ORACIÓN INICIAL

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Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

img_men_2055_2014-4-11_6LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS. Lucas 4,21-30En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?» Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.» Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.» Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Contexto Es de suponer que Jesús regresaba a su pueblo con mucha alegría e ilusión para participar como tantas veces lo hizo en la liturgia sabatina, pero se va sentir rechazado, no lo van a entender y hasta lo expulsarán. Por es, la estancia en su pueblo fue muy breve. El fragmento de hoy recoge el resultado y las reacciones de los presentes

 Texto Jesús ya ha terminado de predicar con la fuerza del Espíritu. Sus conciudadanos inicialmente se emocionaban, pero pronto los descontentos se ocuparon de persuadir a sus conciudadanos, qué Él quebrantaba el sábado, iba contra la Ley de Moisés, que ellos cuidadosamente protegían. Les pareció “escandaloso” cuanto dijo acerca de su persona: que él ha sido ungido por Dios para apoyar a los necesitados.  Por estas palabras, inicialmente recibe los halagos de todos.  Pero  el discurso no cae bien a todos y algunos comienzan a cuchichear por lo bajo   Escucha a un paisano preguntando si él no es hijo de José. Presuntamente el hombre que hace el comentario no  se quiere identificar con Jesús.  Más bien quiere aprovecharse de él.  Quiere que Jesús haga maravillas en Nazaret porque es hijo del mismo pueblo.  No le interesa a este hombre la preocupación de Jesús por los pobres.  Quiere que Jesús favorezca a sus propios paisanos.

Jesús responde sin demora.  Los nazarenos quieren actuar como sus antepasados frente a los profetas Elías e Eliseo.  Y por eso, Jesús no va a ayudarles nada porque rehúsan el mensaje que les ha entregado de parte de Dios.  Jesús ha venido para llamarles a un mayor compromiso a los demás. Su manera de ver, si la gente no quiere comprometerse, no va a ver nada de la gloria de Dios.

¿Actuamos nosotros como los nazaretanos?  ¿Queremos que Jesús nos ayude sin que acatemos su llamado al arrepentimiento?  Es muy común encontrar creyentes con  su bolsillo lleno de letanías y su boca con chismes.  Si fuéramos a preguntar a tal persona, ¿dónde está la caridad? Nos respondería que la caridad empieza por uno mismo.  Esto no es indicativo de un compromiso a los modos de Cristo.  San Pablo nos instruye mejor en la segunda lectura donde dice: “El amor es comprensivo, el amor es servicial…no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor…”

Desvelando el pensamiento de sus oyentes, Jesús los acusa de estar celosos. La gente de Nazaret, de hecho, no entiende por qué Jesús obró curaciones en Cafarnaúm y no lo hizo también en Nazaret, entre ellos. Ahora bien, Cafarnaúm es una aldea en la que se mezclan tendencias. Hay tantos extranjeros como gente de allí mismo, tantos paganos como judíos.

Jesús responde apoyándose en las Sagradas Escrituras. Para ello se coloca en la línea de los profetas de otros tiempos, especialmente en los fundadores de la profecía israelita: Elías y Eliseo. Elías había ido a ayudar a una mujer extranjera, la viuda de Sarepta; por su parte, su discípulo Eliseo había curado de lepra a Naamán, el Sirio.

Jesús explica su novedosa forma de comportarse mostrando su coherencia con el plan de Dios establecido desde la eternidad. De hecho, Dios hizo alianza con un pueblo preciso, pero con la finalidad de hacer de él un testigo suyo en medio de las naciones. No fue escogido el pueblo para acaparar los beneficios de Dios. Con los habitantes de su aldea de Nazaret, Jesús se comporta a la manera de Dios y muestra que el amor de Dios se dirige prioritariamente hacia a aquellos que están alejados. Hay que comprender este gesto de la misericordia de Dios y hacer lo mismo.

Pero este mensaje de Jesús resultó sorprendente y fastidioso para sus paisanos de Nazaret. Los obligó a hacer una reflexión sobre sus relaciones tanto con Dios como con los otros. Para la gente de Nazaret esto fue demasiado duro. Entonces no lo reconocieron más como uno de los suyos e intentaron asesinarlo fuera de la aldea.

