INMACULADA CONCEPCIÓN  DE SANTA MARÍA VIRGEN                                                                                                

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Se celebra esta fiesta en toda la Iglesia desde el año 1476, mucho antes que Lutero y compañía se empeñasen en quitar méritos y virtudes a María, la Virgen, la Madre de Dios. El sentido de la fiesta nos lo propone muy bien la colecta de la misa: preparaste a tu Hijo una digna morada… y preservaste a María de todo pecado. A partir de la declaración del dogma de las Inmaculada Concepción de María (18, adquiere esta fiesta un relieve mucho mayor.

inmaculada4La definición del dogma, contenida en la bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854, dice lo siguiente:

(…) Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho.

Lecturas bíblicas

  • Génesis 3,9-15.20: ¿Es que has comido del árbol que te prohibí comer?
  • Salmo 97, 1-4: Cantad del Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
  • Efesios 1,3-6.11-12: Para que fuésemos santos e irreprochables ante él.
  • Lucas 1, 26-38: Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo; bendita eres entre todas las mujeres…

Comentarios

  • Todos los seres humanos hemos pecado en Adán y Eva, no por comer de la manzana, que no aparece en el texto bíblico, sino por la desobediencia a Dios: Habéis comido del árbol que os prohibí. El autor sagrado escribe según la comprensión de su tiempo y toma quizás hasta leyendas a las que da un sentido teológico: el hombre y la mujer ponen su “yo” por encima de todo y será la herencia que nos dejaron: el pecado. Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su propio ser, mas por envidia del diablo entró la muerte en mundo (Sb 2,23).
  • Todos en estamos en pecado del cual solo nos libera Dios que lo hace a través de su Hijo Jesús. En la redención de Cristo iniciando la salvación universal. Ese nacer todos en pecado llevó de cabeza a los teólogos paras aceptar la concepción inmaculada de María, que naciese sin el pecado original. El beato franciscano Duns Scoto, doctor eximio, explicó así el nacimiento sin pecado de María: Dios pudo, convenía y lo hizo. Pero, ¿dónde quedaba la redención de Cristo para todos? