El sembrador, Marcos 4, 26- 34

Escrito en 17/06/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Lectura de la profecía de Ezequiel 17, 22-24

Así dice el Señor Dios: “Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado; la plantaré en la montaña más alta de Israel, para que eche brotes y dé fruto y llegará a ser un cedro magnífico.

Anidarán e él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas. Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y eleva los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré”

Palabra de Dios

Salmo 91

R. Es bueno darte gracias, Señor

Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo , proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad. R

El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano; plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios. R

En la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo , que en mi Roca no existe la maldad. R

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 6,-10

Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivamos en este cuerpo, estamos desterrados lejos del Señor. Ca minamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.

Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo pata recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho mientras teníamos este cuerpo.

Palabra de Dios.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 26 – 34

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”. También decía: “¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Palabra del Señor

Meditemos:

El Reino de los cielos, ¿qué es?

Los oyentes de Jesús esperaban un reino político, un nuevo estado independiente como el del rey David, gobernado por el Mesías, el enviado de Dios y triunfador y hasta vengador de todas las afrentas que Israel había recibido a lo largo de la historia de los pueblos vecinos y no tan vecinos, como el imperio romano. Y Jesús, con sus actitudes, aparece mostrando todo lo contrario: pacifico, acogiendo a todos, predicando la humildad, rompiendo las barreras del odio con el amor… Y Jesús tiene un gran problema: ¿Cómo hacer entender a sus oyentes que él no iba a establecer un estado político, como ellos esperaban? En el Evangelio de Marcos es la constante lucha  de Jesús para que los apóstoles y discípulos entendieran bien lo que era para EL su Reino.

El anuncio del profeta Ezequiel:

En la historia de la salvación ya se había hablado de cómo iba a formarse el Reino mesiánico, otra cosa es que hubiese predominado la mentalidad política y no religiosa. Para el profeta Ezequiel el Reino de Dios va a nacer de un pequeño brote tomado de un cedro para que eche brotes y dé fruto, y llegará a ser un cedro magnifico (Ez 17,23). Es la misma imagen de Jesús en la parábola: Es como el grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo pueden cobijarse en ellas (Mc 4, 31-32). Y en la otra parábola Jesús quiere recalcar y enseñarnos que la construcción del Reino no es esfuerzo de los hombres, sino gracia de Dios pues se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. El duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo sin que él sepa cómo (Mc 4, 26-27).

El Reino de Dios y la Iglesia:

La Iglesia, como comunidad de creyentes, es “sacramento” de  Dios para los hombres y es parte de ese Reino de Dios proclamado por Jesús  y lo es en cuanto ha sido convocada y existe la Iglesia  para ser signo eficaz de presencia salvadora de Dios entre nosotros.

El nacimiento y el desarrollo histórico de la Iglesia se manifiesta como un medio querido por Dios  y, por lo tanto, es un signo de creado por Jesucristo para que, perteneciendo a ella y por los sacramentos que ella administra, consigamos la salvación. Cristo, además, a través de la Iglesia, realiza su misión salvadora.

En la profesión de fe rezamos  que Jesús por nosotros los hombres y por nuestra salvación se hizo hombre y la Iglesia es la prolongación de ese Cristo Hombre, no del Cristo total, y el Reino de Dios se identifica no con una parte de Cristo, sino con el Cristo total.

Ya, pero todavía no…

Es una frase que se ha hecho dicho teológico para explicar cómo la Iglesia y la realidad de salvación que nosotros vivimos es ya parte del Reino, pero no es la  plenitud de ese Reino en la tierra. Nació esa frase Ya, pero todavía no… en los ambientes teológicos del concilio Vaticano II, cuando yo era estudiante de teología. Es afirmar que se está haciendo presente el Reino de Dios, lo vamos construyendo, pero la plenitud está  después de la muerte. Está ya el Reino entre nosotros, pero hay que trabajar colaborando con la gracia de Dios para que vayamos contrayéndolo más y más.

Esto es la Iglesia, que muestra al mundo lo que es y a lo que pude llegar en virtud del don de la gracia de Dios. La Iglesia sufre no sólo por sí misma porque todavía no llega al abrazo total con su Esposo, Cristo, sino también por el mundo entero a cuyo servicio está y sufre las realidades tan injustas y pecaminosas que se dan. San Pablo habla de dolores de parto por las realidades antiguas que hay que dar a luz y por las realidades, que necesitan asimismo ser redimidas por la gracia de Cristo Jesús.

Oración:

Padre bueno  de quien procede todo don,

que sigues sembrando y haciendo crecer tu Reino,

Reino de paz y amor entre nosotros,

haznos colaboradores de esta obra tuya

y suscita en nosotros más fe y

compromiso contigo de trabajar en tu Reino.

Haz que seamos conscientes

de que no son  nuestros medios ni nuestras

fatigas los que difunden  en el mundo el Evangelio y

construyen tu Reino, llevando al hombre a su salvación.

Eres tú el que inspiras,  haces buenas nuestras obras y

las fortaleces con tu gracia.

Mantennos en tu amor.

Amén

Deja un comentario

  • septiembre 2017
    D L M X J V S
    « Ago    
     12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
  • Social