DOMINGO DE RAMOS, Ciclo B, 25 DE MARZO 2018      

Escrito en 25/03/2018 por Rita de Casia en Reflexiones Dominicales

 

Gloria y fracaso

mi-amado-el-cristo-jesc3bas-_-el-maestro-moryaEs la aparente conclusión a la que podemos llegar observando la liturgia de este domingo, llamado de Ramos, inicio de la Semana Santa. Porque la celebración se inicia con gozo y alegría, proclamando el pueblo de Jerusalén Mesías y Rey a Jesús. ¡Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor Pueblo que cuatro días después en el pretorio ante Pilato gritaba: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! De la glorificación a la soledad, cuando llega a parecer que la vida de Jesús dada en todo a los demás. no vale nada. Tanta es la soledad que exclamará en la cruz: ¡Dios, Dios! ¿Por qué me has abandonado?

Fracaso y gloria

Fracaso de los miembros del Sanedrín, que con testigos falsos le acusan de blasfemo; fracaso de Pilato que, aunque lo condena a muerte, tiene que reconocer que es inocente. Ha luchado con el diablo desde las tentaciones del desierto hasta el huero de los Olivos en lo que lo tienta para que deje el camino del Padre. Su camino ha sido de ir haciendo el bien, sobre todo compadeciéndose de los débiles y necesitados

Jesús llega a la cruz, a la soledad total, pero confía siempre en el Padre, como lo afirma en el evangelio de san Lucas: A tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23,46).

Textos bíblicos

  • Para la posesión de Ramos:

    1. Marcos 12, 12-16: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

  • Para las lecturas de la misa:

    1. Isaías 50, 4-7: ofrecí la espalda a los que me golpeaban…

    2. Salmo 21, 8-9.17-18ª. 19-29.23-24: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

    3. Filipenses 2, 6-11 tomó la condición de esclavo…

    4. Marcos 14, 1 al 15, 47: A diario estaba en el templo y no me detuvisteis.

                                                                                                          Meditando con las lecturas

Procesión de Ramos: Jesús va hacia la muerte en cruz y deja que el pueblo lo proclame Rey y Mesías. En la humildad y la sencillez de estar montado en un pollino. Acompañar a Cristo en la procesión de Ramos es exigencia de sinceridad y de fidelidad: Aclamad a Cristo, Rey de nuestras vidas, exige que nuestras obras lo demuestren. Es momento para proclamar públicamente nuestra fe, cuando tantos grupos políticos quieren quitar toda manifestación pública de religión. ¡No quieren que les echemos en cara su hipocresía! Libertad para lo que ellos quieren, los que no piensan como ellos, no…

En la Misa:

La tarrea de obedecer al Padre es la misión de Jesús. Es a lo que hace referencia el profeta Isaías cada día el profeta escuchaba y meditaba la Palabra de Dios. Somos “otros cristos”, debemos estar siempre atentos a escuchar la voz de Dios, a mediarla y orarla en nuestro corazón y ponerla en práctica.

Para ser el siervo de Yahvé, el Hijo de Dios tuvo que dejar su condición de Dios y asumir la condición humana, porque así pudo morir en la cruz para nuestra redención y realizar un sacrificio de oblación agradable al Padre.

La profecía de Isaías al compararla con la muerte de Jesús es admirable. Ha dedicado Jesús toda su vida a hacer el bien con todos, especialmente con los humildes y sencillos, no se ha dejado llevar por los afanes del triunfo humano, sea en el poder o en el tener, fue lo que le llevó a la sentencia de muerte.El relato de la pasión es para leerlo pausadamente, meditarlo y orarlo, terminado con una pregunta: Señor, ¿qué quieres que haga?

Reflexión (Basada en el Misal 2016 de Editorial PPC)

A los cristianos del siglo XXI se nos hace difícil confesar públicamente nuestra fe cristiana. Llevamos una vida cotidiana en la que mostramos a Dios muy poco a los demás, se está perdiendo la costumbre de rezar en familia, de hace la señal de la cruz en público y en privado. Llegamos a tener un catolicismo anodino y privado. Es cierto que hay muchos testimonios de fe y personas con una entrega a la religión y a los demás admirables. Luchemos contra las ideas de los partidos políticos que como se decía ya en el siglo XVIII:  los curas a la sacristía.

Cristo Jesús, Pastor, crucificado por nosotros (Soneto de Lope de Vega).  

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño,
Tú que hiciste cayado de ese leño,
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño,
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados,
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

Oración

Enviaste, Padre, a tu Hijo para salvarnos,   concédenos la gracia de gozar de sus frutos, descubriendo y viviendo cada día más tu amor.

Que llegue a lo más profundo el misterio de la cruz, que tus últimas palabras en la cruz, oh Jesús, sean en mí flechas ardientes que me conmueven y me hagan ir por tus caminos, Pastor santo.

Terminado el camino cuaresmal  que llegue preparado a la Pascua,  a gozar contigo y los hermanos que no estamos en el fin, sino en el camino de la glorificación, contigo, amor mío Resucitado, por los siglos de los siglos. Amén.

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