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ORACIÓN INICICIAL

Señor Jesús, Tú que a lo largo de tu vida, fuiste ocultando tu identidad, queriendo pasar desapercibido, al llegar tu hora, fuiste al encuentro de tu cruz, y ahí te diste a conocer tal cual eras, te manifestaste como el Mesías, como el esperado, como el prometido, pero a su vez, nos enseñaste tu manera de ser cargando tu cruz, en el peso de la mentira y del engaño, siendo el inocente condenado, siendo Aquel que dabas la vida por todos y cada uno de nosotros. En estos días de Semana Santa, ayúdanos Señor a acompañarte y a estar contigo, para aprender de ti y vivir como Tú siendo capaces de hacer de nuestra vida una ofrenda al Señor como fue la tuya y así no ahogarnos en el bullicio y en la superficialidad de nuestra sociedad sino buscar como Tú, amar y amar hasta el final en el silencio de la fidelidad y la entrega.

PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO. Lucas 19, 29-40

Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: – “Vayan a esa aldea que está enfrente y, al entrar en ella encontrarán atado un pollino, en el cual no ha montado nunca nadie; desátenlo y tráiganlo. Y si alguien les preguntara: -“¿Por qué lo desatan?” Responderán: “Porque el Señor lo necesita”. Fueron, pues, los enviados y encontraron conforme Jesús les había indicado. Mientras ellos estaban desatando el pollino, les preguntaron los dueños: -“¿Por qué lo desatan?” Ellos respondieron: -“Porque el Señor lo necesita”. Lo llevaron, pues, ante Jesús; y echando encima del pollino sus mantos, hicieron que Jesús se montara en él. Mientras él caminaba, las gentes extendían sus mantos por el camino. Acercándose ya a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los prodigios que habían visto y exclamaban: – “¡Bendito el que viene, el rey, en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!” Algunos de los fariseos que estaban entre la multitud, le dijeron: -“Maestro: reprende a tus discípulos”. Pero él contestó: -“Yo os digo que, si éstos se callan, gritarán las piedras”. Palabra del Señor

 Contexto

ecce-homo-juan-de-juanesComenzamos la Semana Santa, como decía San Juan Crisóstomo: “En ella se han verificado para nosotros dones inefables: Se ha concluido la guerra, se ha extinguido la muerte, Se ha cancelado la maldición, se ha removido toda barrera, Se ha suprimido la esclavitud del pecado. En ella el Dios de la paz ha pacificado toda realidad, sea en el cielo sea en la tierra”.

El Domingo de Ramos es llamado  “en la Pasión del Señor”. La liturgia nos propone la “procesión de los ramos”, en la cual se proclama el pasaje de la entrada de Jesús en el Templo, según la versión de Lucas. Luego, en la Eucaristía, se proclama la Pasión de Jesús según san Lucas.

Texto

“Betfagé”. Significa “casa del higo inmaduro”. Recuerda la higuera estéril, figura del pueblo que no está dispuesto a la venida del Señor. En Betfagé los peregrinos se purifican para entrar en la ciudad santa. También Jesús prepara su ingreso, purificando con el burrito toda falsa expectativa mesiánica, destinada a quedar sin fruto.

 El monte llamado de los Olivos”. La visita de Jesús a Jerusalén tiene en el templo su centro y en el huerto de los Olivos su punto de partida y de llegada. Aquí recibirá el bautismo y se elevará al cielo Los olivos le ofrecen el óleo a la mano invisible que lo consagrará en su pasión y glorificación.

Envió a dos de sus discípulos con la misión de desatar el asno. El  mesías entrará en Jerusalén, no montado en un caballo, como quien tiene el poder, ni viene en un coche de guerra, como quien quiere conquistarlo, sino en un pollino. El pollino es figura de Jesús, el Samaritano que carga sobre sí el peso de mis pecados. Su mesianismo está en la pobreza, en la humillación y en la humildad de los medios poderosos del que ama y libera de la esclavitud del egoísmo; rehúye las riquezas, el poder y  la gloria.

 “Sobre el que no ha montado todavía ningún hombre”. ¡Y nadie desea montar sobre él! ¿Quién desea cabalgar este mesianismo humilde y pobre? Todos preferimos el caballo o el coche de guerra.

 “Desátenlo”. El verbo se repite cuatro veces. Es el imperativo del Hijo del hombre que vino a desatar nuestra libertad de hijos perdidos. En efecto, ésta no consiste en buscar los propios intereses, sino en la caridad, que nos pone a unos al servicio otros, para llevar los unos las cargas de los otros. La verdadera libertad consiste en servir, que nos devuelve nuestro verdadero rostro.

