Lectio Divina: I Domingo de Adviento, ciclo B

Escrito en 30/11/2014 por Rita de Casia en Lectio Divina

 

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adviento 1
INVOCACIÓN

“Velen… porque ignoran cuándo será el momento”. “Jesús, que vives en María, ven a vivir en tus siervos, con el espíritu de santidad, con la plenitud de tu poder, con la perfección de tus caminos, con la realidad de tus virtudes, con la participación de tu Misterio.
Triunfa de todo poder adverso, por la fuerza de tu Espíritu, para gloria del Padre. Amén.”

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS. Marcos 13,33-37:
“Estando ya en Jerusalén, dijo Jesús en privado a unos discípulos suyos: Estén atentos y vigilen, porque ignoran cuándo será el momento. Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; velen, por tanto, ya que no saben cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de improviso y les encuentre dormidos. Lo que a Uds. digo, a todos lo digo: ¡Velen!”

Ambientación

Comenzamos un nuevo Adviento y nos preparamos para acoger al que “viene en el nombre del Señor”.
El evangelista que nos acompañará durante este ciclo litúrgico es San Marcos (Ciclo B). El tema se centra este domingo en la “venida” del Señor (en griego “Parusía”), “retorno” del Señor. Con este tema, damos el primer paso firme en nuestro itinerario del Adviento. Nos ubicamos en la última gran lección de Jesús a sus discípulos, pasaje que es la conclusión del último discurso de Jesús y que queda resonando en los oídos de los discípulos: “¡Velen!”. En su caminar por la historia, nos enseña con este discurso que los discípulos deben estar atentos ante los peligros externos (los falsos profetas, la persecución) y los peligros internos (perder de vista al Señor). Esto puede estar asociado a lo que hacían los primeros cristianos al reunirse. Recordemos que la asamblea dominical de la primitiva Iglesia duraba la noche entera. Lo hacían en espera del alba del primer día de la semana, el día del Señor.

Profundización
“Estén atentos y vigilen, porque ignoran cuándo será el momento”. La exhortación comienza con un llamado a estar atentos. Todo el discurso está atravesado por este tipo de llamados de atención. Y la manera concreta de ejercitar la atención en medio de las convulsiones de la historia y de la expectativa de la venida del Hijo del hombre es la vigilancia: “¡Vigilen!”. Este imperativo se repite tres veces y es el eje de toda la enseñanza: “Estén atentos y vigilad”. “Velen, por tanto…”. “A todos lo digo: ¡Velen!”.
¿Qué es lo que Jesús pide en el mandato “velen”?, es “estar despierto”. En el contexto del Evangelio de Marcos tiene dos valores especiales.
Primero: en el contexto de todo el discurso, “estar despiertos”, era la actitud que la comunidad debía asumir mientras andaba por en medio del mundo realizando la tarea de la evangelización, una tarea dura en medio de las contradicciones y las amenazas que aparecían por el camino (13,9-12). Por eso, hasta que el Hijo del hombre no regrese triunfante al final de los tiempos para reunir a los elegidos, los discípulos no pueden bajar la guardia, debe estar siempre sobrios y vigilantes.
Segundo: en el contexto del pasaje, “velar” significa reconocer que uno es siervo y que tiene una responsabilidad con el patrón, que la vida de uno debe estar concentrada en función del encargo recibido y que hay que conducir un estilo de vida acorde con este comportamiento.
La comparación es simple: es como un dueño de casa que, cuando emprende un largo viaje, toma las precauciones respectivas: le da a cada empleado su tarea y al portero le manda que esté más atento. Así dice: “Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele”.
Entonces la aplicación de la comparación toca el punto fuerte: “Velen… no sea que llegue de improviso y les encuentre dormidos”. Los centinelas saben que el tiempo más crítico es la noche, no sólo por la llegada de un ladrón sino también por la venida del dueño. Por eso no pueden dormirse, deben estar despiertos en su puesto de guardia.
La frase “no saben cuándo viene el dueño de casa”, está acompañada de cuatro indicaciones temporales que corresponden a las del cambio de centinelas en las cuatro partes de la noche, según los cómputos romanos:
“Al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada”. Las cuatro vigilias de la noche nos dicen que los servidores deben tomar las mismas actitudes de los centinelas. A lo largo de la historia, en el seguimiento de Jesús, los discípulos corren un riesgo: por el hecho de que el Señor no esté presente de manera visible, sus servidores corren el riesgo de olvidarse de él y de las tareas. Los siervos “vigilantes” son aquellos que están siempre listos para acoger y responder.
“Lo que a Uds. digo, a todos lo digo: ¡Velen!”. El énfasis de la repetición se nota de nuevo al final. Esta vez hay un dato nuevo: lo que Jesús dice a los discípulos que fueron llamados, vale para toda la comunidad, es más, para toda la humanidad. Esta frase tiene un valor misionero: los discípulos tienen la tarea de comunicarle a todo el mundo lo que aprendieron de Jesús. Una de ellas es la “vigilancia”: hay que enseñar al mundo entero a vivir la “vigilancia” dentro de la historia.
La vigilia tiene aspectos y significados diversos: hay quien vela porque no consigue encontrar el equilibrio y la serenidad del sueño; también hay quien vela porque tiene una tarea urgente para el día siguiente y no cuenta con más tiempo; hay quien vela porque está en una fiesta hasta el amanecer. Hay padres de familia que velan esperando al cónyuge o al hijo fuera de casa; hay personas que velan esperando la muerte de un agonizante; hay quien vela porque está enfermo; hay quien vela trabajando por los demás. Según esto, la vigilancia se hace más intensa durante la noche, que es precisamente cuando se hacen más oscuros los significados y valores de la vida.
Así se hacen válidas las palabras del Padre de la Iglesia, san Basilio, quien decía: “¿Qué es lo propio del cristiano? Velar cada día y cada hora, para estar pronto en el cumplir perfectamente lo que es agradable a Dios, sabiendo que a la hora que menos pensemos viene el Señor”

