DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO C

ORACIÓN INICIAL   [fbshare]

evangelio-2-diciembre-ac3b1o-de-la-fe-colorSeñor Jesús, a Simón, le invitaste a remar mar a dentro, y ahí a lanzar sus redes al mar para pescar, le pediste algo que ellos habían hecho toda la noche y no habían conseguido nada, y esto el pescador te lo hizo saber; pero es ahí, donde vemos la actitud y la disposición que Tú esperas de nosotros: porque Tú lo mandas, te dice Simón y lanza sus redes al mar, lo hace contra toda evidencia, contra toda esperanza, lo hace porque Tú se lo pediste, y es ahí que saca tal cantidad de peces que llena dos barcas, que estaban a punto de hundirse. Danos también a nosotros, Señor, la gracia de confiar en ti, de creerte a ti, de dejarnos guiar por ti para que también nuestra vida tenga la fecundidad que tuvo la actitud y la disposición del que fue llamado a ser pescador de hombres.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS, Lucas 5,1-11:

Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Bogue mar adentro, y echen sus redes para pescar”. Simón le respondió: “Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes”. Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: “Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador”. Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: “No temas. Desde ahora serás pescador de hombres”. Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.

El contexto

5-toLos textos de Lucas que leímos los dos domingos anteriores nos presentaron la jornada inaugural de ministerio de Jesús en Nazaret. Jesús leyó su misión en la Palabra de Dios escrita en el profeta Isaías y anunció el cumplimiento de las promesas de Dios en la persona de él.

Luego vimos el rechazo que se produjo en la sinagoga. A pesar del rechazo radical, nos sigue diciendo Lucas, Jesús permanece fiel a su misión de anunciar la Buena Nueva del Reino en Cafarnaúm y en las sinagogas de Judea.

Después de estos relatos “programáticos”, comienza ahora la narración de la misión de Jesús en Galilea (Lucas 5,1-9,50). En primer paso es el llamado de Simón Pedro y sus compañeros para ser colaboradores de Jesús en la misión.

 EL Texto

4f8a0-serefbfbdispescadoresdehombresEl contraste con lo sucedido en Nazaret es notable: Jesús encuentra personas dispuestas a escucharlo. Lucas nos habla de la multitud que se “agolpaba sobre él”. Esta gente desea “escuchar la Palabra de Dios”. Jesús, “vio dos barcas y subiendo a una de las barcas, que era de Simón”, quien recibe una orden de Jesús, la de alejarse un poco de tierra, y luego, en calidad de maestro (“sentándose”) educa a la muchedumbre.

 “Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”. Jesús pronuncia una palabra con autoridad. La orden de ir a pescar anticipa lo que se dirá en la promesa: la tarea apostólica del “pescador de hombres”. Simón va a aprender ahora lo que significa ejecutar una misión encomendada por Jesús, a quien comienza por reconocerlo como Maestro.

Pedro muestra su sorpresa. Habían trabajado toda la noche y no habían pescado nada. Lo habían hecho durante el tiempo en el cual todavía era posible capturar peces. Cuando llega el día, las posibilidades de éxito son prácticamente nulas. Para un conocedor de la pesca en el lago, como los es Simón, es claro que Jesús está pidiendo un imposible.

La objeción de Simón tiene sentido. Sin embargo, Simón cree en la Palabra de Jesús,  se arriesga a una empresa que, si se analiza desde el punto de vista humano, es descabellada. Lo importante es que Simón lo hace con una declaración de confianza en el poder de la Palabra de Jesús del Salmo 119: “Confío en tu Palabra… En tu Palabra esperaré”.

El efecto del poder de la Palabra de Jesús se constata inmediatamente. Lucas nos da detalles del efecto: “gran cantidad de peces”… “las redes amenazaban romperse”… “las dos barcas casi se hundían”. Todo esto es el punto de partida de la impresión que se lleva Simón de Jesús y del asombro de los compañeros. Valga anotar que la ayuda que prestan los compañeros de la otra barca insinúa la eclesialidad que implica el trabajo apostólico.

 Simón Pedro cae de rodillas ante Jesús y nos da una preciosa lección sobre lo que es la oración de un discípulo. De hecho, el discipulado de Simón Pedro comienza oracionalmente y ahora lo reconoce como “Señor”. Este segundo título supera al primero, el de “maestro”. En pocas palabras, el jefe de la barca y sus marineros admiten que la eficacia de la pesca no proviene solamente de sus fuerzas. Sin el “Señor”, su trabajo habría sido infructuoso. Escuchando la Palabra del Señor y ejecutando su voluntad, ellos se convierten en servidores eficaces del Reino de Dios.

 Ante la presencia del “Santo de Dios”, Simón se reconoce como un pobre pecador, reconociendo así su indignidad. La verdad de Jesús lleva a Simón a descubrir su propia verdad. Un excelente ejemplo de camino penitencial. Pero Jesús no hará caso de la solicitud de “alejarse”, más bien sucede todo lo contrario.

