Epifanía del Señor, 6/01/2013

Escrito en 26/01/2013 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Libro de Isaías 60,1-6.

¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti!
Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti.
Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.
Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos.
Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti.
Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.
Salmo 72(71),1-2.7-8.10-11.12-13.

De Salomón.
Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud.
Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas
le paguen tributo.
Que los reyes de Arabia y de Sebá
le traigan regalos;

que todos los reyes le rindan homenaje
y lo sirvan todas las naciones.
Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes.
Carta de San Pablo a los Efesios 3,2-3a.5-6.

Porque seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.
Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.
que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.
Evangelio según San Mateo 2,1-12.

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”.
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
“En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”.
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”.
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús

El mundo necesita de Jesucristo, necesita leer, comprender y vivir el Evangelio. Hablan y hablamos de crisis y la crisis es cierta, pero como ha dicho el papa Benedicto XVI, por encima de la económica = que es en la que nos fijamos – está la crisis de valores y de moralidad.  Dice el cardenal Cañizares: Vivimos tiempos recios. Buscamos culpables o creemos que nada se puede hacer por cambiar la situación difícil, que atravesamos. Vivimos una sociedad típicamente pagana. Lo que en estos momentos está en juego es la manera de entender la vida, con Dios o sin Dios, con esperanza eterna o    A estas palabras añado las mías que son estas: desde la experiencia de ver hundido todo a mi alrededor por la enfermedad que ha cambiado toda mi vida y haberme salvado el año pasado, afirmo haber experimentado sobre todo a través de muchos hermanos y hermanas al buen Dios en mi vida, descubriendo más que nunca el amor, Dios me ama, aun en medio de las situaciones más difíciles en que pueda estar.   Por eso, sin Dios no puede darse la verdadera esperanza, el mundo se empeña en darnos sucedáneos de ella a través del dinero, del placer, del poder, del orgullo y prestigio… La verdadera esperanza es Cristo Jesús, luz para todos los pueblos y perdonas. Porque hoy en la fiesta de la Epifanía literalmente traducido del griego = una luz sobre. Que es lo que proclama Isaías: ¡Levántate y resplandece, porque llega tu luz, la gloria del Señor amanece sobre ti! (Is 60,1).

Desde la humildad:

La Navidad es humildad, porque Dios se ha rebajado hasta hacerse hombre, dejando de lado toda su dignidad divina. A los soberbios, a los autosuficientes, a los que buscan la felicidad en las cosas terrenas, Dios no nace; o mejor dicho: Dios nace para todos pero hay personas que no lo llegan a ver ni aceptar metidos en sus propias cosas. Para ellos no hay luz, como no la hubo para los poderosos de entonces representados en el cruel Herodes o para los sabios de Israel que conocían las profecías pero no las aplicaban a sus vidas. No hay contradicción en esto como no la ve san Pablo entre el pobre rincón de Belén y la búsqueda de la luz, de la verdad y en sus humildes buscadores los reyes magos.

Desde la experiencia de Dios:

Sólo puede celebrarse la Epifanía desde Jesús y descubriendo el sentido del nacimiento de Jesús con humildad y sinceridad, como los magos, porque se llega por este camino a la experiencia de Dios. Porque desde la experiencia de Dios  nos hacemos testigos del amor y nos fascinará y podremos llegar a comprender a tantos hombres y mujeres que  a lo largo de la historia de la Iglesia nos descubren que esto de lo que venimos hablando no sólo es posible, sino que realizó un cambio total en sus vidas. Así trasformó y llenó las  vidas de Pablo de Tarso,  de Francisco Javier,  de Teresa de Calcuta… Hombres y mujeres de hoy que recorren nuestras calles y viven de la luz que reciben de su experiencia de Dios, de la oración, de la lectura de la Biblia… porque Jesús es el amor de sus amores.

Así no sólo descubriré la luz, sino que esa luz estará en mi vida, con mi familia, con los que amo, con los que encuentro en mi camino… es vivir el amor derramado en nuestros corazones, que es, según san Pablo, acoger a Jesús Dios y hombre: Divinidad y Humildad

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