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DOMINGO III DE ADVIENTO                                                 

Estad siempre alegres; os lo repito: estad alegres (Flp 4,4).

Así es la introducción de la misa de este domingo. ¿Por qué nos pide la liturgia alegría? Porque se acerca la Navidad: Dios nace en Belén de Judá, hecho hombre. Asemejándose en todo a nosotros menos en el pecado, para redimirnos del pecado. En la liturgia se denomina a este domingo Gaudete, traducido del latín, alegraos, nos pode, además, adornar los templos, presbiterio y altar, rompiendo la austeridad del tiempo de Adviento.

La alegría

La auténtica alegría nace de sentirse a bien con Dios, con los demás y con uno mismo. La sociedad no la  busca en general  por este camino y sí en confundirla con fiestas donde el comer, beber, música, baile… satisfagan las necesidades – dicen – de nuestro cuerpo. Es que además, los líderes políticos gobiernen o no, hablan de buscar el bienestar para todos los ciudadanos, sin precisar mucho en qué consiste ese bienestar. En general lo atienden como satisfacer a la persona, casi siempre en sus necesidades materiales. La felicidad que crea el estar alegres no la puedes comprar, ni te la pueden dar, la consigues tú con tu comportamiento con Dios, contigo mismo y con los demás. ¿Es esto la alegría lo material?

He visitado enfermos graves, sabiendo  que van a morir pronto y me han recibido con una amplia sonrisa; he convivido en comunidades de campesinos pobres, formada por agricultores pobres, con espíritu alegre, comunitario y de ayudarse. El Señor está cerca, ¿cómo recibirlo?

Textos bíblicos 

  • Isaías35,1-6.10: Vendrán los rescatados del Señor, encabezados por eterna alegría, seguida de fiesta.
  • Salmo147, 7-10: Ven, Señor, a salvarnos.
  • Santiago5,7-10: Esperad con paciencia la venida del Señor.
  • Mateo11,2-12: Envío mi mensajero delante de ti...

Comentario

Necesitamos la Salvación. El Hijo de Dios para ello, hecho hombre, viene a nosotros. ¿Puede haber algún otro motivo mayor que este para alebrarnos? Porque el Reino de Dios que El predica es una labor de cada día, que la hacemos con él: sin mí no podéis hacer nada. Es el hoy el que cuenta para Dios, que no tiene ni pasado ni futuro. La eternidad es el hoy para nosotros. Por eso celebramos realmente el nacimiento de Jesús que nació en Belén, nace hoy en cada uno de nosotros y seguirá naciendo.

Y, ¿Juan el Bautista?

Lleva un tiempo en la cárcel y podría preguntarse: Ese Jesús del que se dicen tantas cosas, ¿es el mismo al que yo señalé en la  orilla del río Jordán como el Mesías esperado? Por eso piensa en sus discípulos, ¿qué será de ellos si yo tengo asegurada la muerte, que la busca por todos los medios la pérfida Herodías? El tenía muy en cuenta lo que había dicho: conviene que él crezca y que yo disminuya, pero sus discípulos debían comprobar eso. Los envía y preguntan: ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?  (Mt 12,3). Conocemos la respuesta de Jesús: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos son limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados (Mt 12,5). Recalco lo de los pobres, porque es una de las señales que ponen los profetas de la llegada del Mesías. ¡Los pobres…! Se habla mucho de ellos, pero,  ¿quién los atiende verdaderamente? Hacen mucho los gobiernos, pero normalmente llegan tarde y mal. En homilías anteriores he hablado de lo pionera que es la Iglesia por sus miembros para atender las necesidades de enfermos especiales, moribundos, enfermos de sida… en lo que conocemos por la incitativa de muchos santos y santas. Es una sociedad de consumo, que consume hasta lo mejor de las personas, habrá que tener muy en cuenta el consejo de nuestros mayores: Es más importante necesitar poco, que tener mucho.

Servidores de la verdad en el amor

passionotchrist_253pyxurzSe responden muchos sin preguntarse que Dios es injusto. Es justo porque es Amor, los hombres somos injustos porque no sabemos amar. Por eso mismo no vivimos alegres. Tendríamos que ser más sinceros con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Las cosas que hago: ¿las hago con verdad y para servir a la verdad? Si pienso con justicia, ¿pienso que a la justicia se le opone el amor? Necesitamos responder a estas preguntas y actuar… En Dios no puede darse contradicción: si es Amor es Justo y porque es Justo es Amor. No querer  responder  a estas preguntas es caer en la falsedad y la hipocresía. Cumpliéndose lamentablemente los versos del poeta Campoamor:

En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con que se mira.

 La verdadera alegría brota cundo hay un  continuo servicio a la verdad en todo lo que hago en la vida.

Oración

De lo más hondo de mi corazón brota hacia ti, buen Jesús, mi Redentor, mi súplica, la misma que la del ciego de Jericó: ¡Jesús, que vea! Para que vea  con tu gracia, las realidades engañosas del mundo y no me deje arrastrar por ellas. También limpia mis ojos para que pueda ver el bien, colaborando especialmente con las personas pobres y humildes, que tanta bondad poseen.

Necesito ojos para verme dentro de mí, ojos limpios. Para ver no la pajita en el ojo ajeno, sin preocuparme de la viga que tengo en el mío, sino al contrario: ver la viga en mi ojo primeramente y trabajar para que me la quites, Señor, y comprender al hermano en su mancha en el ojo y ayudarle.

Dame fuerza para sufrir con amor lo que me venga: incomprensiones, calumnias, críticas, desaires, enfermedades, dolores… y dame llevar esas situaciones con sincera alegría.

Evita con tu gracia, Señor, que se cumplan en mí los famosos y poéticamente hermosos del poeta latino Virgilio:

Veo lo mejor y lo apruebo;  sigo lo peor. 

Fray José Jiménez de Jubera Rubio OAR