Celebramos la fiesta de una MUJER que conjugando ánimo firme y decidido con ternura de corazón y afabilidad de modales, supo descubrir en su interior a Dios para desde Él ver en las dificultades y limitaciones de su entorno y de ella misma una oportunidad de ordenar desde el amor a Dios hasta llegar al desprecio de sí misma la posibilidad de construir la Ciudad de Dios.
No espero que los tiempos cambiasen para ser buena sino que siendo buena cambio los tiempos.
Honro a sus padres de quienes recibió la fe en Cristo.
Llevo a su hijo Aurelio Agustín de las tinieblas del error a la luz de la gracia llegando a ser el mayor Padre de la Iglesia.
Perdonó por su fidelidad inquebrantable a Dios las reiteradas infidelidades de su esposo Patricio llevándolo a la fidelidad del Evangelio con ánimo sereno y dulce.
Dio a luz a Cristo con dolores de parto a sus hijos cuantas veces estos se apartaron de Él.
Fue testigo de la bondad de Dios y de su indulgencia ante amigas y conocidos.
Fue luz de esperanza en medio de las persecuciones a la Iglesia.
Fiel discípula de Cristo en la docilidad a sus pastores.
Con ánimo confiado y resuelto acudimos a esta buena hija, esposa y madre que en todo fue buena Cristiana para que ella nos guíe proteja y fortalezca.
Santa Mónica ruega por nosotros.

Fray Marcelo Corleto OAR

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