Domingo de Ramos en la Pasión del Señor 14,1 -15,47

Escrito en 29/03/2012 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

Jesús de Nazaret  PELICULA COMPLETA

Una historia:

Se trataba de un cristiano admirado porque al Cirineo le habían obligado a llevar la cruz de Jesús y el rezaba al Maestro constantemente: ¡Señor, déjame llevar tu cruz! Cierto día a esa oración constante respondió Jesús: ¡Cómo vas a poder llevar mi cruz si no soportas nada de de tus hermanos! La cruz que llevo son los pecados y faltas de todos los hombres. Lo importante es reconocer que todos llevamos una cruz en nuestra vida que a veces se ha agrandado con otras, como un río que aumenta su caudal recibiendo de otros. ¿Acepto esa cruz o simplemente me resigno a llevarla, a aguantarla? Si siento que me fallan las fuerzas, puedo unirme a Jesús y avanzar con él.

Y la celebración de hoy:     

Después de centrarnos en la cruz, que es la realidad que llena de sentido la Semana Santa, que iniciamos hoy, nos centramos en la celebración de este Domingo de Ramos, que tiene fundamentalmente dos partes:  

  1. 1.     La primera parte de esta celebración es conmemorar la entrada de Jesús en Jerusalén. Los evangelistas dan mucha importancia a este hecho, es celebrar ya el triunfo de Jesús que se adelanta a su Resurrección, el verdadero triunfo. Es un momento de bendición y de agradecimiento: ¡Hosanna en el cielo, bendito el que viene en el nombre del Señor!
  2. En la segunda parte de la liturgia es comenzar a celebrar lo que es el centro de estos días: la pasión y muerte del Señor Jesús. La Palabra de Dios nos guía con el canto del profeta Isaías al siervo de Yavé, que asume el pecado de todos los hombres convirtiéndose en víctima de propiciación; la segunda lectura de la carta de san Pablo a los Filipenses que nos habla del camino de Jesús que, siendo Dios, se hace “nada”, vaciándose de ser Dios para asumir nuestra realidad de pecado. Ha terminado la mesa de la Palabra con la proclamación del evangelio de Marcos en un relato sencillo y profundo de la pasión y muerte de Jesús Redentor.

Mis palabras  no pretenden huy desarrollar ningún tema doctrinal, quiero ayudar a cada uno de ustedes a descubrir hoy más que nunca Criwsto Jesus Dios verdadero y hombre verdadero, que precisamente por eso, puede salvarnos. Tiene una respuesta válida para quien quiere seguirle y comprometerse.

Se nos pide dejar la indiferencia o la mediocridad, de los creyentes que el libro del Apocalipsis los denomina ni fríos ni calientes. Llegan estos días de la Semana Santa y, ¿vamos a quedarnos indiferentes? Hay que buscar un profundo encuentro con Cristo Jesús, el Liberador.

Es encontrar asimismo a María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Es estar con ella y pedirle que nos ayude a hacerlo, porque ella supo estar al lado de Jesús en toda su pasión hasta al mismo pie de la cruz.

Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.

 P. José Jiménez de Jubera

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