Mi experiencia de Dios

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Soy atrevido al plantearme este tema porque sé que Dios es único y, por lo tanto, infinito, superando en todo nuestras facultades de percepción. Lo que conocemos de Dios es lo que él nos ha revelado bien sea a través de la naturaleza (las cosas hablan de su Creador) y de la Palabra que es su Hijo Jesús. De Dios se habla mucho, pero normalmente es puro bla… bla… bla… Tuve la experiencia de Dios cuando era niño, al ser joven y adulto; hoy tengo la experiencia de Dios de bastantes años cumplidos y del estado de enfermedad en el que me encuentro. Me acerqué mucho más al buen Dios al darme la gracia del sacerdocio: ¡Dios entre mis manos en la Eucaristía! Hago la siguiente confesión en el Dios que creo:

En el Dios de Abraham, de Moisés, de san Agustín, de mis padres y de los compañeros (religiosos y laicos) que me han acompañado espiritualmente en mi vida.

Creo en el Dios de la incomodidad: sal de tu tierra, a Abram; vuelve a Egipto, al huido Moisés. Hoy me pide responder a la situación concreta con mi enfermedad.

Creo en el Dios que actualmente es todo para mí, Vivo más que nunca contento de mi vida: cada vez más reconozco que la insuficiencia renal ha sido una gracia, don del buen Dios. Eso me hace estar más en sus manos a través de la comunidad de frailes que me acoge, del personal médico y paramédico, de los laboratorios que fabrican la gran cantidad de medicinas que tomo.

Desde mi pecado

No voy a realizar una confesión; sí tengo que reconocer que en mi vida han sido muchos los pecados. Los más graves han sido haber despreciado las gracias de Dios, unas por ignorancia otras por dejadez, otras por rutina, otras por debilidad… no tanto por un corazón perverso, pero sí débil. Es fácil despreciar la culpa  y echársela a otros, pero con el salmo cincuenta confieso: Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado, Contra ti, contra ti solo peque…  (Sl 50, 5-6).

Gratuidad

Soy como la higuera estéril, pero Dios me cuida y con los cuidados de su gracia puedo dar obras de Vida. Cuanto más impotente me siento, es cuando más confío en Dios y percibo que todo es gracia, gratis.

 Textos bíblicos

3 domingo de cuaresmaÉxodo 3, 1-8ª.13-15: Yo soy el Dios de tus padres… 

Salmo 102, 1-8 y 11: El Señor es compasivo y misericordioso. 

1 Corintios 10, 1-6.10-12: Esas cosas sucedían en figura para nosotros.

Lucas 13, 1-9: Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Comentario general a las lecturas

En nuestra vida de creyentes el comportamiento fundamental y determinante es responder a esta pregunta: ¿Quién es Dios para mí? No se trata lo que sé quizás desde niño sobre Dios cuando estudiaba el catecismo, es responder cómo ahora vivo mi relación con Dios. De acuerdo a las lecturas bíblicas propongo sobre Dios en el que sugiero que crean ustedes, sin imponérselo, porque no soy nada para ello:

Aquel Dios a quien sirvo es aquel que sale al encuentro de todos los hombres, todos los días y que les pide su respuesta diaria.

Es el Dios que me busca, aunque me encuentre empecinado en el pecado.

Es el que tiene siempre una palabra de acogida y de ánimo.

Es el Dios del amor fiel y misericordioso.

Dios en las lecturas bíblicas de hoy

Nuestro Dios no puede ser atrapado ni por nada, ni por nadie, pues supera todo pensamiento. Yo soy el que soy, el único.

Es el Dios que liberó a Israel de Egipto y acompañó a su pueblo siempre. Lo que sucedió entonces, dice san Pablo, es figura para nosotros.

El problema del mal (la raíz de todo mal está en el pecado) está en el corazón de los hombres. No se puede juzgar a Dios por lo que sucede, pero sí lo que sucede es una llamada: Si no os convertís, todos pereceréis de la misma forma. Dios nos cuida con un amor especial (que solo Él lo puede dar), por eso, tiene paciencia para que demos frutos de Vida: Déjala todavía un año; yo cavaré y le echaré estiércol a ver si da fruto.

 Año de la misericordia

Las lecturas de este domingo nos acercan al gran acontecimiento de la Iglesia: el año de la misericordia. La misericordia de Dios llena la tierra para que fructifiquemos en amor, cariño, solidaridad, comprensión…

 

Oremos

Buen Dios abre mis ojos a las realidades que me rodean para percibir lo bueno y lo malo con el discerniendo de tu Espíritu.

Invoco a María, la Madre, y a José. Ellos supieron descubrir al Dios de la Vida en la debilidad de un niño recién nacido.