MEDITACIÓN

¿Qué me llama la atención de este pasaje? ¿Qué impresión me causa y qué me hace pensar la actitud de Jesús con sus compueblanos de Nazaret? ¿Qué pretende demostrar y justificar cuando coloca los ejemplos de la viuda de Sarepta y de Naamán el sirio? ¿Por qué evoca esos pasajes? ¿Qué da a entender cuando dice: “…ningún profeta es bien recibido en su tierra…” ? , ¿en qué circunstancias uno experimenta la misma situación?  ¿Qué indica el hecho que de que los de Nazaret se hayan enojado y amotinado contra Jesús y que lo quisieron arrojar desde el barranco

Sabemos que  ser cristiano es querer asumir el proyecto del Señor, viviendo como Él lo ha hecho, actuando como Él, yo, ¿qué estoy haciendo para dar testimonio de lo creo, de qué manera anuncio mi fe con mi vida y mis actitudes?, ¿soy presencia de Dios por donde voy y en lo que hago?  El ser conscientes de que debemos dar a conocer al Señor, ¿hace que lo busque en todo lo que hago, teniéndolo presente en todo momento?, ¿es Él el referente de mi vida en todo lo que busco y pretendo?  ¿Cómo reacciono en ante las adversidades, ante los cuestionamientos o ironías que produce el mostrar con mi vida lo que creo? ¿Soy de los que desfallezco y desisto o soy de los que persevero en la búsqueda del Señor? ¿Busco fortalecer mi opción por el Señor, dándome tiempo para conocer más lo que creo y así ser capaz de fundamentar mi opción por el Señor? ¿es una fe de conceptos e ideas, o es una fe de actitudes y de vivencia, que me lleva a buscar al Señor sobre todas las cosas, aceptando vivir lo que implica seguirlo a Él, aún a precio de rechazos e incomprensiones?, ¿hasta dónde soy capaz de vivir lo que creo?

ORACIÓN

Señor Jesús, te diste a conocer, les abriste el corazón para que te conocieran, pero los tuyos no aceptaron tu testimonio, te rechazaron y aún quisieron eliminarte; hoy a nosotros nos toca darte a conocer, somos nosotros los que tenemos que anunciarte y manifestarte con nuestras palabras y con nuestra vida, con nuestro testimonio, hoy, Tú actúas en y por nosotros, y nos haces partícipes de tu misión; por eso, Señor, te pedimos que nos llenes de tu Espíritu Santo, de tu presencia, de tu fuerza, para que en los momentos de rechazo y de conflicto, cuando tu Palabra incomode y cuestione y cuando nos traten como te trataron a ti, sepamos encontrar en ti, la gracia y la fortaleza para saber ser firmes y fuertes, sabiendo que estamos actuando en tu Nombre, que estamos anunciando tu Buena Nueva y que Tú estás actuando en y por nosotros y así busquemos en ti consuelo y fortaleza.

CONTEMPLACIÓN

Señor Jesús, es tan sorprendente toda esta situación que tuviste que vivir en medio de la gente que te conocía; como que allí conocemos el corazón de la gente, nos damos cuenta como muchas veces las personas se quedan en las apariencias, siendo incapaces de ir más a fondo. Allí todos quedaron maravillados y sorprendidos de tus palabras, pero inmediatamente, objetaron: “…no es éste el hijo de José?…”, colocando allí una barrera para no creer en ti, para no aceptar tu testimonio, rechazándote. Si esta objeción que colocaron ante tu testimonio causa sorpresa, no menos tu reacción, porque Tú también les hiciste ver que lo que estaban haciendo contigo ya había sucedido en otras oportunidades, de ahí que recordaste ese dicho, que ningún profeta es bien recibido en su patria…” y para esto recordaste a Elías y Eliseo. Uno se pregunta, ¿qué tenían esa gente en el corazón, para llegar a reaccionar de esa manera? Pero al final de cuentas, vemos que eso sería la constante de tu historia, Tú dándote a conocer, revelándonos tu identidad, mostrándonos quién eras y lo que el Padre quería para nosotros, y eso te llevó a la cruz, porque tampoco te reconocieron y tus palabras incomodaban, porque llegaban al corazón, porque tenían el filo de la verdad y la justicia y eso incomodaba, como sigue incomodando. Señor, ahora que nosotros te estamos conociendo un poco más, ahora que buscamos identificarnos contigo, para actuar como Tú, te pedimos que derrames en nosotros tu Espíritu Santo para que comprendamos toda la dimensión de tu vida, para que conociéndote te sigamos y nos adhiramos a ti, siendo Tú todo para nosotros, actuando como Tú y dándote a conocer con nuestra vida

ACTUACIÓN

Teniendo en cuenta que la Palabra del Señor debe ser anunciada a todos, ¿de qué manera, con qué actitudes debo dar testimonio de Él entre los que me rodean?, ¿qué hacer para que entre los míos conozcan y sigan al Señor?