 “Si alguien les pregunta: ¿Por qué lo desatan?”. La gente, así como también los discípulos, no comprende por qué de la humildad del Hijo del hombre y de su servicio. Es el mismo misterio de Dios que es amor. Estamos tan acostumbrados a ver el pollino atado, que ni siquiera sabemos  qué significa el hecho de que lo desaten.

 “El Señor lo necesita”. Es la única vez que Jesús se llama a sí mismo directamente “el Señor” Aquí, sobre el pollino, y no en otra parte, se revela como Dios y revela a Dios. Nuestro rey está en medio de nosotros como el que sirve (22, 27). Por eso viene montado en el humilde animal de servicio cotidiano. Se llama animal de carga, porque carga lo que los otros le imponen.

 “Lo encontraron como les había dicho”. La capacidad de servir, aunque esté atada, existe en todo hombre. Es nuestra imagen como hijos, siempre intacta junto al Padre. El Señor la conoce, porque somos sus hermanos. En su misión los discípulos la encontrarán en todas partes.

 “Los dueños les dijeron: ¿Por qué desatan al pollino?”. Aunque el Señor es uno solo, el asno tiene en realidad muchos señores los que lo tienen atado. El único Señor ha a que seamos libres.

 “El Señor lo necesita”. Nuestra única explicación es la fe en la Palabra del Señor, que así lo ha dicho después de haber obrado. ¡Nuestro criterio humano obraría de una manera muy diferente!

 “Lo trajeron donde Jesús, y echando sus mantos”. El manto para el pobre es vestido y casa, colchón y cobija, pues es su único bien. Por eso se prohíbe tener en prenda el manto del pobre. Jesús ya  ha invitado al rico a liberarse de todas sus riquezas, para invertirlas en el servicio.

 Hicieron montar a Jesús”. ¡Es la entronización del Señor, que llega a ser Señor cuando está sobre el pollino que ha sido desatado y sobre nuestros mantos extendidos! Esta expresión recuerda la orden que dio David de hacer sentar a Salomón sobre la cabalgadura, para llevarlo a la unción real. Él viene sobre este pollino: toma posesión de su reino y nos libera de no de nuestros enemigos y de los que nos odian.

 “Extendían sus mantos”. No sólo el pollino, sino todo el camino que conduce a Jerusalén al Samaritano está cubierto por un tapete mantos extendidos. Es el camino santo. Sobre él viene el rey y su reino de libertad.

“Cerca ya de la bajada del monte de los Olivos”. Es el monte de su anonadamiento y exaltación, al cual lleva su camino: es la gloria que se consigue a través de la cruz.

Llenos de alegría”. Es la alegría de quienes lo  acogen porque viene de este modo. Recuerda la escena de los pastores en Belén, que ven  al niño.

 “¡Bendito el Rey que viene  en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en las alturas”

Se trata de una cita del Salmo 118,26, bien conocida en la liturgia del Templo de Jerusalén, a la que los discípulos añaden REY. Con esta aclamación se recibían a los gozosos peregrinos en el momento de su ingreso al Templo.

Bendito el Rey que viene…”. En realidad esto no hace más que interpretar el sentido genuino del saludo, el cual en principio era dirigido al rey, en los tiempos de la monarquía, cuando él se aproximaba al Templo para hacer la oración.

La segunda parte de la oración retoma el canto de los ángeles en la noche de la navidad. La alabanza referida dos veces hacia lo alto (“en el cielo… en las alturas”) es un grito de gratitud a Dios por la venida del Rey-Mesías, a quien se le había llamado en Isaías  “Príncipe de la Paz”. La primera vez habían sido los ángeles, ahora son los discípulos. Pero que notar un detalle, se trata de un pequeño cambio en el texto: ya no es “paz en la tierra” sino “paz en el cielo”. No es que el cielo necesite paz, sino que es de allá de donde  proviene y allá donde  es celebrada.

La reacción de las autoridades es negativa. Los maestros de la ley se enfadan y le dicen: “Maestro, reprende a tus discípulos”. La aclamación de los discípulos es un reconocimiento de Jesús como el Mesías enviado por Dios, les parece  Es lógico que aparezcan adversarios y  les  parezca que es  extravagante para ellos. Pero Jesús considera que la advertencia es inaceptable, porque les dice que si  éstos callan, gritarán las piedras”. Jesús deja entender que la alabanza es incontenible, porque quien experimenta la salvación no puede guardar silencio.

REFLEXIÓN

Ramos¿Qué me llama la atención y qué impresión me causa la manera como Jesús entró en Jerusalén? ¿Qué revela con eso y qué me hace pensar? ¿Qué sentido tiene y qué quiere indicar Jesús al entrar a Jerusalén, montado sobre un burrito?, ¿por qué lo hace?  ¿Qué importancia tiene y que manifiesta la actitud de la gente, que colocaban sus mantos en el camino y cuando lo iban aclamando?, ¿qué daban a entender con eso?, ¿qué expresaban con eso?

