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La inmortalidad

Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna profesamos en el llamado “Credo de los Apóstoles”, es  la inmortalidad. Esta profesión de fe se denomina así porque se fue confeccionando desde la doctrina de los apóstoles y sus discípulos y reafirmada en el concilio ecuménico de Nicea (año 325) y por otros concilios. Lleva un contenido muy completo de lo que es necesario creer para ser católico. Encontramos la referencia a la Vida eterna después de la muerte terrena (Vida eterna en el cielo; muerte eterna en el infierno).

¿Cómo se vivirá más allá de la muerte? Para los encontrados dignos en el juicio será gozar del Dios Vivir sin temores por ser todo un presente. Mayor cosa ni mejor podemos afirmar. Ha habido grandes santos y magníficos escritores  que han gozado de grandes experiencias mística (así llamadas los contactos sobrenaturales con la Divinidad)  y han sido incapaces de poder expresarlo. San Pablo, quien afirma que fue llevado al séptimo cielo, dice de esa experiencia; ni ojo vio, ni oído oyó lo que Dios tiene reservado a los que lo aman. 

La filosofía que busca el saber la verdad y explicarla, en sus métodos usa la analogía  que es acercarse a una conclusión basándose en  la relación de dos cosas distintas A nosotros en este caso no nos sirve; porque no podemos encontrar algo esencial que sea común en Dios y el ser humano. Por eso mismo llegó santo Tomás de Aquino a la conclusión de que de Dios solo podemos decir lo que no es.

En la escena de los saduceos que exponen a Jesús un complicadísimo caso. Buscando tentarlo para que les dé una respuesta clara,  el Maestro los envuelve con su respuesta en una realidad mayor de lo que preguntan  En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposos, pero los que son juzgados de tener parte en el mundo futuro y en la resurrección de los muertos, no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues no pueden morir, ya que son como los ángeles y son hijos de la resurrección (Lc 20, 34-36).  La fe nos dice que por el sacramento del Bautismo somos sumergidos en la muerte en cruz de Cristo para resucitar con él. Legamos a ser hijos en el Hijo. Mirad, que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! (Jn 3,1).

¿Cómo es la gloria? ¿Cómo viviremos?

Reconozc2000px-interlaced_love_hearts-svgo mi atrevimiento un vez más al tratar este tema de las postrimerías, que lo hago, además, sin tratar de fundamentarme en obras de teología, pues escribo con el dictado de la mente y los impulsos del corazón. ¡Adelante! Para llegar a un fin nos preguntamos; ¿qué busco? ¿Cómo trabajar hoy para conseguir la vida eterna? La verdad, la paz, la felicidad, el bienestar, la concordia… son cosas que deseamos para ahora y para toda la eternidad. He dejado adrede de mencionar el amorAl atardecer de la vida seremos examinados sobre el amor, dice bellamente san Juan de la Cruz. El juicio final, al que se teme tanto, consistirá en eso: examinamos cómo hemos estado en al tierra amando y con qué amor. San Agustín sentenció con el corazón tan lleno de amor que tenía: los seres humanos buscamos por encima de todo amar y ser amados. Deduzco, por lo tanto, que la eternidad estará llena de amor, sin límites y sin tiempos. Miedo a nada.

Textos bíblicos

  • 2 Macabeos  7,1-2.7-14:Vale la pena morir a manos de los hombres cuando se tiene la esperanza de que Dios mismo nos resucitará.
  • Salmo 16,1-6.8-15:Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey.
  • 2 Tesalonicenses,2,5-3,5: Que el Señor dirija vuestro corazón para que anunciéis a Cristo sin dificultad.
  • Lucas 20, 27-38:porque es un Dios de vivos, no de muertos.

Comentario bíblico

  • Comienzo con el evangelio de Lucas. El grupo religioso de los tiempos de Jesús llamado de los saduceos negaba la resurrección de los muertos. Elaboran un sofisticado caso para hacerle pronunciarse a Jesús sobre la resurrección de los muertos y cómo es imposible la vida futura. El Maestro no solamente les explica que sí existe la resurrección, que será, además, gozar del Dios vivo. La muerte no tiene sentido si la pensamos como el fin de todo.  Llegaremos a la plenitud en Dios que nos creó por amor y el amor no puede llegar a la muerte sino a la Vida (así, con mayúscula). Ese amor es aumentado, si cabe, en la redención de su Hijo. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a Unigénito para que todo el que cree en él, tenga vida eterna (Jn 3,16).  Es el Dios de la Historia de la Salvación; una historia de amor.
  • El segundo libro de los Macabeos presenta una madre dando un testimonio admirable de la fe de sus antepasados en el Dios único. No solo no teme a los tormentos ni a la muerte que pueda darle el tirano, anima, además, a sus siete hijos para que no claudiquen ante las amenazas ni halagos, que estén firmes hasta la muerte. El rey del universo os resucitará a una vida nueva.
  • San Pablo(2 Tesalonicenses) nos pide estar firmes en la fe: manuteneos en las tradiciones. No se refiere a costumbres que pueden pasar, sino al depósito de la fe. Y eso hay que hacerlo en medio de un mundo hostil: Rogad… para que nos libre de tanto insolente y malvado. 