La promesa de Jesús tiene relación estrecha con la experiencia que Simón acaba de hacer del poder y de la validez de la Palabra del Maestro. Ahora, aunque de modo todavía impreciso, Jesús le hace entender que su misión será participar en esta acción: anunciar la Buena Nueva de la salvación a todos los hombres. Para ello, Jesús le dice: “No temas”, que puede ser entendida como una expresión de perdón, que apunta a la misión de apóstol de formar la comunidad.

Finalmente Simón y sus compañeros abandonan sus barcas. Parecen hacerlo de manera definitiva, como lo insinúa la expresión “llevar a tierra” (es decir, sacar del agua porque no volverán a ser utilizadas).

“Dejándolo todo” le siguió. El abandono de los bienes, a partir de aquí se convierte en un pre-requiso para el discipulado. El desprendimiento del discípulo es total, es decir, su confianza en el nuevo guía de su vida es absoluta. Por él se lo deja todo, de él se lo recibe todo. El discipulado, según Lucas, toma la forma de un viaje. Ser discípulo de Jesús implica ir detrás de él a lo largo de su camino, desde Galilea hasta Jerusalén y, finalmente, hasta Dios. El discipulado no es estático, implica esta dinámica, esta movilidad. Además, la metáfora del acompañamiento físico es una alusión a una realidad más profunda: la adhesión personal a Jesús, a su estilo de vida y a su misión.

Comienza así una nueva etapa en la vida de Simón. Lo suyo ahora es el “seguimiento” del Maestro dejándose educar por él, reaprendiendo la vida a su lado, poniendo cada paso de sus vidas en sus huellas. De esta manera, poco a poco, aprenderá a lanzar las redes de la Palabra creadora de Dios, hasta su muerte martirial en Roma, congregando a la comunidad de Jesús en la predicación misionera y en la enseñanza permanente y en los demás servicios que le competen en medio de la comunidad.

MEDITACIÓN

¿Qué impresión me causa la actitud de Jesús de subir a la barca de Pedro y decirle de tirar las redes para pescar (Lc 5,4)? ¿Cuál es el sentido de este hecho? ¿qué busca y qué espera del Señor con eso? ¿Qué transmite y qué manifiesta lo que Simón le comenta: “…porque Tú lo mandas echaré las redes…”? ¿Qué expresa y qué da a entender con eso?, ¿qué sentido tiene la actitud que tuvo Simón?  ¿Qué expresa y qué importancia tiene la invitación que Jesús hace a esos pescadores, cuando les dice: “no temas, de hoy en adelante serás pescador de hombres.

 La invitación que el Señor hace a Simón de tirar las redes es la invitación para cada uno de nosotros, es la actitud que el Señor espera de nosotros, por eso miremos cómo estamos viviendo nuestra vida y nuestra fe. ¿En qué y cómo manifiesto y expreso mi confianza en el Señor? ¿Qué es lo que identifica mi fe en Él?  ¿Qué aspecto debo trabajar más en mi fe, para confiar y esperar más en el Señor, para vivir con más convicción lo que el Señor nos pide?

ORACIÓN

Señor Jesús, Simón, remó mar adentro y en tu Nombre tiró las redes y así sacó tal cantidad de pescados, que fueron llenadas dos barcas.  Ven, Señor,  en nuestra ayuda, y ayúdanos a echar las redes en tu Nombre, para que así Tú puedas seguir manifestando tu amor y tu misericordia, atrayendo a muchos a tu encuentro, dándoles Tú tu gracia y tu bendición, siendo Tú el sentido de sus vidas, siendo Tú Aquel que los llenas con tu gracia, tu amor y tu perdón. Hoy nuevamente, Señor, danos la gracia de actuar en tu Nombre para que Tú sigas tocando los corazones, haciendo que muchos te conozcan y te sigan, encontrando en ti el sentido pleno y total de sus vidas.

CONTEMPLACIÓN

Así como a Simón, ahora nos dices, …rema mar adentro…, …tira las redes para pescar…, y también a nosotros nos llegan las dudas que parte de la realidad, de lo que estamos viviendo y te podemos decir…, pero ya lo hemos hecho…, lo estamos haciendo… y …nada…; es la tentación. Pero aquí, es donde Simón nos enseña la actitud a tener; él nos deja la actitud básica y fundamental que debemos tener a tu respecto: porque Tú lo pides;  aquí está el sentido de todo, esto es lo fundamental, creerte a ti, confiar en ti, esperar todo de ti, sabiendo que Tú eres nuestro Dios y Señor, y que Tú dispones todo para nuestro bien. El…porque Tú lo pides, echaré las redes…, nos ayuda a comprender y a valorar todo lo que implica creerte a ti, es decir, aceptar tu invitación, aún contra toda evidencia, porque eres Tú el que nos garantizas que todo saldrá bien, porque eres Tú el que quieres que nosotros encontremos en ti y por ti, la plenitud de vida que solo Tú nos puedes dar. Tú eres el capaz de transformar nuestra vida y darnos el sentido pleno de lo que somos y de lo que hacemos.

ACTUAR

Asumir en mi propia persona la conciencia, como cristiano, que soy pescador de hombres y que no he de tener miedo a echar las redes en mi familia, en mi trabajo y en mi ambiente, porque Cristo está conmigo.