Solemnidad de Cristo Rey del Universo (20 de noviembre)

Escrito en 19/11/2011 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

VENGAN BENDITOS DE MI PADRE, mt 25,31 – 46  VIDEO

Lecturas:

Ez (34, 11-12. 15-17), Sal 22, Cor (15, 20-26. 28), Mt (25, 31-46)

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO                                                                                                              

Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío (Ez 34,17). Cristo… el primero de todos (1Cor 15,20). Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies (1Cor 15,25). Pilato mandó escribir y poner sobre la cruz un letrero con esta inscripción: Jesús nazareno, rey de los judíos (Jn 19,19). Serán reunidas ante Él todas las naciones (Mt 25, 32).

La fiesta de Cristo,  Rey del Universo, quizás nos remita a ideas antiguas de absolutismos monárquicos, etc.… como opuestos a gobiernos democráticos. Cuestiones de formas de constituciones políticas que ahora nos afecta tratar. Hay que tener en cuenta que si una de las acepciones del verbo reinar es tener predominio sobre otro, Dios siempre estará por encima de nosotros y a Él se le deberá siempre honor y gloria por los siglos de los siglos. Claro que el dominio de Jesús es siempre de amar, quede bien preciso. Nos gana en amar y nos hanbara siempre en ello.

Dar cuenta de lo que somos y tenemos:

Es lo que nos pide la celebración de hoy: Cristo es Rey, Cristo Jesús es el centro de la creación, de  nuestras vidas. Por esta fiesta es bueno que hagamos un balance personal – y comunitario también – en que nos preguntemos si vamos como cristianos trabajando en una coherente acción evangelizadora, de promoción humana, de santificación personal y fraterna, de glorificación a Dios en Cristo Jesús… Hacia todo esto van y convergen todas las acciones de la Iglesia. Hoy, tomando como referencia a Cristo que se hace rey del universo en la cruz, entregado por nosotros, es importante hacernos estas dos preguntas y tratar de responderlas con sinceridad: ¿Cómo estamos viviendo la vida presente? ¿Trabajamos el ahora con proyección de futuro?

Nuestra vida se desarrolla en dos tiempos:

  1. El primero es terrenal: es el que llamamos tiempo propicio,  que el Señor nos concede vivir ahora, que es tiempo de salvación (cf. 2Cor 6,2). Porque Cristo se entregó a la muerte  por nosotros, contamos con Él como buen pastor que da la vida por sus ovejas, cada uno de nosotros, y, por ende, nos ilumina, nos guía, nos defiende. Él mismo es alimento en su Palabra y en su Cuerpo y Sangre.
  2. Y vendrá. Es el segundo aspecto a tener hoy en cuenta, pues existe aquel día en que se siente como juez, aunque muchos no lo quieran y ante Él no quedará nada oculto y sin ser juzgado. A veces encontramos en la literatura cristiana sobre el juicio y el fin el mundo  que se ha ido sembrado mucho miedo, páginas y páginas y hasta libros  que parecen hechos expresamente para meter miedo. . Nada más contrario, el juicio final es el día del amor pleno. Porque por encima de todo está el Dios amor.

Una fiesta para la esperanza:

¿Por qué? La fiesta de Cristo Rey del Universo nos lleva a considerar que todavía estamos en el tiempo favorable de la salvación, donde todo depende de la disponibilidad para acoger la invitación de Dios a amar, porque, y cito un famoso verso del gran santo y poeta san Juan de la Cruz: al atardecer de la vida seremos examinados sobre el amor. El buen pastor nos trabaja con amor, si no sería, en palabras de Él mismo, un mercenario que no le importan las ovejas. Hoy más que nunca debemos rezar con el salmo 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.

Oración:  

Vamos a terminar nuestras reflexiones con esta hermosa oración atribuida a san Francisco de Asís (interiormente puede ir cada uno de ustedes repitiendo lo que digo en voz alta):

Omnipotente, santísimo y sumo Dios, Padre santo y justo, Señor rey de cielo y tierra (cf. Mt 11,25), te damos gracias por ti mismo, pues por tu santa voluntad, y por medio de tu único Hijo con el Espíritu Santo, ceraste todas las cosas espirituales y corporales, y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza, nos colocaste en el paraíso (cf. Gen 1,26; 2,15). Y nosotros caímos por nuestra culpa.

Y te damos gracias porque, al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste (cf. Jn 17, 26), quisiste que él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa siempre Virgen beatísima Santa María, y quisiste que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz, y sangre, y muerte (Francisco de Asís, “Reglas para los hermanos menores”, XXIII. 2-3, en san Francisco de Asís, Escritos. Biografía. Documentos de la época. BAC, Madrid, 1978, paginas 109-110).   

 P. José

Deja un comentario

  • julio 2017
    D L M X J V S
    « Jun    
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    3031  
  • Social