NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (Solemnidad)

Escrito en 23/06/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Natividad de san Juan Bautista (VÍDEO)

Salmo 138 \”Señor tú me conoces\”

Celebramos hoy la fiesta del nacimiento de Juan Bautista, del cual Jesús dijo: Entre los nacidos de mujer no hay ninguno mayor que Juan, sin embargo el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. Fiesta desde muy antiguo unida a Cristo y con gran raigambre en el pueblo cristiano. No hay más que pensar en cuantos pueblos lo tienen en nuestro Perú como Patrón.

Nosotros tenemos estadísticas para todo y para medir a todos: el hombre más alto y el más bajo, el más rico y el más pobre, el mejor y el peor vestido, el mejor y el peor predicador… pero ¿cómo medir a los servidores de Dios? Parece que los contemporáneos de Juan Bautista  se preguntaba se preguntaban casi en forma de estadística: ¿Qué llegará a ser este niño?

El nacimiento de Juan era fruto de la compasión manifestada por el Dios Providente y fue motivo de felicitaciones y de alegría para todos. Dios siempre tiene algo que ver en el nacimiento de sus servidores y de todos nosotros. Y en ese niño recién nacido había puestas muchas esperanzas. Por eso todos se preguntaban: ¿Qué llegará a ser este niño?

Al octavo día  cumplieron con el niño el rito de la circuncisión y ponerle un nombre. Querían llamarle Zacarías como su padre y ahí empezó la discusión. Poner el nombre en la Biblia, en el antiguo pueblo hebreo,  era muy importante, había  que indicar una vocación, un ministerio, una elección de Dios o algo relacionado con la familia. El nombre era un mensaje y marcaba muchas veces una manera de vivir.

Zacarías significa Dios se acuerda, Isabel significa: Dios ha prometido. ¿Cómo llamar a este niño concebido por un milagro de Dios y marcar que para toda su vida  que era un don especial de Dios?

Y le pusieron por nombre Juan que significa Dios favorece. Juan es el favor que Dios hizo a una familia buena y Juan es el favor de Dios para un pueblo que siempre espera al Mesías, a Jesús, que significa el que salva.

La función profética de Juan fue manifestación  del favor, la gracia, el puente que une el antiguo y el nuevo testamento. Juan es el nombre de un hombre al que Dios va a usar para señalar al Cordero de Dios, para preparar el camino del Señor.

Fijémonos que en La Biblia un nombre sirve mucho más que para llamar a alguien, sirve para indicar el contenido y la misión de una persona. ¿Cuántos de ustedes llevan el nombre de sus padres? ¿Cuántos llevan el nombre del santo del día? ¿Cuántos llevan el nombre del artista favorito de su madre?

Juan Bautista, que significa, repetimos, el favor de Dios, dejó que Dios lo usara y viviera en plenitud lo que su nombre significaba. Un nombre nuevo en la familia para un tiempo nuevo, para una vocación nueva. El Juan austero, exigente, fiel a su misión.

Y cuando Zacarías, que significa Dios se acuerda, escribió Juan es su nombre se le soltó la lengua, purificado de su pecado empezó a alabar a Dios y dejó impresionado a todo el vecindario. Sólo los limpios de corazón son libres para alabar a Dios. Sólo los purificados del pecado pueden ser gloria de Dios.

Sólo los creyentes se sienten a gusto en la casa de Dios y celebran la eucaristía como el gran favor de Dios. Esta no es la fiesta de los mudos sino la fiesta de los que con su boca confiesan la misericordia y el favor de Dios.

Nosotros, humanamente hablando podemos ser fruto del amor verdadero o fruto de la casualidad, pero como cristianos podemos decir: Yo soy querido y amado por Dios y para Él soy muy importante. Me contaba una señora que atiende al público en una oficina y sabemos cómo a veces las maltratan los que piden ser atendidos. Un día una señora muy apuesta llegó al colmo al decirle: No sabe usted de quien soy hija. A lo cual la funcionaria respondió: Yo no sé de quién será usted hija, yo sí sé que se de quien soy hija: soy hija de Dios.

También Juan se nos muestra como aceptación de la voluntad de Dios, cuando ve que su función se cumple llegando al final y el Mesías iba tomando su puesto. Decía: Él debe crecer, yo debo disminuir.

Esta es nuestra vocación cristiana, nuestra llamada: ser camino que lleva a Jesús, ser voz que anuncia a Jesús, ser luz que ilumina a Jesús.

En el mundo de Jesús no hay guerra de estadísticas, no existe ni el más importante ni el más santo. El mejor, el más santo, el más sabio y el único importante es Jesús. Nosotros cuando estamos con Cristo lo somos todo con él, como lo afirma santa Teresa de Jesús: Sin Cristo no soy nada, con Cristo soy todo.

Oremos: Lo hacemos con esta oración basada en  una homilía de san Sofronio, obispo de Jerusalén:

Oh Dios de nuestros padres, tú nos llamas a ser voz como a san Juan concédenos  reconoce  tu Palabra de vida eterna,   y así anunciemos que tú eres la única Verdad para todos los hombres.

Oh Dios de nuestros padres, tú nos llamas a ser amigo del esposo, preparando su venida; haznos dóciles a las enseñanzas de Cristo Jesús.

Oh Dios de nuestros padres que elegiste a Juan para anunciar al Salvador, y que lo señalase como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo; que esa salvación anunciada llegue a todos nosotros.

Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén

P. José Jiménez de Jubera

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