CONFESARSE:Un encuentro gozoso con el Padre

Queridos feligreses: De nuevo con ustedes a través del segundo número del Boletín.[fbshare]

La Iglesia nos invita en esta Cuaresma y especialmente en el Año Jubilar, a la práctica del sacramento de la Penitencia y de la reconciliación, también llamado sacramento de la conversión, de la confesión y del perdón (Catecismo 1423-4).

ARCHI_263995Este sacramento junto con el de la Unción de los enfermos constituyen los “sacramentos de la curación”: Jesucristo, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo, quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación (Cat. 1421).

Nos encontramos, queridos feligreses, ante el Misterio de la Misericordia del Señor, y tanto ustedes como nosotros, sacerdotes y ministros del perdón, queremos no sólo agradecer, sino también recibir con acción de gracias este sacramento.

Los sacerdotes deseamos administrar el perdón de Dios con dedicación y unción. Por eso, les pedimos a ustedes su oración para que podamos acoger a los penitentes con los sentimientos de Cristo el buen pastor, perdonar a los hijos pródigos con la bondad del Padre, y curar a las ovejas heridas con la unción del Espíritu Santo.

Seguiremos atendiendo confesiones en los horarios acostumbrados: todos los días durante las misas de ocho de la mañana y seis de la tarde. Así como durante las misas dominicales. Aunque quizás esta forma de atención no sea la ideal, resulta la más práctica para la mayoría. Esto no quita que algunos puedan pedir la confesión en el despacho parroquial o incluso a domicilio.

Invitamos a los feligreses a prepararse con esmero y confesarse con verdadero arrepentimiento y propósito de enmienda. Confesarse es una decisión personal y un encuentro gozoso con el Padre compasivo. Seguiremos tratando el tema en los próximos números del Boletín. De momento, los invito a repasar las enseñanzas del Catecismo a partir del número 1420.

Una observación última: Procurar, tanto penitentes como confesores, deslindar lo que es confesar los pecados y recibir la absolución, de lo que es consulta y dirección espiritual, para agilizar la atención a los penitentes sobre todo durante las misas dominicales.  Seamos caritativos con ellos. La parroquia ofrece consejería y sanación en otros horarios.

Nada más por hoy. Muchas gracias por la atención que les merezca la presente. En intercambio de oraciones, p. Ismael, párroco