Actualidad de la Iglesia católica

Al hablar de las postrimerías (muerte, juicio, cielo e infierno) más de uno se extrañará de hablar de esto, pues no suele hacerse mucho; para otros, que no lo llegarán a leer seguramente, exclamarían: ¡Con qué cuentos nos viene este! Aumenta la incredulidad en nuestro mundo y por más que se hable de libertad, son más lo que quieren callar a los que proclaman verdades y comportamientos morales que van a exigir dar cuentas al Supremo Hacedor. Para ellos la Iglesia es anticuada y predicando  una sarta de mentiras con las que pretende engañar a la gente inculta para un puro negocio material.

No voy a realizar ninguna apología de la Iglesia. Mas afirmo: ¿Hay alguna organización o estado mundial que tenga tantas asociaciones para atender a miles y miles de necesitados y marginados por el mundo? Pues no, Cáritas internacional, nacional, diocesana, parroquial…. Supera a cualquier otra. Además hay que contar con cientos de miles de voluntarios, hombres y mujeres, religiosos  y laicos, trabajando en casi todos los países del mundo o en sus organizaciones locales. Hay ONG como Manos unidas y otras que han surgido de acciones de hombres y mujeres con un sentido profundo de justicia y santidad. Voy a poner dos ejemplos de “pioneros”:

  • En la isla de Molokai (islas Hawái,  separadas entonces de Estados Unidos, como nación propia), estamos en el siglo diecinueve, abandonaban en aquella isla a su suerte a todos los enfermos de lepra o parecida enfermedad  de las demás islas en la que era un punto negro en el océano pacifico: “Molokai”. Estaban en ella totalmente abandonados y deshumanizados.  El religioso belga Padre Damián, actualmente canonizado, pidió a sus superiores ir a la isla, sabiendo que si entraba ya no iba a poder salir. Así vivió allí y murió con la lepra como los que atendía. Hizo una labor que solo se comprende con la ayuda del buen Dios: les dio dignidad a los enfermos, les animó a llevar una vida más higiénica, a construir casas… a saber dignificarse a pesar de la enfermedad. Causó la admiración del gobierno de Hawái y del mundo entero.
  • En la ciudad de Calcuta morían en sus calles decenas de hombres y mujeres. Nadie daba importancia a aquel espectáculo. Una religiosa deja de ser profesora en un colegio de educación de los mejor de la ciudad y se va a las calles a recoger a aquellos moribu Establece una casa de acogida ala que la gente  llama “hospital de la muerte”, pues prácticamente todos los que ingresaban en ella morían. Su acción animó a otras mujeres a unirse a ella en la misma labor, son actualmente las Hijas de la Caridad. Fue admirada en el mundo entero, premiada hasta con el premio Nobel de la paz, canonizada hace pocos días, la denominaremos  siempre, siendo santa, Madre Teresa de Calcula. De su obra social tuvo sus críticos, algunos diciéndole que lo que invertía en lo moribundos, se podía disponer mejor para otras necesidades sociales. Valientemente la Madre les respondió: Ellos no ha tenido ni cariño ni dignidad en la vida, hagamos que mueran como seres humanos y démosles algo del cariño que no han tenido y que mueran con dignidad.
  • No doy más testimonio No son obras aisladas de las personas, son obras que nacen dentro de la Iglesia y que el Señor se las inspira a través y con el consentimiento de ella. ¡Cómo han querido los santos a la Iglesia! Santa Teresa de Jesús murió expresando estas palabras: Muero hija fiel de la Iglesia.

Final

Sobre todo lo dicho sobre las postrimerías me quedo con esta frase leída: No nos dediquemos a fantasías, es la Vida después de la muerte.

Oración

Padre, dame tu mano, porque soy tu hijo. Quiero andar siempre en tu camino para llegar a tu Reino. Ten compasión de este pecador. Amén

Fray José Jiménez de Jubera Rubio.