Años Jubilar de la Misericordia [fbshare]

image_22Lo ha proclamado el papa Francisco para que lo celebremos durante este año. Se establecen los jubileos para recalcar algo de nuestra fe, convirtiéndose en un tiempo especial de gracia y de salvación. En este jubileo se nos piden dos cosas:

  1. Que miremos a Dios nuestro padre, rico en misericordia y de que de él nos viene toda gracia. Necesitamos especialmente su perdón,  cubriéndonos con su misericordia.
  1. Aceptar por nuestra parte esa misericordia divina  (con el perdón de Dios, especialmente con el sacramento de la Reconciliación) y que nos haga misericordiosos con los demás perdonándonos de corazón los unos a los otros.

Actitud de condena o actitud  de perdón que vemos en el evangelio de hoy. La misericordia de Dios es especialista en sacarnos de apuros, aunque parezca imposible. Lo vemos en la actitud de Jesús. Los letrados y fariseos tienen un caso claro para tentar a Jesús y hacerle caer. Una mujer sorprendida en fragante adulterio. Vienen a decirle a Jesús, no hay vuelta de hoja: tienes que cumplir la ley y que sea apedreada. Si era tan misericordioso y no quería ejecutarla, era un incumplidor de la ley… Lo que les interesaba a ellos era comprometer a Jesús, para desprestigiarlo. Jesús no culpa ni disculpa a la mujer, lo que busca es que no la condenen a muerte. Jesús, que aceptó la muerte para redimirnos, es partidario de que nadie muera… ¡ya murió él! Ejecutar a alguien, por más culpable que parezca, desde mi humilde opinión, no soluciona nada. Complica más bien el asunto al privarlo de la posibilidad de rehacer su vida. Para Jesús la verdadera muerte es el pecado, que es el que mata para siempre y de él nos liberó con su muerte y hoy en día acercándonos a su misericordia a través del arrepentimiento y eficazmente en el sacramento de la reconciliación. El pecado se cocina en la mente y el corazón de cada uno, ¿hasta ahí puede llegar la justicia para aplicar la ley? Se ha avanzado muchísimo en la mayoría de los países sobre aplicar la pena de muerte como aplicación de la justicia para algunos criminales. Se decía antiguamente que se aplicaban penas muy dura para prevenir los delitos o para mantener a raya a los que no se podían controlar.

Textos bíblicos

 

  • Isaías 43, 16-31: No penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo.  
  • Salmo 125, 1-6: El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.   
  • Filipenses 3, 8-14: Corro hacia la meta para alcanzar la meta.
  • Juan 8, 1-8: Tampoco yo te condeno y, en adelante, no peques más. 

 

Comentario general a las lecturas

  1. El pasado no ha de ser para nadie algo que nos amarre al pasado y que nos impida superarlo. Es que lo mío ya no tiene perdón, he escuchado decir más de una vez. Todo tiene perdón porque lo más grave es ofender a Dios y a él ya lo encontramos que nos ha perdido cuando volvemos, como en la parábola del padre bueno.
  1. Debemos olvidar, nos dice san Pablo, lo que queda atrás, lancémonos a lo que está por delante. 
  1. Es asimismo lo que desea Isaías al dirigirse a los desterrados que van pidiendo el ánimo: mirad que realizo algo nuevo… ¿no lo notáis? Lo anunciado por el profeta se realiza en Cristo Jesús que con la reconciliación entre Dios y los hombres, hace que lo pasado, pasado quede. Tampoco yo te condeno, dice Jesús a la mujer, pero ese sí, el adelante, lo nuevo, no puede ser como el pasado: Anda y en adelante no peques más. Meditando en esto, ¡qué bien suenan estas palabras del profeta Isaías! Mirad, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear (Is 65,17). Eso nos exige escuchar la Palabra de Dios – las Sagradas Escrituras, fundamentalmente, con amor y ternura y la misericordia recibida ponerla en práctica en nuestros hermanos con amor y ternura.

Oración

    • Gracias, Padre, por tu perdón, que tu misericordia sea siempre en mí una experiencia gozosa, por sentir que me has librado del pecado y ser revestido con la novedad de la gracia.
    • Que no caiga nunca en la soberbia de condenar a los demás, sino que en el pecado del que vienen ganas de criticar al autor, me dé cuenta que yo he cometido el mismo o parecido.
  • Leía esta frase o parecida que creo que viene muy bien a lo que estamos presentando, además, en un mundo de guerras y de violencias hasta en muchas familias: La paz es fruto der la justicia y la justicia es fruto de perdón y no puede haber perdón sin amor.  
  • Que nos comprometamos en ser misericordiosos, perdonando de verdad.
  • Cristo, tú que fuiste torturado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.