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Estimadas Madres Mónicas de Perú: 

156210_390051691080106_565206319_n-2Ya estamos en diciembre, pero aún les debo el saludo de noviembre. Aunque sea tarde, en este lindo adviento les mando un mensaje de alegría y de esperanza activa ante la Navidad que ya se aproxima. 
 
Una de las notas distintivas del Adviento es la figura de María: Icono de la primacía de Dios en nuestra vida de fe, icono de Dios como fuente de vida y de toda familia. Adviento significa esperar el nacimiento de Jesús el Niño Dios que nace de María Virgen. 
 
Estos días la Iglesia contempla a la Virgen de la Expectación, a la Virgen del Parto, de la Buena Esperanza, de la Oh… Estas advocaciones nos hablan de la Espera de María, de la Felicidad de la Virgen y Madre que está trayendo al mundo la Luz de Cristo para todos los pueblos. 
 
Por eso, Adviento es el tiempo de la bendición de las Madres Gestantes, de las mujeres embarazadas, y de los matrimonios que esperan hijos. La Iglesia en España, siguiendo la tradición Hispano-Mozárabe, celebra el 18 de diciembre la Fiesta de Nuestra Señora de la Esperanza o de la Expectación del Parto. Esta Fiesta tiene su origen en el 10º Concilio de Toledo, por petición de San Ildefonso, a quien la Virgen María nombró como su “Capellán y fiel Notario”.
 
Para su comodidad les adjunto la Oración de la Madres Gestantes y la de los Padres que esperan familia.

ORACIÓN DE LA MADRE GESTANTE

0190215Señor Dios nuestro, Padre, Hijo y Espíritu Santo: te adoro como comunidad trinitaria y fuente de vida en el cielo y en la tierra.

Te doy gracias, Padre bueno, por haber pensado en mí desde toda la eternidad: tú pronunciaste mi nombre y me creaste mujer. Tanto confiaste en mí, que me has llamado a ser madre, a ser colaboradora tuya, junto con mi esposo, en la transmisión de la vida y de la fe.

Gracias, Señor Jesús, porque, siendo Dios, quisiste tener una madre en la tierra para hacerte hombre como nosotros. Tú llenaste del Espíritu a la santísima Virgen María para que cumpliera su especial vocación. Así la hiciste modelo de todas las madres redimidas por ti.

Apoyada en ella, te pido que derrames tu Espíritu sobre mi marido y sobre mí, para que cumplamos los planes del Padre: dar vida a nuestro hijo y transmitirle la fe.

Te doy gracias, Espíritu Santo, señor y dador de vida: ven sobre mí y sobre la criatura que estoy gestando. La confío a tu acción santificadora para que se desarrolle con bien hasta que la dé a luz. Gustosamente acepto los sacrificios del embarazo y las molestias que suponga para mí esta gestación.

Asísteme, Espíritu consolador, y purifícame de todo mal para que pueda transmitir sólo vida y ternura a nuestro hijo. Te pido que esta criatura sea la alegría de mi marido y de toda la familia.

Gracias, Santísima Trinidad, por llamarme a formar con mi esposo la comunidad conyugal. Gracias por el don de mi marido, el mayor regalo que he recibido.

Con él me siento feliz disfrutando del amor mutuo, y ahora formando con nuestro hijo una verdadera familia a imagen de la comunidad trinitaria. ¡Qué maravillosos son tus designios, Dios mío, y qué insospechadas experiencias reservas para tus fieles! ¡Cómo no alabarte, si me has dado el esposo querido, los hijos y la alegría de la fe!

0001Señor Jesucristo, tú nos dejaste a María como madre. A ella me dirijo confiada: Virgen María, tú eres modelo para mí como mujer, y sobre todo ahora como madre gestante. Quiero contemplar la dulzura de tu rostro para poder imitar tu maternidad. Junto a ti también admiro a tu esposo, el fiel José.

Te pido, Virgen María, que con mi esposo sepamos imitar los ejemplos de tu sagrada familia de Nazaret. Tú eres mi consuelo y fortaleza. Enséñame a dar vida contigo a esta criatura que el Señor nos regala.

Te suplico, Madre santa, que todo esto me lo alcances de tu Hijo bendito, por intercesión de santa Mónica, que gestó a sus hijos dándoles a luz en la vida y en la fe cristiana. Así sea. Amén.

ORACIÓN DE LOS PADRES QUE ESPERAN UN HIJO

(Ambos) Señor Dios nuestro, con todo amor nos ponemos en tu presencia como pareja de esposos que tú has bendecido. Te damos gracias por llamarnos a formar una comunidad conyugal abierta a la vida y a la plenitud del amor. En particular te damos gracias, Señor, porque estás bendiciendo nuestro matrimonio dándonos al hijo que esperamos ilusionados.

