LECTIO DIVINA:SANTOS PEDRO Y PABLO APÓSTOLES

Escrito en 28/06/2014 por Rita de Casia en Lectio Divina

SANTOS PEDRO Y PABLO APÓSTOLES    [fbshare]  

 

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ORACIÓN INICIAL

 Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 16, 13-19

 En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

« ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Contexto

 En las partes narrativas de su Evangelio, Mateo acostumbra seguir el orden del Evangelio de Marcos. Tal vez él cita otra fuente conocida por él y por Lucas. Pocas veces presenta informaciones propias que aparezcan sólo en su Evangelio, como en el caso del evangelio de hoy. Este texto, con el diálogo entre Jesús y Pedro, recibe diversas interpretaciones, incluso hasta opuestas, en las iglesias cristianas. En la iglesia católica constituye el fundamento del primado de Pedro. Sin disminuir a propósito la importancia de este texto, conviene situarlo en el contexto del Evangelio de Mateo, en el cual, en otros textos las mismas cualidades conferidas a Pedro son atribuidas casi todas también a otras personas. No son una exclusiva de Pedro.

 Texto

 Mateo nos narra hoy la profesión de fe de Pedro. Jesús mismo es quien interroga sobre sí a los discípulos, para hacer brotar la respuesta de la fe. La fe comienza justamente cuando dejamos de cuestionar al Señor y permitimos que sea Él quien nos cuestione, nuestra respuesta será la expresión viva de nuestra fe

 “¿Quién dice la gente que es el hijo del hombre?” (16,13).

“Hijo del hombre” es el título que más frecuentemente Jesús se aplica a sí mismo. Jesús prefiere siempre este título al de Mesías, porque está más relacionado con el del  “siervo de Yahvé” que será rechazado y humillado.

 Jesús quiere saber la opinión del pueblo sobre su persona. Las respuestas son muy variadas: Juan Bautista, Elías, Jeremías, uno de los profetas. Cuando Jesús pide la opinión a los mismos discípulos, Pedro en nombre de todos, dice: “¡Tú eres el Cristo el Hijo de Dios vivo!”

 “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” (16,15).

 “Pero ustedes”, ustedes que escuchan mi palabra, ustedes que han creído en mí, que viven conmigo, ustedes que son mi comunidad, ¿qué dicen de mí? Pedro, responde en nombre de todos. “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. La profesión de fe de Pedro es la profesión de nuestra fe cristiana. Jesús es el Cristo, el único Cristo, el Hijo de Dios, el Hijo amado del Padre, enviado al mundo para que en el tengamos la vida.  Pedro ha sido, en este momento, admitido a participar en el secreto de Dios.

16-17: La respuesta de Jesús a Pedro: ¡Dichoso tú, Pedro!

Después de la respuesta de Pedro, Jesús hace caer en cuenta que ésta no proviene de la lógica o de la comprensión humana; es una respuesta sugerida en el corazón por el Padre: “Dichoso tú, Simón hijo de Juan por que no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (16,17). Pedro ha sido el primero en recibir la revelación del misterio escondido a los sabios y a los inteligentes, si bien después tendrá que reconocer que Jesús no era el Cristo que él pensaba y tendrá que aceptar, a pesar de su resistencia, que Él se revela como tal, justamente, en lo que el menos el esperaba: la muerte y muerte de cruz

16,18-20: Ser Piedra:

 Pedro debe ser la piedra, a saber, debe ser el fundamento firme para la Iglesia, de modo que pueda resistir contra los asaltos de las puertas del infierno. Con estas palabras de Jesús a Pedro, Mateo animaba a las comunidades de la Siria o de la Palestina, que sufrían y eran perseguidas y que veían en Pedro el jefe que las había sellado desde los orígenes. A pesar de ser débiles y perseguidas, ellas tenían un fundamento sólido, garantizado por la palabra de Jesús.

 Las llaves del Reino: Pedro recibe las llaves del Reino para atar y desatar, o sea, para reconciliar entre ellos y con Dios.

