DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO,Ciclo “A” , 6 de julio del 2014

Escrito en 06/07/2014 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

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Lecturas                                                                                     

v Zacarías 9,9-10: Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén.

v Salmo 144, 1-2. 8-14. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás.

v Romanos 8,9.11-13: Si el espíritu habita en nosotros, vivificará vuestros cuerpos mortales.  

v Mateo 11, 25-30: Aprended de mí que soy manso y humilde corazón.  

 

Un santo triste es un triste santo:

Es un dicho muy popular que en el juego de una palabra ·triste”, nos viene a decir que la tristeza no está unida a santidad, aunque haya algunos que quieren llevarla con demasiada seriedad. Una persona que se deje que se deje llevar por la tristeza, no puede ser considerada discípulo de Cristo Jesús. El evangelio de hoy proclama la alegría, según el siguiente comentario de un autor:

Dejémonos desbordar nuestro corazón de alegría. Somos invitados a compartir el gozo de Jesús con el Padre; estamos convocados para vivir la misión: dar la vida para que cada ser humano viva; nos llaman a entrar en el corazón de Jesús y dejarnos trasformar por la humildad y la verdad del Maestro.  

 

El cansancio:

El camino de la alegría marcado por el autor de la larga cita anterior,  es anulado muchas veces para ser  camino de amor. Mal orientado el amor, nos lleva al fracaso. Creo que la tristeza llega mucho más profunda cuando va acompañada de la falta de amor, del fracaso en los afectos y ternuras. Miramos quizás demasiado fuera de nosotros mismos, poniendo el amor en lo demás y  dependemos de ellos.  Además existen las críticas, que provocan las dudas o el desaliento y la pregunta derrotista: ¿para qué amar?, ¿para qué dejarnos amar? En ese mismo costal metemos hasta el mismo amor de Dios, que lo desfiguramos.

Porque en el amor está la fuente de la alegría:

Esta es la belleza de la consagración bautismal: es la alegría… La alegría de llevar a todos la consolación de Dios. No hay santidad en la tristeza, no están tristes los que tienen  esperanza (Papa Francisco). La alegría no es un adorno superficial, es exigencia y fundamento de la vida auténtica  del cristiano. Todo hombre y toda mujer tienden a lo largo de todo el tiempo de su jornada diaria a vivir alegres, ¿lo consiguen? Sigamos el ejemplo de Jesús…  

 

Te damos gracias… porque has escondido esto a los soberbios:

Como seres humanos y seguidores de Jesús no pensemos que para esto tenemos que hacer grandes cosas. La alegría no la vamos a conseguir con gestos grandilocuentes  o palabras de grandeza, pues estamos llamados a vivir la alegría de vivir sintiéndonos amados por nuestros hermanos en la fe y por muchos hombres y mujeres  que nos dan empujones a la alegría en el amor.  Y esto en la cotidianidad de las cosas sencillas.

Al examinar nuestra vida detalladamente encontramos cientos y cientos de afectos y cariños y miles de actitudes de amor. Eso nos lleva al agradecimiento, que es fuente permanente de alegría en la esperanza.

Insisto en que no  hay que pensar en grandes acciones; hay que recalcar las cosas pequeñas, como ver a una madre dar el pecho a su hijo, y pensar en mi madre cuando lo hacía conmigo…! Cuánto amor y ternura!  De niño a adulto, a la madurez ¡cuántas manos  que han ayudado a levantarme en mis caídas! Aquel profesor de matemáticas inaguantable, pero que aquel día me dio el consejo que yo necesitaba… Tenemos miles y miles de detalles que es necesario que recordemos con humildad y sencillez que nos lleven a un agradecimiento sincero, como el de Jesús en su experiencia humana de agradecimiento a Dios, su Padre: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se lo has revelado a la gente sencilla. Así, Padre, te ha parecido bien (Mt 11,25).

En la medida que amas, descubres la alegría:

Creo que no existen recetas que garanticen vivir en el amor. Se han escrito multitud de obras que tratan del amor divino y humano, que nos dejan perplejos ante lo que un amor místico o la fuerza de una pareja enamorada. A pesar de los bien escritas que están, nos dejan a la puerta del amor. El entrar y gozarlo es personal… ¿Se puede llegar a comprender lo que es el amor? Es vida y debemos aprenderlo amando… Llego a esta conclusión al ir observando a lo largo de mi vida a esa esposa que durante décadas atiende a su esposo inválido con tanta ternura; el de una madre que desde que nació su hijo depende de ella siempre como un bebé y ¡cómo lo atiende!  El esposo atento a las necesidades mínimas de la familia… Sí, son muchos los casos que he podido ver en mi vida como los citados arriba y mucho otros más.

Son manifestaciones del amor auténtico y sincero, aun en medio de catástrofes y penas, que hacen brotar la alegría. ¡Hay mucho amor en el mundo!

Humildes y sencillos:

Sé que necesitamos teólogos con sus títulos y bagaje cultural, pero aun ellos mismos para ser creyentes de verdad necesitan la humildad y vivirla en el amor.

¡Ojalá,  queridos lectores, profundicemos hoy en la palabra “Padre”, como lo hace Jesús, quien nos desvela hoy que en su vida  en la tierra aprendió a llamar así a su “Padre”!  Descubre el cariño en Dios, su Padre, el amor que él te tiene, cariñoso, afectivo…

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