IV Domingo de Adviento ( 23 de diciembre de 2012) Ciclo C

Escrito en 26/12/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Libro de Miqueas 5,1-4.

Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas.
El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra.
¡Y él mismo será la paz! Si Asiria invade nuestro país y pisa nuestros palacios, le opondremos siete pastores y ocho príncipes del pueblo:
Salmo 80(79),2ac.3b.15-16.18-19.

Escucha, Pastor de Israel,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que tienes el trono sobre los querubines,

resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés;
reafirma tu poder y ven a salvarnos.

Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira:
ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,
el retoño que tú hiciste vigoroso.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,
al hombre que tú fortaleciste,

y nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.

Carta a los Hebreos 10,5-10.

Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios.
Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley.
Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.
Evangelio según San Lucas 1,39-45.

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”Libro de Miqueas 5,1-4.

Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas.
El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra.
¡Y él mismo será la paz! Si Asiria invade nuestro país y pisa nuestros palacios, le opondremos siete pastores y ocho príncipes del pueblo:
Salmo 80(79),2ac.3b.15-16.18-19.

Escucha, Pastor de Israel,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que tienes el trono sobre los querubines,

resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés;
reafirma tu poder y ven a salvarnos.

Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira:
ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,
el retoño que tú hiciste vigoroso.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,
al hombre que tú fortaleciste,

y nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.

Carta a los Hebreos 10,5-10.

Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios.
Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley.
Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.
Evangelio según San Lucas 1,39-45.

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”

Palabra del Señor

Preguntas de preparación para la Navidad…

¿Qué celebramos y qué queremos celebrar? ¿Para poder celebrar qué hemos preparado?

De la sinceridad de las respuestas a estas preguntas depende que la Palabra de Dios, el Hijo de Dios, que nace en Belén pueda nacer en cada uno de nosotros también. De nuestra actitud depende que las lecturas escuchadas en este domingo dejen de ser un conjunto de palabras bonitas para convertirse en palabras de Vida y no digo Vida eterna, porque solamente creo en una Vida desde el nacimiento en la tierra hasta la felicidad eterna junto al Amor o, lo contrario, la muerte eterna jejos del Amor, la desdicha eterna.

¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios?

He aquí las palabras que hemos escuchado donde el autor de la carta a los Hebreos da respuesta clara a lo que nos planteamos: Por eso, al entrar él en el mundo dice: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni victimas expiatorias. Entonces dije: He aquí que vengo –pues está escrito en el libro acerca de mí – aquí estoy para hacer tu voluntad (Hebr 10, 5-7).

Es la obediencia lo que lleva a Dios a hacerse hombre, como la desobediencia llevó a Adán al pecado. El Hijo de Dios nos trae la Gracia.

Cumpliendo la voluntad de Dios:

La mejor figura que se nos presenta para prepararnos para la Navidad es María. Ella tiene un protagonismo especial en estos días en la liturgia. Y las palabras de María son la clave: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra (Lc 1,38).

Dios trae la salvación de todos y para todos, pero Dios no puede hacer nada sin la respuesta, sin el consentimiento. El consentimiento debe ser algo consciente y responsable. Porque hemos recibido la fe y la vamos viviendo sin tomar conciencia clara de que compromete creer. Cuando la fe es una herencia social  o una costumbre o rutina se va quedando como muerta, no producimos vida.

María:

Es la figura más importante del Adviento y la que más nos acerca a Jesús, porque en toda su vida estuvo más que nadie unida a él. En sus entrañas nace la trasformación del mundo al concebir en el silencio al Redentor, en el silencio nace en Belén, y María va realizando uno tras otro actos de fe, pues el Omnipotente  – ella lo sabe bien –  nace impotente, necesitado totalmente  de María y José.

Por eso Isabel – inspirada por el Espíritu Santo –  proclama a María dichosa  porque ha creído. Proclama Isabel que María es para todos nosotros un modelo de fe. María es una mujer normal, pero llena de gracia  por la plenitud del Espíritu que la llena, pero especialmente porque lo recibe: He aquí la esclava del Señor. Es dichosa declaramos hoy nosotros con Isabel y dichosos podemos ser nosotros si seguimos su ejemplo.

Todos los días nace el Señor, todos los días debemos hace que nazca Dios en nuestro corazón. Es hacer  la Navidad siempre, todos los días.

P. José Jiménez de Jubera Rubio

 

Deja un comentario

  • septiembre 2017
    D L M X J V S
    « Ago    
     12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
  • Social