La gran asamblea

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Esdras-6-Restauración-de-Jerusalén-11Es hermoso leer el texto de Nehemías de este domingo porque fue muy significativo para el pueblo de Israel y lo es también para nosotros para valorar la Sagrada Escritura. Probablemente con tanta guerra y a la destrucción de Jerusalén y del templo los libros sagrados desapareciesen; más comprensible aún cuando eran tan caros por el material y el escribirlos a mano. Es probable, asimismo, que alguno entendido escondiese alguna copia, que hasta puedo quedar en manos de sus descendientes,  y, al regresar del destierro y estabilizarse Palestina, entregaron esas copias a las autoridades. En cuanto Nehemías, gobernador, y Esdras, sacerdote, las reciben y comprenden su valor y la necesidad de que el pueblo las conociese; por eso, reúnen en la plaza a todos los hombres y mujeres para leerles y explicarles la ley, que muchos de ellos nunca habían escuchado de los libros santos a no ser por el boca a boca familiar.

Ahora pienso en nuestras asambleas litúrgicas. Nos reunimos en el nombre del Señor… por lo que el motivo y el centro de esa reunión debe ser Cristo Jesús. Asistimos a escuchar la Palabra de Dios y a participar de la comida en la que el mismo Cristo se ofrece. Debemos ir preparados en todo aspecto, para no dejarnos llevar de la rutina. Asistimos a una doble mesa:

La Palabra de Dios que se nos presenta como una lámpara que brilla (2 Ped 1,19), viva y eficaz, que hay que llevarla a la práctica, porque no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos (Sant 1,22).

La mesa en la que el mismo Jesús es nuestra comida. Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre,

Dos actitudes fundamentales en la participación eucarística:

Nos reafirmamos en nuestra fe alimentarla con la escucha de la Palabra y las enseñanzas de los que en ella participan.

Nos reafirmamos en la necesidad de, como buenos discípulos de Jesús, construir y vivir la fraternidad. Cristo, nuestro alimento, no da las fuerzas necesarias.

Textos bíblicos

Nehemías 8,2-4ª.5-6.8-10: Esdras trajo el libro de la ley ante todos los hombres y mujeres…

Salmo 8, 8-10.15: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

1Corintios 12,12-30: hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu a fin de formar un  solo cuerpo.

Lucas 1,1-4; 4, 14-31: Para que conozcas la validez de las enseñanzas recibidas… Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis der oír.

Comentarios

He hablado bastante de la primera lectura en la introducción, por eso. Recomiendo leer todo el capítulo 8 de Nehemías. Ahora recalco el sentido de fiesta: Callad, no estéis triste, porque este día es santo. Así que el pueblo se fue a comer y beber y debéis  invitar a los demás y celebrar una gran fiesta, porque habéis aprendido lo que se os ha enseñado (Nh 8, 11-12). Me gusta recordar cosas bonitas del pasado. No es añoranza. De niño en mi pueblo, casi todos de condición humilde, teníamos nuestra ropa de domingo. Era exclusivamente para el domingo y fiestas. Solíamos ir a misa si se podía en familia, si no unos en una y otros en otra, pues había dos: luego venía la comida (almuerzo) obligatorio en familia y para el que la madre, aun con medios escasos, sabía preparar algo de la comida que llamase la atención. ¿Cómo nos presentamos nosotros para la celebración eucarística por consideración al Señor y a los hermanos? ¡Domingo día de familia!

Las enseñanzas del texto de san Pablo son muchas e imperantes. Recalco una: somos los cristianos un solo cuerpo. En nuestro cuerpo son muchos los miembros que trabajan con un centro común para el bien de todo el organismo. ¿Vivimos nuestra unión de cristianos de esa manera? ¿Lo vivimos en la eucaristía? He observado que más de uno al dar el saludo de la paz mira con cierta extrañeza al que  tiene que dársela.

Dos partes completamente distintas en el evangelio de hoy:

SINAGOGALa introducción que san Lucas hace a su evangelio (1,1-4). Nos invita a leerlo desde una búsqueda con unas palabras muy bien expuestas para que puedas conocer la autenticidad de la enseñanza que has recibido.

La segunda parte de la lectura (Lc 4, 14-31) es el inicio de la misión de Jesús, en que Jesús, basándose el texto de Isaías (61,1-3) que ha proclamado, dice: Hoy se cumple esta Escritura. Hay un pequeño cambio – muy significativo – que realiza Jesús. Isaías dice: un día de venganza de nuestro Dios (61,2) y Jesús en la sinagoga se queda en la primera parte: año de gracia del Señor (Lc 4,19). Quizás esta diferencia, un Dios de misericordia, no un Dios vengador, llevó a suscitar la polémica que hizo que a Jesús lo llevaron hasta un precipicio sobre el que estaba edificado el pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió entre ellos y seguía su camino (Lc 4,29-30). Convendría tener esto en cuenta en este año proclamado por el papa Francisco de la misericordia. Año de gracia de Dios, año de perdón mutuo, de buscar la paz.

Compromiso

El programa de Jesús es el de todo discípulo suyo.  ¿Soy su discípulo? Pues me compromete a trabajar por la liberación de todos nuestros hermanos de cualquier raza o condición, buscando que todos lleguen a la dignidad de hijos de Dios.

 Oración

Acojo en mi corazón la Palabra de Dios, la asumo, la quiero, la mimo…

Recuerdo a María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Pido la intercesión de la Madre para tener siempre buen ánimo.

Que sepa comprometerme – inspirado y ayudado por tu gracia – en romper injusticias y crear la paz. La fraternidad total es nuestra meta, que la concretice en los pequeños detalles con los que convivo