ORACIÓN

Amadísima Señora del Silencio,
que siempre estuviste dispuesta a decir “si”
a los designios del Altísimo,
enséñanos el camino para llegar a tu Hijo, el Príncipe de la Paz,
y media para que recibamos su auxilio y consuelo
cuando nos sintamos solos y débiles,
cuando no sepamos salir de las dificultades por nuestros medios
y nuestras esperanzas estén a punto de desfallecer,
ayúdanos a recuperar la alegría y las ganas de vivir.

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