Ciclo “A”                                                                                                                                    

Santísima Trinidad

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SANTÍSIMA TRINIDAD MENSAJESDEDIOSALMUNDO.BLOGSPOT. NPido disculpas por citarme a mí mismo: El Padre que es el yo originario; el Hijo que es la imagen del Padre, es así el tú y de esta relación paternal – filial procede el Espíritu Santo. Son una familia en un único amor, familia  primigenia y, por tanto, origen y referencia de toda comunidad humana. Pues en el relato de la Creación en el libro del Génesis leemos: “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra  imagen y semejanza”. Por eso mismo insiste san Pablo en que la fe en Cristo por la acción del Espíritu Santo hace que no deba haber divisiones en la humanidad: ni esclavos, ni libres, ni negros o blancos, ni hombre o mujer… todos uno en el Único Dios.  “Un solo Señor, una sola fe, un solo Bautismo, un solo Dios y Padre”.

Todo lo anterior nos puede llevar a pensar en que es demasiado teológico y sublime el misterio de la Santísima Trinidad  (llamado así, misterio,  porque nos ha sido revelado, pues la mente humana por sí misma no podría llegar ni a barruntarlo). Es la revelación divina como se lo expresa Jesús al apóstol Felipe: Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre (Jn 14,9). Lo que ha enseñado Jesús, la experiencia vivida por Él y trasmitida a los apóstoles – nuestros testigos- es vida, no conocimiento de Dios, (aunque también sea importante).

Queremos  conocer a veces las realidades porque  nos arrastra la curiosidad; que Dios no la va a querer satisfacer, porque es algo muy profundo. No invocar a Dios en vano, es el segundo mandamiento publicado en la ley de Moisés. No olvidemos el cuanto de la gallina de los huevos de oro.

A un caballero le regalaron una gallina que ponía un huevo cada mes: le inquietó la curiosidad y pensó que dentro habría más y no tendría que esperar tanto tiempo. Sí, la mató y la abrió  y no encontró nada. ¡Adiós gallina y huevos de oro!

Textos bíblicos

  • Éxodo 34,4b-6.8-9: Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.
  • Salmo (Daniel 3, 52-56): A ti gloria y alabanza por los siglos.
  • 2Corintios 13,11-13: Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que os hace gritar: ¡Abba (Padre)!
  • Juan 3, 16-18: Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su único Hijo…

Comentarios bíblicos

Dios asegura constantemente en el Antiguo Testamento el acompañamiento al pueblo de Israel, aunque este no lo sienta. Así en la travesía del desierto se les mostró como la columna de nubes durante el día y de luz en la noche.

En el Nuevo Testamento  se hace visible y palpable  en el Hijo: Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la vida; pues la vida se hizo visible, y nosotros damos testimonio  y os anunciamos la vida eterna… (1Jn, 1,1-2). Esto que narra el autor de la carta primera de san Juan desde su experiencia, es también la nuestra, aunque lo tengamos que sentir con los ojos de la fe, porque Cristo es el camino, la verdad y la vida y  nadie puede ir al Padre sino por él. Lo mismo que nos asegura su presencia constante a nuestro lado: Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo.

Nuestro Dios bondad y misericordia, como lo invoca Moisés en el Sinaí: Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad… Clemencia…lealtad… necesitamos, necesito, estas virtudes con urgencia porque estamos en un mundo inmisericorde, pronto a condenar, pero muy poco inclinado a la clemencia, a murmurar  los fallos ajenos, pero no a  perdonar…

He aquí la invocación que san Pablo ve necesaria que revitalizar la Santísima  Trinidad en nuestras vidas: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con vosotros.  Gracia… amor… comunión… como algo propio de cada una de las tres divinas personas. El Amor (así con mayúscula)  como lo expresa muy bien el evangelista san Juan en este texto que sin quizás es uno de los que más me satisfacen en la Biblia: tanto amó Dios al mundo que entregó su Hijo único al mundo (“mundo” para el evangelista san Juan son la fuerzas malignas que se oponen a la construcción del Reino de Dios) para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna (Jn 3,16).

La Santísima Trinidad en nuestra vida cotidiana

Cuando hacemos la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: ¿Te das cuenta de su sentido? ¿Lo haces fijándote con precisión de su pleno sentido? ¿Influye en esto el dejarte llevar por la rutina? Porque hacemos la señal de la cruz en el que nos creó, en el que se entregó por amor nuestro hasta la muerte de cruz y del que difunde su amor para que nuestra obras sean de amor.

  • El Padre: Pensemos en nuestros padres, que no habrán sido perfectos, mas a ellos les debemos la vida como instrumentos que han sido del buen Dios Padre. Padres o hijos tengamos en cuanta la bondad misericordiosa de Dios Padre.
  • El Hijo: por Cristo, el Padre ha hecho efectivo su amor más allá del acto creador, como dice el profeta poniendo en boca de Dios: podrá una madre olvidarse del fruto de sus entrañas, pero yo no me olvidaré de vosotros. Tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús, nos pide san Pablo, pues él nos muestra el rostro humano de Dios, sabe de la experiencia de nuestros sufrimientos y pasó por la muerte… Él nos rescató para poder actuar con la libertad de los hijos de Dios, dice san Pablo. Te dices discípulo del Maestro Jesús, ¿cómo vives tu relación con el Maestro? Cuanto más te acerques a él, más y mejor vivirás.
  • El Espíritu Santo no podemos imaginarlo, siempre aparece sin rostro, y no hablo de un rostro material, sino de los rasgos con los que podríamos hacernos una imagen espiritual. En el Nuevo Testamento aparece como paloma, como fuego y como viento… Su silencio se rompe para hablarnos del Padre y del Hijo. El es dar en todo: el Espíritu de Dios ha sido derramado en nuestros corazones… Lo invoquemos y debemos hacerlo sin interés, fundamentalmente para sentir su amor, ya que no sabe de distinciones y menos de egoísmo. Porque nuestras oraciones suelen pecar de lo que dice el dicho latino; Do ut des (Doy para que des).

Oración

La fiesta de hoy nos invita a afianzarnos en obrar con amor, por estar al servicio de todos, especialmente de los más necesitados y hacerlo con cariño y ternura.

  • Creo en ti, Dios Padre, creo en ti Dios Hijo y creo en ti, Espíritu Santo. Creo para recibir tu amor y poder amarte.
  • Espero en ti, Dios Padre; espero en ti Dios Hijo; espero en ti Espíritu Santo mas aumenta mi esperanza.
  • Te amo Dios Padre: te amo Dios Hijo; te amo Dios Espíritu Santo. Necesito que me acompañe siempre ese amor.
  • Dios fuerte, santo Dios, Santo inmortal, líbranos de todo mal.