Lectio Divina: DOMINGO DE LA ASCENSIÓN (B)

Escrito en 09/05/2018 por Rita de Casia en Lectio Divina

 

Hechos 1,1-11; Efesios 1,17-23; Marcos 16,15-20

 

Oración Inicial

 Señor Jesús, en la noche en que ibas a ser entregado, te despediste de tus discípulos, les abriste tu corazón para comunicarles las cosas más bellas que se pueden decir. Ellos sentían la tristeza de lo que iba a ocurrir, pero no podían evitarlo. El consuelo que les ofrecías, Señor, no llegaba a ilusionarles. Pensaban más en su futuro que en lo que les decías. Les anunciabas que  ibas al Padre para prepararles un lugar; que sí te ibas y que convenía, para que viniera el Consolador, el que les recordara todo cuanto les habían enseñado. Te pedimos, Señor, que ese  mismo Espíritu venga sobre todos y cada de nosotros, para proseguir la misión que nos has encomendado y ser tus testigos por el mundo entero. Que así sea.

Misterios-gloriosos-La-Ascensión-del-Señor-a-los-Cielos

Marcos 16,9-20

 9 Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. 10 Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos. 11 Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron. 12 Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. 13 Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos. 14 Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. 15 Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. 17 Estos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, 18 agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.” 19 Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con los signos que la acompañaban.

 

El contexto

Entre los primeros cristianos no había duda alguna sobre la Resurrección del Señor. Su preocupación máxima era cómo afrontar las persecuciones que habían surgido contra la primitiva Iglesia. La dificultad para creer estuvo previamente, tal como hemos venido observando en los domingos de Pascua. La aceptación de la Resurrección en los Apóstoles fue muy lenta. A pesar de que tantas ocasiones  se lo había recordado Cristo, pero cuando llegó el momento les parece algo increíble, y máxime si la afirmación llegaba por boca de las mujeres, que en aquellos tiempos no eran voces autorizadas. Primero se aparece a la primera discípula,  María Magdalena y ella va y lo anuncia a los otros. Para venir al mundo Dios quiere depender del sí de María de Nazareth (Lc 1,38). Para ser reconocido como el Viviente en medio de nosotros, quiere depender del anuncio de María Magdalena que había sido liberada de siete demonios. En Marcos 16, 12-13: Jesús aparece a dos discípulos de Emaús, que al regreso, compartieron su experiencia de la resurrección con los Once y sus compañeros no les creyeron. Jesús se aparece finalmente a los once discípulos reunidos a la mesa y les reprende su incredulidad por cuanto no habían creído a las personas que lo habían visto resucitado. Por tercera vez, Marcos se refiere a la resistencia de los discípulos a creer en el testimonio de aquéllos o aquéllas que han experimentado la resurrección de Jesús.

 

Texto

 Sentido de la Ascensión.

 Contemplar la Ascensión es analizar la vida del ser humano. Dios nos crea a su imagen y semejanza.  Somos hechura de Dios, la obra maravillosa de la creación, el rey de la Creación.  Nos ha creado para la eternidad, para hacernos partícipes de su misma naturaleza, de su mismo ser. Cristo, con su obediencia y muerte en cruz, da cumplimiento a la voluntad de su Padre, y su voluntad es que el hombre recobre el estado original para el cual fue creado.  Por eso, la Fiesta de la Ascensión revela el significado de la vida del hombre: el hombre sale de las manos de Dios y retorna a Él, pues ha sido creado para vivir en comunión eterna con el Padre. Tan grande es que el salmo 8, dice: “¿Qué es el hombre para te acuerdes  del él, el ser humano para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, les coronaste de gloria y dignidad…” Desde el mismo momento en que el hombre peca, Dios piensa en recuperarlo. Y la única manera que ve es “tomar la condición humana, hacerse en todo semejante al hombre, excepto en el pecado”. San Pablo nos dirá: “Tengan entre Uds. los sentimientos de Cristo Jesús. El cual siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, al contrario se despojó de su divinidad… se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte y una muerte de Cruz”.

(Filip. 2, 8).

