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ORACION INICIAL

Señor, Tú que llenaste de Espíritu Santo a Isabel e hiciste que Juan saltara en su seno, y ahí ella reconoció a tu Madre, como la bendita entre todas las mujeres, porque te llevaba a ti, el Dios vivo y verdadero hecho hombre y eras Tú el que la inundabas con tu presencia y tu amor de ahí que Isabel, proclamó a tu Madre, como la MADRE DE MI SEÑOR. Ahora que estamos preparándonos a tu nacimiento, concédenos también a nosotros la gracia de tu Espíritu Santo, para que sepamos reconocer y valorar lo que significa celebrar el hecho de que Tú el Dios vivo, te hayas hecho uno de nosotros, naciendo de una mujer virgen para unirnos a ti y darnos vida en ti. Que así sea.

LEAMOS LA PALABRA DE DIOS. Lc 1,39-45.

 annunciation-midAl sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: « ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue

Texto

A María le mueve las palabras  del Ángel: “Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez” y las interpreta como una invitación para ir a estar con ella. María va al encuentro del “signo” que Dios le dio de que “ nada es imposible para Dios”.

 María, después de haber escuchado el anuncio del Ángel, va a contemplar en la fe el signo que le fue dado. Y esta fe es elogiada por Isabel. En el encuentro, las dos mujeres favorecidas por Dios expresa. Hoy vemos cómo Isabel, invadida por el Espíritu Santo, dice lo que ha podido comprender de María. Y no sólo son las dos madres las que se encuentran. Este es también el primer encuentro de los dos hijos que traen en el vientre: Juan y Jesús. Si bien la escena está dominada por las dos madres, su centro está en la percepción que Juan tiene de Jesús. De esa forma discreta, con una danza de alegría por el encuentro con el Señor, comienza la misión del precursor del Mesías. 

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá” El viaje es un gesto concreto de obediencia a la Palabra de Dios. María lo hace sin tardanza, “con prontitud”. La distancia entre Nazareth y la ciudad de Judá (la tradición dice que es Ain-Karem) no es poca. No se menciona ningún otro personaje en el viaje fuera de María.

 El viaje de María coincide con un tiempo de silencio en el que ella puede captar mejor el significado de lo que está sucediendo en su vida, profundizando en las palabras del Ángel. Al mismo tiempo María no pierde de vista la meta de su viaje: ver a aquella mujer de quien se le ha hablado y que también ha sido beneficiaria de la misericordia de Dios; con ella será solidaria. El evangelista nos está mostrando que después de la anunciación María vive un momento de pausa, de interiorización, de meditación.

visita Cuando Isabel y María se saludan, captan la vibración del Espíritu y se abrazan con una inmensa alegría. No conocemos el contenido del saludo de María a Isabel, pero sí su efecto: es de tal manera que hace saltar a la criatura en gestación en el vientre de Isabel y de provocar la unción del Espíritu Santo: “Saltó de gozo el niño en su seno”. El encuentro entre las dos mujeres hace saltar de alegría al niño de Isabel, lo cual es manifestación de la acción del Espíritu. A partir de este momento muchos saltarán de gozo a lo largo de todo el evangelio cada vez que se encuentren con Jesús.

 “Isabel quedó llena de Espíritu Santo”. La voz de María es portadora del Espíritu Santo que la ha llenado y con ella introduce a Isabel en el ámbito de su experiencia: el de una emoción profunda que es capaz de estremecer y hacer danzar de alegría.  Guiada por el Espíritu, Isabel capta la grandeza de lo sucedido en María y lo expresa abiertamente. Las dos mujeres, una anciana y una joven, se comprenden a fondo y son capaces de decir lo que llevan por dentro, lo que cada una capta de la otra. 

 “Bendita”. En primer lugar, Isabel alaba a Dios por lo que Él ha hecho en María, esto es, la ha llenado de gracia y la ha bendecido con su poder creador que la ha hecho capaz de transmitirle la vida al Hijo de Dios. La exclamación de Isabel, “Bendita, es “la bendecida” por excelencia: si bien toda mujer es bendición para el mundo por el hecho de engendrar vida, mucho más María es la “bendita entre todas las mujeres”, ya que ella trae al mundo al Señor de la vida que vence la muerte y da la vida eterna.  Además, porque su hijo no es un niño cualquiera sino el “hijo del Altísimo”, María tiene con suficiente fundamento la dignidad de “Madre de Dios”

.“Feliz”. Quiere decir que María “creyó” en el cumplimiento de la Palabra, es decir, la tomó en serio, se abandonó a su poder creador, confió en la fidelidad de Dios a su promesa. La alegría de María proviene de la fuente inagotable de su fe siempre viva, porque ella como ninguna está siempre abierta a Dios.

 REFLEXIÓN:

¿De qué manera el itinerario de María en esta página del Evangelio, me puede ayudar a tomar conciencia y a proclamar la obra de Dios en mi vida? ¿Me tomo tiempos de “silencio” para tomar conciencia de la obra de Dios en mi vida?  María e Isabel vivieron fuertes experiencias de Dios y las compartieron entre ellas. ¿Nuestras comunidades son espacios vivos que permiten compartir y celebrar la experiencia de Dios que vive cada uno? ¿Encuentros así nos ayudan a vivenciar la presencia del Espíritu Santo en la comunidad?  ¿Qué lección nos da el Evangelio de hoy para nuestra vivencia de la navidad? ¿Qué encuentros Dios nos pide que vivamos? ¿Cómo quiere que los vivamos?

 ORACIÓN

Señor, así como llenaste del Espíritu Santo a Isabel y a Juan Bautista, de la misma manera, llénanos a nosotros de la fuerza de lo alto, para que como tu Madre, demos testimonio de ti, para que te anunciemos con nuestra vida, y en estos días previos a tu nacimiento, manifestemos con nuestras actitudes que solo Tú eres el sentido de la vida, Aquel que nos planificas, derrama sus bendiciones en nosotros, para que reconociéndote como nuestro Dios y Señor, te busquemos de todo corazón, y dejemos que Tú nazcas en nosotros, sabiendo que solo Tú nos puedes dar vida y salvación, que solo Tú, eres nuestro Dios y Señor, el que nos vivificas en ti y

 CONTEMPLACIÓN

Señor, que la brisa suave del silencio, como viento de gracia, se lleve fuera todas las voces y los rumores que poco a poco me alejan del corazón de mi existir. La huella luminosa de tu paso llene de perfume el aire en que vivo habitualmente para que no busque a otro que a ti. Y cuando las sílabas rumiadas de la Escritura, junto con los acontecimientos traídos como memoria de encuentro, se conviertan en fibras de mi carne, el mundo te verá todavía, verá tu rostro en las facciones de la carne que yo te daré. Los confines de mi ser contarán los prodigios de tu poder, si no intento inútilmente alejarlos, sino que los amaré como definición de mi unicidad humana. Entonces llegaré a pensar tus palabras, a hablar tus palabras, porque no huyendo de mi mismo, te habré encontrado donde estás: en la profundidad de mi límite humano, en mi interioridad y soledad existencial, allí donde el amor donado genera amor y crea puentes de comunión.

 ACTUACIÓN

Viendo que la fe, la debemos transmitir y testimoniar, en estos días previos a la Navidad, ¿a quiénes debo salir a buscar y servir apresuradamente como lo hizo María, para acercarlos al Señor?