Domingo IV de Adviento(18 de diciembre)

Escrito en 16/12/2011 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Aquí está la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra video

LECTURAS:

2Sam 7,1-5.8-11.16: “El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor”

Sal 88,2-3.4-5.27 y 29: “Cantaré eternamente tus misericordias, Señor”

Rom 16,25-27: “El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha manifestado

Lc 1,26-38: “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”

María:

No corren buenos tiempos para que el pueblo cristiano y especialmente católico comprenda la figura señera que es María, la Madre de Jesús, en la Historia de la Salvación.

 Por un lado, encontramos la ignorancia religiosa que en nuestro pueblo es muy grande. Ha adquirido la humanidad actual conocimientos muy grandes en muchas cosas, pero en cuestiones religiosas no ha aprendido ni siquiera el catecismo más breve y elemental. ¡Oh tiempos aquellos en el que las lavanderas de las orillas del río Tormes discutían y tomaban partido sobre las discusiones que tenían los teólogos de la Universidad de Salamanca sobre el dogma de la Concepción Inmaculada de María!  

 María es la gran desconocida del mundo protestante que tanta influencia negativa tiene en  el mundo católico. Los  que se denominan “evangélicos”  – así se llaman, apoderándose de los evangelios como si ellos fuesen los únicos propietarios – desconocen a María o la desmerecen, pues para la mayoría de ellos es una mujer normal, porque Jesús es una persona normal, no el Hijo de Dios. Entonces desparece la necesidad de creer en muchas cosas sobre Cristo, Hijo de Dios, y de María, su madre.

Adviento

Esa el tiempo litúrgico de propuestas, de preguntas, de proyectos… Por lo menos y no como tiempo litúrgico lo ven los responsables de los negocios y de ventas que hacen su agosto, muchos para todo el año. Nos ponen bien las redes para que acabemos atrapados en ellas. Y hay Alguien que no quiere que te veas arrastrado por todo esto, que no quiere que te veas atrapado por la búsqueda de una felicidad fácil, cómoda, sin demasiadas exigencias… Las propuestas del mundo son para quitarnos de en medio cualquier  preocupación, cualquier dolor, cualquier trabajo… Todo es lo fácil, lo cómodo, de ahí que lo que más anuncien para que compremos en Navidad sean electrodomésticos y materiales de trabajo, como instrumentos de oficina, para hacernos la vida más fácil, dicen.

Desde el punto de vista cristiano hay que buscar lo que nos lleve más al amor, porque somos convocados por el Amor por antonomasia, el de Dios. Es una llamada que Dios nos hace en esta víspera de Navidad, para que ese Dios que nace en Belén, pueda nacer en cada uno de nosotros también.

Desde una llamada concreta:

Antes que a nosotros, a otras personas también les ha propuesto este proyecto de compartir toda su vida con Dios. A Abraham lo sacó de su tierra, lo guio por un lado y otro, y él confiaba siempre en Dios; José, vendido por sus hermanos, no desconfió de Dios y Él lo liberó y pudo perdonar a su hermanos y ayudar a su padre anciano; Moisés estaba tranquilo en Madián con su familia y Dios lo llama para que vaya a Egipto a liberar – en una tarea muy difícil y complicada – a su pueblo; Dios llama a David a reunir a todo el pueblo de Israel  y así podemos seguir con otras muchas llamadas como a Pedro, a Pablo…

Por encima de todas estas llamadas hay una que sobrepasa a todas, es María, una joven mujer que ve trasformada su vida completamente, y que ella acepta esta realidad poniéndose totalmente a disposición del Todopoderoso.  Es la elegida para la ser la madre del Creador, Jesús el Hijo de Dios. Y es para nosotros el modelo más preciso para seguir imitando a su Hijo Jesús, porque ella fue descubriendo poco a poco, seguramente en un camino difícil la fe en Dios y cómo vivirla.

Tu, hermano, hermana, estas en esa elección:

Señor, nos haces una propuesta que nos descoloca,  y a la vez nos ensancha nuestros horizontes y planes; ser tus hijos, por medio de Jesucristo. En Él nos has mostrado un modo de vivir, de amar y esperar.  Creer en él nos da la vida, porque Él es la Vida. Cuando estamos recorriendo los últimos pasos de Adviento, ayúdanos a no mirar para otro lado.                                                   Agudiza nuestra fe para que podemos reconocerte presente entre nosotros. Abre nuestra caridad a las necesidades de la vida de nuestros hermanos.

Que no estemos pasivos, indiferentes. Que sea solidario con el que está solo, desamparado, necesitado… Porque así, hoy y aquí, hacemos posible la esperanza.

Ponemos nuestra mirada en María, la Virgen y Madre:               

Como la Virgen María diremos sí a tu propuesta. Nos pondremos en tus manos de forma confiada.La propuesta de fe que acepta María de los planes de Dios  nos ayuda a que nosotros también seamos dóciles a escuchar tu Palabra y a acoger a Cristo como el proyecto que nos lleva a una vida plena.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores

P. José

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