54a87d49d8e69_syamgLas palabras nos resultan cortas para expresar la felicidad que sentimos, y la emoción que embarga nuestros corazones. Resulta maravilloso experimentar que tú nos haces colaboradores tuyos para transmitir la vida. Nos llena de gozo el saber que somos creadores contigo de esta nueva criatura, nuestra y tuya a la vez, Dios nuestro, fuente de vida.

Conscientes de la grandeza de esta vocación de esposos y padres cristianos, queremos ahora purificarnos de todo mal para ser canales limpios por donde pase la vida y la fe a nuestro hijo, a nuestra familia, a la Iglesia y al mundo entero. Queremos ser signo de tu amor, sacramento de tu misterio de vida y comunión.

Deseamos ser siempre una pareja ejemplar y formar una familia santa para gloria tuya. Como no podemos alcanzar esas metas sino con tu gracia, ahora rezamos el uno por el otro y nos bendecimos mutuamente en tu nombre y en tu amor.

 (Marido-padre) Te doy gracias, Señor, por el don de mi esposa. Ella me hace cercano tu amor, tu perdón y tu preocupación por mí. Ella es la prueba de que me amas y me tomas en serio. Por eso, te doy gracias todos los días de mi vida y te pido que me hagas digno de un don tan maravilloso.

Quiero sinceramente ser mejor esposo y padre cada día. A la vez, te pido perdón si no he sabido valorar a mi mujer debidamente, si he sido duro con ella. Perdón por cualquier debilidad con la que la haya ofendido y defraudado.

En adelante prometo, con tu gracia, ser más delicado y responsable en todos mis comportamientos, particularmente ahora durante la gestación. Quiero darle a mi esposa cariño y protección en estos momentos, para que la criatura pueda sentir a través de nosotros el infinito amor que tú le tienes desde siempre.

Que yo sea un sacramento de tu amor providente para mi esposa y para nuestro hijo. Quiero que ellos descubran en mi conducta responsable y fiel tu presencia protectora en nuestro hogar. Amén.

 (Esposa-madre) Te doy gracias, Señor, por mi marido, el mayor regalo que me has dado en la vida, junto con esta criatura que se está formando dentro de mí. Me siento feliz de poder cumplir tu voluntad, como lo hizo María, siempre confiada y alegre en tu presencia.

Señor, que se haga también en mí lo que tú dispongas: quiero ser la alegría de mi esposo y de mi hijo, para su satisfacción y para gloria tuya. Perdóname si he causado preocupación a mi marido o si le he defraudado en algo. Por mi parte, estoy segura de que me darás cuanto necesite como esposa y madre. Creo en ti, Señor, pero aumenta mi fe y mi esperanza.

Santa María, Virgen y Madre, confío en ti; necesito tu ternura y fortaleza. Que esta criatura se parezca lo más posible a tu hijo Jesús. Que nuestro hijo se desarrolle sano de cuerpo y alma hasta que nazca. Así sea. Amén.

(Ambos) Señor Dios nuestro, te damos gracias por esta oración que nos has permitido dirigirte con amor. Que podamos cumplir con alegría y generosidad lo que te hemos prometido. Ten misericordia de nosotros pues somos débiles, pero confiamos en ti. Pues si tú nos regalas esta criatura, tú mismo nos ayudarás a cumplir la delicada misión que nos confías.

Por eso, Padre de bondad, concédenos ser generosos dadores de vida. Señor Jesús, que acariciabas a los niños, bendice a nuestro hijo para que nazca sano y sea nuestra alegría y felicidad. Espíritu divino, ven sobre nosotros y asístenos mientras dure esta gestación, para que nuestro hijo sea lleno de gracia y bendición.

Señor Dios nuestro, reina en nuestra familia. Es tuya, te la consagramos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN POR LA VIDA

Juan Pablo II

Santa María, aurora del mundo nuevo,

Madre de los vivientes,

a ti confiamos la causa de la vida:

mira, Madre, el número inmenso

de niños a quienes se les impide nacer,

de pobres a quienes se les hace difícil vivir,

de hombres y mujeres víctimas

de la violencia inhumana,

de ancianos y enfermos muertos

a causa de la indiferencia

o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo

sepan anunciar, con firmeza y amor,

a los hombres de nuestro tiempo

el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo

como don siempre nuevo,

la alegría de celebrarlo con gratitud

durante toda su existencia,

y la valentía de testimoniarlo

con solícita constancia, para construir,

junto con todos los hombres de buena voluntad,

la civilización de la verdad y del amor,

para alabanza y gloria de Dios Creador,

y amante de la vida. Amén

Feliz Navidad para todas las Madres Mónicas de Perú y sus familias. El Niño Dios les llene de bendiciones. Con estima personal,  

P. Ismael Ojeda Lozano, oar

  Párroco Sta. Rita de Casia

        Miraflores – Lima