Mensaje de noviembre

Escrito en 07/11/2013 por Rita de Casia en Mensajes del Párroco

En el  mes de noviembre la Iglesia Católica recuerda de manera especial a los Difuntos, personas que han partido de este mundo para pasar a la vida eterna.  El día 2 de Noviembre, día de los Difuntos es un día de conversión, de reflexión, de dolor teñido de esperanza por el rescate de las almas que aún no gozan de la presencia de Dios en el Cielo. La Iglesia invita a rezar por los que nos han precedido, que compartieron sus vidas con nosotros y separados ahora temporalmente por la muerte, pueden estar necesitando de nuestra ayuda.  Ellos “siguen vivos” y hablan a todos “de una vida más allá de la muerte”.  Somos inmortales, por haber sido creados directamente por Dios en la parte espiritual de nuestro ser. Nuestro caminar por la vida terrena está lleno de dificultades, y la debilidad nos lleva a olvidarnos del amor de Dios, apartándonos de Él. Nos  hemos encerrado en nosotros mismos, en nuestros intereses egoístas. La Iglesia  nos anima constantemente a rezar por quienes están en el purgatorio y nos recuerda que todos nuestros sufrimientos y fatigas de la vida nos van purificando en el amor, nos libran realmente del purgatorio, para que llegado el momento de la partida, podamos ir directamente al cielo.

Cristo ReyOtro tema importante es la clausura del “año de la fe”, que concluye el día 24, fiesta de Cristo Rey. Durante todo el año se ha venido haciendo mención a este acontecimiento eclesial. El Papa Emérito Benedicto XVI, movido por el Espíritu Santo, tenía el objetivo de poner en el centro de la vida de la Iglesia el primado de Dios y la exigencia de decirlo hoy de forma comprensible y creíble. Primero escribió una carta, “Porta fidei”, a la que siguieron muchas de sus audiencias y discursos, y el Papa Francisco ha publicado una Encíclica, “Lumen fidei “,  para ayudarnos en  las grandes preguntas que surgen en el corazón humano. Una idea transversal ha sido que la fe nace de un encuentro personal con Cristo que se produce en la historia  y se transmite  por contacto, de persona a persona, como una llama enciende otra llama. “La luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo” sino que nos abre “a una presencia que le acompaña, con una historia del bien que se une a toda historia de sufrimiento”.

La fe como de una experiencia de comunión y de solidaridad  con los hermanos, nos orienta el sentido de la vida y nos compromete a los creyentes para ponernos  al servicio  de los más necesitados. Cada año por estas fechas, como parroquia,  nos solidarizamos con nuestros hermanos necesitados de la Prelatura de Chota.  Esta fe nos lleva a entender que “si un miembro sufre, todos los demás miembros sufren también. Y si un miembro se regocija, todos los demás miembros se regocijan” (1 Cor. 12, 25-26).  La Fe se expresa por las buenas obras, por la caridad efectiva hacia los que están necesitados. Y los que están necesitados son los hijos de nuestra Iglesia: una fe sin obras es como un árbol sin fruto. La solidaridad es la prueba verdadera para demostrar que somos verdaderamente Iglesia, fuerte y coherente, solidaria, capaz de hacer frente a las dificultades por muy grandes sean. María es la figura de la fe, aquella que ha escuchado la Palabra y la ha conservado en su corazón, la que ha seguido a Jesús y se ha dejado transformar”.

P. Víctor García O.A.R

Párroco

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