesús. La voluntad del Padre se ha cumplido, su obra se ha realizado.

v Y la cita de la Escritura que realiza el evangelista: mirarán al que traspasaron. La cruz, como la serpiente de bronce en el desierto para los israelitas, es salvación para el que la miran, para los creyentes en Cristo.

Este es el seguimiento a Cristo, este es el mensaje para los griegos y los judíos, y para todo hombre y mujer de todos los tiempos que desean encontrarse con Cristo Jesús y poder sonar y realizar realidades nuevas.

Ayúdanos, Jesús, a saber buscarte como esos griegos, a saber encontrarte porque te descubrimos en el amor, a poder seguirte porque nos convertimos en servidores, a poder gozarte porque tú eres la plenitud de todo.

Por eso la gloria y la alabanza por los siglos de los siglos. Amén.

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