El Pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran Luz(Is.9,1)

Escrito en 26/12/2011 por Rita de Casia en Mensajes del Párroco

 

En un humilde pesebre nacio Dios VIDEO

NAVIDAD

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; a los que habitaban tierra de sombras, una luz les brilló (Is 9,1). Y en aquel tiempo… le llegó (a María)  el tiempo del  parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pesebre y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada (Lc 2, 1ss).

¿Qué buscamos en esta noche y en esta celebración?

En este mundo que nos rodea con fiestas, comidas, regalos, bebidas… ¿Qué hacemos aquí cada uno de nosotros? Se han dado grandes colas en muchas parroquias esperando las canastas de navidad,  niños por millares por recibir su chocolate, su panetón, sus regalos…  Ahora seguro que hay colas en muchas tiendas por comprar comida, regalos, los muchos de última hora que nunca faltan; atascos en las calles de nuestra ciudad…

Vuelvo a peguntar, ¿a qué hemos venido?

La respuesta es sencilla y clara. Estamos aquí celebrando el encuentro del amor de Dios con los hombres,  es la fiesta de Emanuel = Dios con nosotros.

El evangelista Juan nos dice que el Amor de Dios es Palabra, comunicación para cada uno de nosotros: La Palabra era Dios (Jn1, 1) y la Palabra era la luz verdadera que con su venida al mundo ilumina a todo hombre (Jn 1,90). Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria, gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad (Jn 1,14).

De estos textos me permito hacer algunas conclusiones:

v Dios viene a nosotros como niño, no vino armado; no vino poderoso, sino necesitado. Es un infante, y la palabra infante tiene en su raíz etimológica es el que no habla. Y  en esta noche la Palabra eterna se hace silencio.

v Habitó entre nosotros, más precisos al original griego y de mentalidad hebrea traducen algunos autores, puso su carpa (tienda) entre nosotros. Es recuerdo del desierto, cuarenta años dependiendo Israel de Dios. Es el camino de la humildad, pues la soberbia de los hombres es grande, ya en el Génesis encontramos que Adán y Eva buscan ser iguales a Dios. El Hijo de Dios llega a nosotros por un camino inverso al que ellos quisieron seguir.

v Y nos muestra el evangelista algo inaudito: la Palabra se hizo carne (Jn 1,14). El evangelista Juan une la carpa con la carne, mostrando las limitaciones del ser humano en su carne, expuesta al frio y al calor, con la carpa para protegerse.

v La tienda del encuentro. En el desierto habían levantado la tienda más magnífica para reunirse Dios y el pueblo, llamada, por eso, la tienda del encuentro. Era presencia entre el pueblo del Dios Liberador, era protección y ayuda.

Un nuevo encuentro con Dios:

En esta nueva rienda: el Hijo de Dios Encarnado, es donde se va a crear el orden nuevo, un nuevo encuentro en el amor. En esa misma carne que nace niño en Belén, se consumará el sacrificio de la Nueva Alianza en Cristo Jesús.  En esta nueva carpa, que es la Iglesia, Pueblo de Dios, estamos convocados para reunirnos como discípulos de Jesús. Es una tienda bien iluminada porque Jesús es la luz  y quiere iluminar a todo hombre (Jn 1,9).

Y en esta noche y desde esta perspectiva les invito a reflexionar qué es y debe ser para cada uno de nosotros la Navidad.  

El Nacimiento del Hijo de Dios es la gran piedra de encuentro para aceptación o rechazo. Vamos mostrando esa actitud en la relación personal, en la familia, en el ambiente de trabajo, en todos los aspectos comunitarios, porque nos exige vivir bien, con más agrado y con más alegría.  Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres… y nos enseña a renunciar a una vida sin religión y a los deseos mundanos. Y a llevar desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa (Tito 2,11).  Y para avanzar nos armamos con la virtud de la humildad, pues Dios se ha hecho Niño. Y un niño es la mejor expresión de nuestra realidad frágil, sencilla, menesterosa… Debemos ser como niños, poniendo la confianza en los demás, no en nosotros, y, en última instancia, en Dios. El niño asimismo es esperanza, se proyecta hacia el futuro y buscando un porvenir mejor. Porque yo, tú, el sano o el enfermo, el rico o el pobre, el nacido o el feto en el seno de su madre, todos somos criaturas de  Dios y llamados por el Bautismo a ser sus hijos.

Esta es la exclamación maravillosa de la Iglesia hoy: ¡Un Niño se nos ha dado! El es la Palabra de que nos dice, que nos anima y nos mantiene. Es tarea nuestra descubrir a este Niño, es Navidad.

Quiero terminar con mi felicitación y la de los hermanos sacerdotes y fieles de la parroquia para todos ustedes:

¡Felicidades a todos! ¡Hora buena! Se nos ha aparecido un Niño. Toda la familia creyente se llena de alegría. Este Niño Dios tiene la vida, nuestra vida. Es el futuro. ¡Aleluya!

 P. José

Deja un comentario

  • septiembre 2017
    D L M X J V S
    « Ago    
     12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
  • Social