Lectio Divina:DOMINGO XXIV -A EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Escrito en 10/09/2014 por Rita de Casia en Lectio Divina

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INVOCACIÓN

E l Verbo en ti clavado muriendo nos rescató,

de ti, madero santo nos viene la redención.

 Sobre esta tierra oscura derrama tu claridad,

oh Cruz, fuente fecunda de amor y de libertad.

 Tu luz señala el rumbo al pobre que descarrió;

tus brazos lo conduzcan al puerto de salvación.

 Tus brazos nos reúnan en ronda de caridad,

con todos los hermanos que buscan en ti la paz.

 La gloria por los siglos a Cristo libertador,

su cruz nos lleve al cielo, la tierra de promisión.

 

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS. Juan 3, 13-17

 En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

 Historia referencial de la fiesta

Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo, La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, en el que guardaron la reliquia. En el año 614 Años el rey Cosroes II de Persia invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año. Para ello se realizó una ceremonia en la que la Cruz fue llevada en persona por el emperador a través de la ciudad.  Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso acompañarla en solemne procesión, pero vestido con todos los lujosos ornamentos reales, y de pronto se dio cuenta de que no era capaz de avanzar. Entonces el Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: “Es que todo ese lujo de vestidos que lleva, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles”. Entonces el emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer así las calles y pudo seguir en la piadosa procesión.  Para evitar nuevos robos, la Santa Cruz fue partida en varios pedazos. Uno fue llevado a Roma, otro a Constantinopla, un tercero se dejó en un hermoso cofre de plata en Jerusalén. Otro se partió en pequeñísimas astillas para repartirlas en diversas iglesias del mundo entero, que se llamaron “Veracruz”(verdadera cruz).

 Comentario

 El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Además la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra vida. Pero ahí está la Cruz, el escándalo  y locura (judíos-paganos), pero fuerza y salvación para quien cree en Jesús (de San Pablo). Seguramente que nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros también.

 Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.

 En toda su vida Jesús no hizo más que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas..

 Hace un par de semanas leíamos en el evangelio: “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío”. Cristo no habla de acordarnos de su cruz ni de convertirla en adorno o en objeto oficial ni se refiere a algún hecho extraordinario en nuestra vida, sino que habla de algo para cada día. Esto es la cruz como camino. Esto es lo que significó para El la cruz. No un final desgraciado o inesperado, sino la culminación de su camino.

 En Jesús no hay rompimiento entre lo que hizo antes y su Cruz. La Cruz: la incomprensión, la persecución, la oposición. Cristo la halló desde el primer momento, pero no se desvió en absoluto de su camino. No escoge la cruz, pero tampoco se aparta de su camino aunque éste lleve a la cruz. Es un problema de fidelidad a su decir la verdad, a  su luchar por la justicia, a su darse a los marginados y despreciados, a su combatir todo mal, toda trampa. Todo significa cruz para cada día. La cruz como camino de vida es una cruz salva. Lo escuchamos hoy: “Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”. Por eso reducir el camino a Cruz y negar que es camino de vida, es traicionar a Jesucristo. Es convertir su Buena Noticia en una triste noticia.

 La cruz, camino de cada día, camino de vida. ¿Cómo vivirla? Intentando vivir como El viviría. Escoger un camino que ahora sea consecuente con lo que Él nos enseñó: un camino que sirva a la verdad y no a la mentira, al amor generoso y no al egoísmo insolidario, a la justicia de cada día y no al aprovecharse de los débiles. Si hacemos esto, nadie necesitará buscar la cruz: la encontrará sin buscarla.  Quizás miras mal a la cruz y no ves en ella más que dos palos cruzados. Céntrate en la cruz y verás en ella a Jesús clavado por amor. Entonces todo cambiará de sentido y lo comprenderás todo.

MEDITAR EL TEXTO

 Pregúntate: ¿qué me quieres decir, Señor, por medio de tu Palabra viva, a mí, en este día, en este momento de mi vida? ¿Qué me quieres revelar, Señor, de tu Misterio y del secreto de mi corazón?

¿a qué me llamas? ¿De qué he de convertirme? ¿cómo iluminas hoy, con tu Palabra, mis inquietudes, mis preguntas, mi vida?

 ORACIÓN

 Las banderas reales se adelantan y la cruz misteriosa en ellas brilla:

La cruz en que la vida sufrió muerte y en que, sufriendo muerte, nos dio vida.

 Ella sostuvo el sacrosanto cuerpo que, al ser herido por la lanza dura,

Derramó sangre y agua en abundancia para lavar con ellas nuestras culpas.

 En ella se cumplió perfectamente lo que David profetizó en su verso,

Cuándo dijo a los pueblos de la tierra: “Nuestro Dios reinará desde un madero”.

 ¡Árbol lleno de luz, árbol hermoso, árbol hornado con la regia púrpura

y destinado a que su tronco digno sintiera el roce de la carne pura!

 ¡Dichosa cruz que con tus brazos firmes,  en que estuvo colgado nuestro precio,

fuiste balanza para el cuerpo santo que arrebató su presa a los infiernos!

 A ti, que eres la única esperanza, te ensalzamos, oh cruz, y te rogamos

Que acrecientes la gracia de los justos y borres los delitos de los malos.

 Recibe, oh Trinidad, fuente salubre la alabanza de todos los espíritus,

Y tú que con tu cruz nos das el triunfo,  añádenos el premio, oh Jesucristo. Amén

 CONTEMPLACIÓN

Permanece en silencio. Repite en tu corazón la frase del texto bíblico que más ha calado en ti.

Contempla a Aquel que es la Palabra viva, que fue clavado en la Cruz, porque nos amó hasta el extremo.

 ACTUAR

Como recuerdo de esta fecha de la exaltación de la Santa Cruz, quiero hacer con más devoción y más despacio mi señal de la Cruz.

Un Comentario

  1. José F. Dañino Amorós 10/09/2014 en 11:48 pm

    Llevemos nuestra cruz con hidalguía y amor. Aceptar lo que nos sucede y mejorar en todo, tratar siempre de ser mejores, ayudando a todos con cariño y amor, para que haya Paz y Justicia Social en el Perú y en el Mundo. Contribuir con nuestro ejemplo y dar ese granito de arena para ser imitados por nuestros familiares y hermanos.

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