“Hay mayor felicidad en dar que en recibir”
Hechos 20, 35

Gracias a la colaboración solidaria de la comunidad se repartieron 300 Bolsas Navideñas a las familias  de escasos recursos de la zona.

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lausura de la Catequesis de adultos en el Asentamiento Humano Medina Paredes

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 Cáritas parroquial  todos los jueves, en el salón san Juan Pablo II , brinda atención médica de  9.00 -11.00 am  y cubre con los gastos de salud de personas de escasos recursos. Actualmente, una vez al mes vamos a las zonas más necesitadas de Pachacamac dando consultas médicas y medicinas.

Les comparto la reflexión de san Juan Pablo II, en  cuaresma de 2003, que nos puede ayudar en este tiempo de Adviento y Navidad.

El esfuerzo del cristiano por promover la justicia, su compromiso de defender a los más débiles, su acción humanitaria para procurar el pan a quien carece de él, por curar a los enfermos y prestar ayuda en las diversas emergencias y necesidades, se alimenta del particular e inagotable tesoro de amor que es la entrega total de Jesús al Padre…

San Agustín observa que sólo Dios, el Sumo Bien, es capaz de vencer las miserias del mundo. Por tanto, de la misericordia y el amor al prójimo debe brotar una relación viva con Dios y hacer constante referencia a Él, ya que nuestra alegría reside en estar cerca de Cristo (El Hijo de Dios nos ha amado primero, “siendo nosotros todavía pecadores”, (Romanos 5, 8), sin pretender nada, sin imponernos ninguna condición a priori.

Frente a esta constatación, ¿cómo no ver en la Cuaresma la ocasión propicia para hacer opciones decididas de altruismo y generosidad? Como medios para combatir el desmedido apego al dinero, este tiempo propone la práctica eficaz del ayuno y la limosna. Privarse no sólo de lo superfluo, sino también de algo más, para distribuirlo a quien vive en necesidad, contribuye a la negación de sí mismo, sin la cual no hay auténtica praxis de vida cristiana. Nutriéndose con una oración incesante, el bautizado demuestra, además, la prioridad efectiva que Dios tiene en la propia vida.

El hombre de hoy, a menudo insatisfecho por una existencia vacía y fugaz, y en búsqueda de la alegría y el amor auténticos, Cristo le propone su propio ejemplo, invitándolo a seguirlo. Pide a quién le escucha que desgaste su vida por los hermanos…

Juan Pablo II. Mensaje para la Cuaresma 2003.

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