DOMINGO IV DEL TIEMPO  ORDINARIO                                                                                                         Ciclo “C”                                                                                                      31 de enero del 2016     

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¡Muerte al mensajero! hqdefault (1)

  • Se han dado muchos casos en la historia en que a un mensajero por llevar una mala noticia de la pérdida de una batalla o anunciar la muerte de un personaje, le ha dado muerte el tirano de turno. Buscar un culpable en el que ahogar su malestar.
  • Algo parecido sucede en la sinagoga de Nazaret. Escuchan con atención y agrado a Jesús: todos le daban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca (Lc 4,22). Llegó el contraste de pareceres… En el evangelio no aparece claro qué fue y cómo se inició el debate; para algunos escritoristas se habría perdido alguna frase del original… Sí aparece claro cuando comienzan a desprestigiar al Maestro: ¿No es este el hijo de José? (Lc 4,22). Como quien dice: ¿quién este para darnos lecciones a nosotros si conocemos su origen, su familia? ¿Quién lo ha constituido maestro nuestro? No les gusta la noticia, el echarle en cara su falta de fe y lo llevaron fuera del pueblo hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado el pueblo con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y siguió su camino (Lc 4,22).
  • Se refleja esto mismo en la actualidad, encontrándose hasta dentro de la Iglesia católica y de otras religiones. No se aceptan las  enseñanzas de sus ministros porque no quieren los oyentes cambiar de conducta y comienzan a denigrar al que predica… Llegan hasta la murmuración (hablar sin conocimiento de hechos negativos de una persona) o levantan murmuraciones (levantar crímenes o actitudes a un persona que se sabe que no son ciertas). No respetan ni al papa, ni obispos, ni sacerdotes, ni religiosos… desprestigiados, calumniados…  todo a conciencia de que son falsas esas acusaciones. No hablo de murmuraciones donde se cobijan afirmando: Es que he escuchado… es que me han dicho… Cuando es nuestra obligación investigar lo que se dice para no caer en la murmuración que es un pecado… Los medios de comunicación propagan calumnias y murmuran de todo el mundo muchas veces y se cobijan invocando la libertad de prensa, algo sagrado para ellos, cuando en verdad, según la usan, la convierten muchas veces en libertinaje. Saben aplicar el dicho: Murmura que algo queda…  la verdad debe ser aceptada como es, no como nosotros quisiéramos que fuese. Los cristianos debemos ser más conscientes de ello al decirnos Jesús que nuestro sí, será sí; y nuestro no, será no. No acomodándonos a lo que nos conviene. No sé a qué personaje se le atribuyen estas palabras: Soy amigo de…; pero soy más amigo de la verdad. 

Textos bíblicos

  • Jeremías 1,4-5. 17-19: te consagré profeta, te destiné a las naciones.  
  • Salmo 70, 1-6.15 y 17: Mi boca anunciará tu salvación. 
  • 1Corintios 12, 31- 13, 13: Si me falta el amor, nada me aprovecha. 
  • Lucas 4,21-39: En verdad os digo que ningún profeta es aceptado por su pueblo. 

Comentarios

  1. Es hermoso y lleno de un edificante contenido el texto de Jeremías. Este profeta es un ejemplo de amor a su pueblo, a la justicia… anunciando, además, el camino a seguir para no ser destruidos por el imperio babilónico. Es fiel a su pueblo y fiel al Dios que le inspira su mensaje, llevándolo a montón de sufrimientos que le llevaron a la muerte y de la que le salvaron por los pelos. Su última desgracia fue ser llevado a Egipto, donde murió sin saber más de él.
  1. Desde los mismos evangelistas y los comentaristas posteriores han visto en el profeta Jeremías un prototipo perfecto de Cristo. El Mesías, Hijo de Dios, enviado para salvar a su pueblo, al que rechazan y lo persiguen hasta llevarlo a la muerte en cruz. Jesús siempre vivió con las palabras del profeta: Te atacarán, pero no podrán, pues estoy contigo para ayudarte (Jr  1,29).
  1. Es asimismo una enseñanza para cada uno de nosotros. Los mensajes y actitudes de Jeremías debo aplicarlos a mi vida. Esté en el puesto en que esté en la Iglesia, siempre tengo que anunciar el evangelio: sé un modelo para los fieles en la palabra, la conducta. El amor, la fe, la pureza… (1Tm 4,12). Es ser servidores de la verdad en el amor.
  1. El texto de san Pablo es conocidísimo y llamado el himno del amor. El amor es convivencia, es comprensión, es servicio…Exige desterrar el odio, la envidia, el orgullo, el egoísmo… es vivir en la verdad: Encuentra su gozo en la verdad (1Cor 13,6). El amor es no vivir  teorizando las cosas o para instrumentalizarlo para fines malévolos; es para vivirse con toda la sencillez del corazón.
  1. El evangelio de san Lucas es continuación de lo leído el domingo pasado donde veíamos a Jesús en la sinagoga de Nazaret y donde propone que su misión es anunciar un año de gracia del Señor; sin embargo, no encuentra comprensión en sus paisanos; algo que tampoco lo tiene hoy Jesús en su doctrina y en sus discípulos. Hoy vale más cualquier pensador más o menos célebre en la historia o de los escritos de los más perversos y corruptos, que las enseñanzas de Jesús, las cuales se las desprestigian o se callan. Luego la persecución… mientras esto escribo seguramente ha muerto alguien por confesar  su fe… el siglo XX (cuando la civilización parecía que había entrado en el mundo) es el siglo de más mártires en la Iglesia Católica y en otras confesiones. Comparados lo mártires del siglo XX con las famosas persecuciones romanas, estas son muy pequeñas.

Señor sé que ningún profeta esa bien recibido en su tierra, pero quiero ser un apóstol tuyo donde me coloques.                                                                                                                                                                                 Quiero ser tu mensajero  de la paz, de la reconciliación.                                                                                         Quiero solamente trasmitir tu Palabra, a la  que, además,  la sirva totalmente.                                                         En este año jubilar de la misericordia hazme, buen Dios, alimentarme de tu misericordia y vivirla con todos con los que convivo.                                                                                                                                                               Me comprometo a trabajar por construir tu reino de justicia, de amor y de paz.