DOMINGO IV DE ADVIENTO , Ciclo B

Escrito en 22/12/2014 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

anunciacion_murillo [fbshare]                                                         

v 2 Samuel 7,15.8b-12.14ª-16: Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu reino permanecerá para siempre.

v Salmo 88, 2-5.27-29: Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

v Romanos  16,25-27: Manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto de Dios.   

v Lucas  1, 26-38: Has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.   

 

A corazón abierto:

Es una expresión e nuestro lenguaje que indica coraje, el afán de superarse tomando el futuro con decisión y valentía. Traigo esto a cuenta porque creo reflejar la actitud  que debemos tener ante la navidad que se acerca y en la que el Niño Dios desea poder nacer en cada uno de nosotros.

Eso nos obliga a quitar obstáculos, los principales los que la misma sociedad, llamada de consumo, nos propone, explotando nuestro afecto, cariño y agradecimiento con la familia y amigos. El consumismo nos lleva a estar preocupados en qué regalar y cómo pasarlo lo mejor posible en estas fiestas en comidas, etc.

Hay un villancico que no tiene nada de cristiano y que dice: La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va; y nosotros nos iremos y no volveremos más. Refleja esta letra la materialidad con la que la gente  – la mayoría – actúa en estos días: regalos, unos quilos más por abuso en las comidas y corazones vacíos, lamentándose después de todo llegamos a lo que aquí en España se llama la cuesta de enero.

De niño lo fundamental en mis familia era estar la familia unidos, con una cena bastante sobria, siempre con algo especial, toda la familia: abuelos, hijos, nietos (y éramos montón) y todos después de la cena a la Eucaristía en el templo parroquial de media noche. Dios  nacía en cada uno de nosotros.

¿Qué nos pide la celebración de este domingo?

Podría recalcar muchas cosas, pero me voy a fijar en cuatro cosas concretas:

       I. Preparación: debemos preparar todo nuestro ser para que Dios que nace en Belén, pueda nacer en cada uno de nosotros.

    II. Con la realidad que nos rodea: no es salir de la problemática que nos rodea, sino asumirla con actitud de servicio, fundamentalmente estar con los enfermos, con los tristes, con los afligidos…

 III.  La alabanza: Que de nuestro corazón brote un cántico de agradecimiento a las maravillas que Dios hace con nosotro

IV. Un acercamiento físico al Niño Dios: acostumbramos a poner nacimientos – belenes, llamados también – en nuestros hogares. Sugiero que tomemos en nuestras manos la imagen del Niño y, mirándolo, nos preguntemos: ¿cómo quiere nacer Dios en mí? ¿Qué debo hacer para que nazca en mí, en mi familia, en mis amigos y en los que me rodean?

 

Enseñanzas fundamentales de las lecturas bíblicas de hoy:

  • El segundo libro de Samuel nos propone el mensaje de Dios al rey David. El rey piensa en construir un templo para el Dios de Israel. Dios le manifiesta su deseo: manifiesta su fidelidad para David y para todos sus descendientes.
  • Aceptar la salvación que Dios nos envía. ¿Cómo?  La obediencia de la fe en Dios, único sabio, nos pide san Pablo.
  • San Lucas no pone a María, como ejemplo de aceptación: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

María:

Ayúdanos, Madre,  a sentir la presencia de tu Hijo; ayúdanos a estar siempre disponibles a los planes de Dios.

Enséñanos, Virgen Madre, a cambiar nuestros esquemas, nuestros planteamientos que nos fijemos en los que Dios nos propone a través de Cristo Jesús, nuestro Redentor.

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