DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo “A”

Escrito en 16/11/2014 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

 [fbshare] BODAS DEL CORDERO122                                                                                                                                

v Proverbios 31,10-13.19-20.30-31: Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece la alabanza.

v Salmo 127: Dichoso el que teme al Señor.

v 1 Tesalonicenses 5,1-6: No viváis en tinieblas para que ese día no os sorprenda como un ladrón.   

v Mateo 25, 14-30: Eres un empleado fiel y cumplidor… pasa al banquete de tu señor.   

Las parábolas del tiempo:

Así llaman los autores a lagunas parábolas propuestas por Jesús entre las que se encuentra la que hoy nos propone el evangelio: el señor que al irse de viaje, entrega a tres criados distintos talentos para que los negocien. Son parábolas del tiempo porque nos hablan de la realidad presente y futura, o sea, de trascendencia en la construcción del Reino.

Los talentos que nos da Dios y sus consecuencias:

  • Ø El primer don y el principal que Dios nos da es la vida. Es nuestra unión al Dios de la Vida. Yo no puedo hacer lo que quiera con mi vida ni con la de los demás. Por eso, la Iglesia defiende la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte sin ninguna manipulación contra ella. El aborto provocado es el mayor crimen de la sociedad actual.
  • Ø El trabajo: Hay que ver en el trabajo la realización de la persona. El trabajo no es para ganar más, sino para poner nuestros brazos en la obra creadora de Dios. Lo cual no se vive hoy, pues se trabaja generalmente para poder vivir bien, dicen, pero en el fondo está el gozar más sin control. Entrega, donación, sacrificio y palabras semejantes tan necesarias en nuestra vida diaria no merecen ni mencionarlas para la mayoría de la gente. La inminencia es lo esencial: lo que hoy me produce más placer y más comodidad. La trascendencia para ellos no tiene sentido, no me hables del futuro lejano, dicen.
  • Ø La alabanza como el trabajo perfecto: Alabar es reconocer los dones de Dios; es poner en nuestros labios un cántico en nombre de toda la Creación. Es lo que más dignifica al ser humano: el reconocer y exaltar las maravillas del buen Dios.
  • Ø La oración: la alabanza nos lleva a ponernos en comunicación con el Creador, pues hay un diálogo entre Él y nosotros, que nos pone en sintonía con Él. En la oración del Padrenuestro es donde percibimos más que en otra página evangélica es sintonía con Él: desde llamarle Padre  a pedirle venga a nosotros tu Reino.
  • Ø La conclusión es vivir en el amor: Todo nuestro ser adquiere su grandeza cuando descubre que todo hombre o mujer es mi hermano y hermana: que hay que romper barreras para que la solidaridad en todo sea una realidad como fruto de que trabajamos por la existencia del amor.

Unir lo material y lo espiritual; lo temporal y lo eterno:

Creo  que he puesto unos puntos de reflexión – son también pasos para vivirlos – que nos llevan con la ayuda del buen Dios a superar las limitaciones de lo material y lo temporal. Ya no es solamente trabajar con los talentos que el buen Dios ha puesto en nuestras manos: inteligencia, voluntad, amor…; sino que es saber que así vamos construyendo el Reino que se inicia en el tiempo y acaba en la eternidad; que se comienza aquí construyendo el mundo terreno y trasciende a la eternidad. Es así como la muerte ya no es el final, sino el pasar al banquete de tu señor.         

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