El segundo significado de la Ascensión del Señor está relacionado con el siguiente pasaje del evangelio de San Juan: «… les conviene que me vaya, para que venga el Paráclito…»,  esta expresión nos señala cómo Cristo, al cumplir la voluntad del Padre y retornar a su derecha, hace posible que la promesa de vida se inaugure en nosotros con el envío del Espíritu Santo.  Esto quiere decir que los nuevos tiempos, la nueva vida, sólo se podrá vivir en el Don del Espíritu Santo que actúe en nosotros. Como dice San Agustín: «…el Dios se hace hombre para hacer Dios al hombre…». Pero este cambio, esta configuración, esta regeneración, se realizará en cada hombre sólo si el Espíritu del Resucitado habita en él.  Este es el templo nuevo que Cristo en tres días ha edificado. Y si hay templo nuevo, tendrá que haber culto nuevo.

Sentido de la palabra Cielo 

¿Qué entendemos por «cielo»? En casi todos los pueblos, el cielo se identifica con la morada de la divinidad. También la Biblia utiliza este lenguaje espacial. «Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres». “Padre nuestro que estás en los cielos”. Con la llegada de la era científica, este significado religioso de la palabra «cielo» entró en crisis. Para el hombre moderno el cielo es el espacio en el que se mueve nuestro planeta y todo el sistema solar, y nada más. Conocemos la salida atribuida a un astronauta soviético, Yuri Gagarin, de vuelta de su viaje por el cosmos, dijo: « ¡He recorrido mucho el espacio y no he encontrado por ninguna parte a Dios!».

La Biblia se adapta, en estos casos, al modo de hablar popular; pero ella bien sabe y enseña que Dios «está en el cielo, en la tierra y en todo lugar», que es Él quien «ha creado los cielos», y si los ha creado no puede estar «encerrado» en ellos. Que Dios esté «en los cielos» significa que «vive en una luz inaccesible»; que dista de nosotros «cuanto el cielo se eleva sobre la tierra». En otras palabras, que es infinitamente diferente de nosotros. El cielo, en sentido religioso, es más un estado que un lugar. Dios está fuera del espacio y del tiempo y así es su paraíso.

A la luz de lo que hemos dicho, ¿qué significa proclamar que Jesús «subió al cielo»? La respuesta la encontramos en el Credo: «Subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre». Que Cristo haya subido al cielo significa que «está sentado a la derecha del Padre, esto es, que también como hombre ha entrado en el mundo de Dios; que ha sido constituido, como dice San Pablo en la segunda lectura, Señor y cabeza de todas las cosas. Jesús subió al cielo, pero sin dejar la tierra. Sólo ha salido de nuestro campo visual. Él mismo nos asegura: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo 28, 16-20).

Cuando se trata de nosotros, «irse al cielo» o «al paraíso» significa ir a estar «con Cristo». «Voy a prepararos un lugar… para que donde esté yo estén también Uds.»  El «cielo», entendido como lugar de descanso, de la recompensa eterna de los buenos, se forma en el momento en que Cristo resucita y sube al cielo. Nuestro verdadero cielo es Cristo resucitado, con quien iremos a reunirnos. Por lo tanto Jesús no ascendió a un cielo ya existente que le esperaba, sino que fue a formar e inaugurar el cielo para nosotros.

llamados-misioneros-2Vayan por el mundo

Antes de despedirse de sus discípulos, les dice: “Vayan por el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación… Marcos presenta las exigencias para quien quiere alcanzar la salvación: creer y ser bautizado. A los que tienen el valor de creer en la Buena Noticia y se hacen bautizar, Él promete estos signos: expulsarán los demonios, hablarán nuevas lenguas,  tomarán en las manos las serpientes, beberán cualquier ponzoña y no les dañará, impondrán las manos a los enfermos y éstos curarán. (Mc 16,15).

Es la misión que Jesús cumplió y que ahora la delega a sus apóstoles y a la Iglesia, y que la llevarán adelante gracias al Espíritu Santo.  Es la “gran comisión que todo bautizado debe realizar”. San Pablo se expresará de esta manera. Evangelizar  no es para mí motivo de gloria, pues es un deber que me incumbe. ¡Ay de mí si no evangelizara!  Si lo hiciera por propia iniciativa, tendría recompensa; pero si lo hago por mandato, cumplo una misión encomendada  ¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente, sin hacer valer mis derechos por el Evangelio  (1 Co 9,16-19.22-23)

 

MEDITACIÓN

¿Cuál es el sentido de la Ascensión?, ¿por qué el Señor vuelve junto al Padre?, ¿qué le aporta esto a nuestra fe?, ¿hubiera sido lo mismo, si no hubiera vuelto junto al Padre? ¿Qué indica el hecho que Jesús esté sentado a la derecha de Dios Padre (Mc 16,19)?, ¿en qué nos ayuda este hecho? …asumiendo la misión que nos dejó el Señor Resucitado. La palabra Cielo ¿qué significa en mi vida? ¿Debo seguir empleando esta palabra o la debo retirar?