Hoy, en este tiempo y en nuestra sociedad, ¿de qué manera exteriorizamos nuestra fe en el Señor Jesús?, ¿qué hacemos para reconocerle como nuestro Dios y Señor? …cantando alabanzas…  ¿en qué y cómo busco conocer al Señor y así hacer de Él el sentido de mí vida?, ¿qué es lo que alimenta mi fe y me ayuda a que lo que creo me dé identidad?

La gente exclamaba jubilosa su reconocimiento al Señor, yo, ¿de qué manera expreso y manifiesto mi adhesión al Señor y mi reconocimiento que Él es el sentido de mi vida? ¿Cómo y de qué manera exteriorizo lo que creo? Mientras la gente de aquella época colocaban sus mantos y agitaban ramos para aclamar al bendito, al que venía de parte del Señor, yo, ¿qué hago para expresar lo que creo?

 El gesto del Señor de entrar montado en un burro es un aceptar el proyecto que el Padre tenía para Él, siendo así, yo, ¿de qué manera, con qué actitudes y con qué disposiciones busco asumir el proyecto que Dios tiene para mí?, ¿me siento implicado y comprometido con lo que Dios quiere y espera de mí? ¿De qué forma?

Algunos pidieron al Señor, que hiciera callar a la gente, pero Él les hizo tomar conciencia que si ellos no lo aclamaban lo harían las piedras, siendo así…, yo, ¿qué hago para que mi vida y mis actitudes reflejen y manifiesten mi convicción y mi certeza en el Señor Jesús?, ¿qué hago para vivir mi fe como anuncio y testimonio, dando a conocer aquello que creo y manifestando con mi vida mi fe en el Señor Jesús?

ORACIÓN

Señor Jesús Tú que montado en un burrito, te diste a conocer como el Señor y el Rey siendo coronado con una corona de espinas y ungido con tu propia sangre, derramada durante los azotes y la cruz, ahora que nos disponemos a celebrar tu misterio redentor durante la Semana Santa, te pedimos que nos sensibilices a tu actitud, que nos ayudes a conocerte interiormente, a valorar lo que implica que Tú hayas dado libre y voluntariamente tu vida, que te hayas dado Tú mismo, para enseñarnos a vivir y a identificarnos contigo. Señor, regálanos en estos días santos, la gracia de aprender de ti, a vivir en sintonía plena con el Padre, a aprender de ti a amar en el silencio de la fidelidad de la entrega sin medida, en el amor total.

CONTEMPLACIÓN

Estamos comenzando esta semana Santa. Ahí veremos la dimensión de amor de Dios hacia nosotros En esta oportunidad no quiere ser solo espectador, sino unirme  al grupo que grita y aclama a Jesús, que entra como Rey a tomar posesión de Jerusalén. Cuidemos de no parecernos a los que le prohíben  aclamarle y reconocerlo  como el Mesías, porque por un lado, iremos a las procesiones, a La celebración de cada uno de los momento celebrativos, pero después no tendremos ni siquiera un momento para estar con , para aprender de ti a amar y vivir, a dar la vida por los demás. Por eso, Señor, te pido, que me ayudes en estos días a ser sensible a lo que Tú hiciste por nosotros, al derramar tu sangre para darnos vida con tu muerte.

Danos Señor, la gracia de vivir intensamente estos días, para que podamos sentir y conocer el amor que nos tienes, y así también Señor Jesús, al entrar a Jerusalén, la gente te aclama, te glorifican, te reconocen como el enviado del Padre, te llaman el Bendito, el que viene en Nombre del Señor, lo manifiestan con palmas, con aclamaciones, colocan sus mantos para que pasaras encima. Señor, que en estos día de Semana Santa, que también nosotros podamos acompañarte y así experimentar lo que Tú viviste en Jerusalén, concédenos en estos días santos, la gracia de estar contigo, de participar de tu pasión, de poder conocerte interiormente, de sentir contigo lo que viviste, lo que fue tu pasión y muerte. Danos Señor la gracia de valorar lo que significó e implicó que tu sufrieras por nosotros. Danos un corazón sensible a lo que viviste, ayúdanos a palpitar tu vida, a tener tus sentimientos, a entender tu actitud durante tu pasión, a comprender tu silencio redentor, a darle un sentido como lo diste Tú, a todo lo que te hicieron, al dolor y al sufrimiento.

ACTUACIÓN

Vivir intensamente los sentimientos propios de Cristo Jesús, participando en cada uno de los ritos que en esta semana se celebren, especialmente el jueves, la Pasión del Señor el viernes y la Vigilia Pascual el sábado