 Uno de los puntos en el que el Evangelio de Mateo insiste más, es el de la reconciliación y el perdón. La reconciliación era y sigue siendo uno de los más importantes deberes de los coordinadores de las comunidades. Imitando a Pedro, deben atar y desatar, esto es, trabajar para que haya reconciliación, aceptación mutua, construcción de la verdadera fraternidad.

 16,21-22: Pedro había confesado: “¡Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo!” Conforme a la ideología dominante del tiempo, él se imaginaba un Mesías glorioso. Jesús lo corrige: Es necesario que el Mesías sufra y sea muerto en Jerusalén”. Diciendo “es necesario”, Él indica que el sufrimiento ya estaba previsto en las profecías. Si los discípulos aceptan a Jesús como Mesías e Hijo de Dios, deben aceptarlo también como Mesías Siervo que va a morir. ¡No sólo el triunfo de la gloria, sino también el camino de la cruz!

Pedro, hombre bueno, muy humano. Por naturaleza, Pedro podía serlo todo, menos una piedra. Era valiente en el hablar, pero a la hora del peligro se dejaba llevar del miedo y huía: frente a la tempestad, pidió: “¡Sálvame, Señor!”. En la última cena, Pedro dice a Jesús: “¡Yo no te negaré jamás, pero pocas horas después, lo negó tres veces. En el huerto de los olivos desenvaina la espada, pero luego huyó, dejando solo a Jesús. Por naturaleza ¡Pedro no era piedra!

Sin embargo, este Pedro tan débil y tan igual a nosotros, se convirtió en Piedra, porque Jesús ha rezado por él diciendo: “¡Pedro, yo he orado por ti, para que no desfallezca tu fe. Y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos!”. Por esto, Jesús podía decir: “¡Tú eres Pedro y sobre esta piedra yo edificaré mi Iglesia!” (Mt 16,18). Jesús le ayudó a ser piedra. Después de la resurrección, en Galilea, Jesús se apareció a Pedro y le pidió tres veces: “¿Pedro me amas?”, él respondió: “Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que yo te amo”. Y fue en aquel momento cuando Jesús le confió el cuidado de las ovejas.

En la elección de San Pablo resplandece la providencia divina, haciendo del perseguidor de los cristianos el evangelizador de los paganos. En la vida de San Pablo, enamorado de Jesucristo y por ello apóstol de los gentiles, resplandece el “te basta mi gracia, pues la fuerza se manifiesta en la debilidad” (2 Cor 12, 9).

MEDITACIÓN

 ¿Qué punto ha llamado más mi atención? ¿Cuáles son las opiniones del pueblo sobre Jesús? ¿Qué piensan Pedro y los discípulos sobre Jesús? ¿Quién es Jesús para mí? ¿Quién soy yo para Jesús? Pedro es piedra de dos modos: ¿cuáles? ¿Qué tipo de piedra es nuestra comunidad? En el texto aparecen muchas opiniones sobre Jesús y varias maneras de presentarse la fe. Hoy también existen muchas opiniones diferentes sobre Jesús. ¿Qué opiniones son las conocidas por nuestra comunidad? ¿Qué misión resulta de todo esto para nosotros?

ORACIÓN

 Hoy es la fiesta del Papa, en el que brilla el poder del Espíritu Santo y la fuerza de su misión en la Iglesia y en el mundo. Recemos con fe y esperanza por el Papa Francisco para que sea luz en la confusión, que nos rodea, y nos confirme en la verdadera fe, pues ésta es la misión principal del Papa y esto es lo que los católicos hoy necesitamos. Que el Papa, en medio de la Iglesia, se sienta siempre arropado y amado por todos sus hijos.

 Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén

CONTEMPLACIÓN

 Toma la Palabra de Dios en tus manos y deja que el Señor te toque. Centra tu atención en la persona de Jesús en cuantas veces se dirige a Pedro para confirmar a sus hermanos, para confirmarte a ti en la firmeza y seguridad de seguir sus pasos, mediante su presencia  en el Papa.

ACCIÓN

 Reafírmate en la fe, leyendo la exhortación apostólica “La alegría del evangelio”,  que el Papa Francisco ha escrito

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