El Señor nos dicen: Vayan y anuncien la Buena Nueva…, esto es algo constitutivo de nuestra vida cristiana. Siendo así, ¿de qué manera yo estoy viviendo mi fe?, ¿qué estoy haciendo para que se note y se sienta que vivo aquello que creo, de tal manera que otros también quieran conocer y amar al Señor?

¿De qué manera estoy actualizando el proyecto de Dios en mi vida? ¿Puedo decir que mi manera de ser y de actuar revela y refleja aquello que Dios quiere de mí? Mi fe, ¿es algo que se nota o  la vivo como teoría en circunstancias aisladas?

ORACIÓN- CANTO

NOS ENVIAS POR EL MUNDO
Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva, 
mil antorchas encendidas y una nueva primavera. 

Si la sal se vuelve sosa ¿quién podrá salar al mundo?
Nuestra vida es levadura, nuestro amor será fecundo
 
Siendo siempre tus testigos cumpliremos el destino.
Sembraremos de esperanza y alegría los caminos.
 
Cuanto soy y cuanto tengo la ilusión y el desaliento.
Yo te ofrezco mi semilla y Tú pones el fermento.

Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva.
Mil antorchas encendidas y una nueva primavera.

CONTEMPLACIÓN

Señor Jesús, has cumplido la misión que el Padre te dio: Vivir nuestra condición humana, excepto en el pecado y, por tu Muerte y Resurrección, rescatarnos a todos de las tinieblas y sombra de muerte en que estábamos inmersos. Gracias, Señor, porque ahora has dignificado tanto nuestra naturaleza, que creyendo en Ti, y siguiendo tus enseñanzas, somos Hijos de Dios, somos presencia viva de la Trinidad, somos el Cielo viviente. Ahora vuelves al Padre, y te llevas nuestra humanidad, y nos dejas tu Divinidad. ¡Qué maravillosa forma de “representarnos”! Nada más y nada menos, ¡“estás sentado a la Derecha del Padre! Ahora eres uno de los nuestros, tan elevado, que intercedes por nosotros noche y día, eres Dios que escuchas nuestras súplicas

Pero nos has dejado una responsabilidad, dulce responsabilidad, de hacerte presente en este mundo. Te “has ido”, pero te quedas con nosotros por medio de la Eucaristía, memorial de tu Pasión, Muerte y Resurrección, te quedas en  la Iglesia, tu Cuerpo Místico, para seguir comunicando que tu amor no terminó en el poder sobre la Muerte y la Resurrección. Sigues actuando en quienes por la fe y el Bautismo te hemos acogido como discípulos.  Te fuiste sí, pero “te has quedad”; no te has desentendido sino que  nos  has comprometido a los que creemos en ti y te seguimos, porque nos has mostrado que el creer en ti no es teoría, sino es vida y actitud, y que esencialmente implica identificarnos contigo, asumiendo tu manera de ser y de actuar. Quieres que seamos tus Testigos,  los que ahora te demos a conocer, que anunciemos tu Buena Nueva, que ayudemos a que otros te conozcan, que hagamos discípulos para que así aprendan de ti a realizar el proyecto de Dios. Tú nos has hecho partícipes de tu misión, invitándonos a que al seguirte te demos a conocer y que así como Tú viviste dando a conocer al Padre. Que de la misma manera ahora cada uno de nosotros vivamos nuestra fe, que mostremos con nuestra vida, lo que implica seguirte a ti, viviendo por ti y para ti. Ahora eres uno de nosotros que ora al Padre, eres el Mediador entre Dios y los hombres, y eres Dios al que la humanidad te suplica

PROPÓSITO

Llevar la Buena Nueva en cada ambiente y situación donde estoy y vivo.

Ser consciente de la gran “Comisión evangelizadora   que tengo.

Sentirme y vivir de cerca mi relación Trinitaria: Soy templo vivo de Dios.

p. Víctor García Cereceda OAR

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