MEDITACIÓN
¿Qué es el “Adviento”? ¿En qué se distingue de los otros tiempos del año? ¿En qué contexto anterior y posterior se encuentra el evangelio de hoy?
¿Qué significado tiene para ti la vigilancia? El Señor predice la ruina del templo y de la ciudad de Jerusalén, orgullo del pueblo elegido, símbolos de la presencia de Dios. ¿Por qué Jesús predice su ruina? El templo y la ciudad santa eran formas concretas de la alianza entre Dios y el Pueblo. Pero a ellos les ha llegado la ruina. ¿Cuáles son nuestras formas concretas de alianza? ¿Crees que tendrán el mismo fin? Jesús nos llama a sobrepasar las formas para acercarnos a Él. ¿Qué cosas, formas, signos, crees que el Señor te pide que trasciendas para acercarte a Él? ¿Estás adormecido? ¿En qué? ¿Vives siempre a la espera del Señor que viene? ¿Es el Adviento una ocasión para ti, que te recuerda el elemento vigilancia en la vida cristiana?

ORACIÓN
Salmo 97
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad:

tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene, la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud.

CONTEMPLACÓN
Sumirnos en cuál sería la actitud de María es la figura, clave del adviento. Es la más fiel acogedora de la palabra hecha carne. Ella le prestó su vida y su sangre. Ella hizo posible la primera navidad y es modelo y cauce para todas las venidas de Dios a los hombres. Observar bien con qué recogimiento, confianza y seguridad espera el nacimiento de su Hijo

ACCIÓN
¿Qué haré para que este tiempo de Adviento que hoy empezamos sea vivido cabalmente? Ante todo vivir de cerca este tiempo y acompañar a nuestra Madre, la Mujer del Adviento. Prepara nuevos planes de vida para que estemos más abiertos a cuanto Dios quiera hacer con nuestras vidas.

Un Comentario

  1. Es bueno que nos recuerden que tenemos que estar en vela, pendientes del que nos visita para atenderlo como se merece. gracias muy buen comentario.

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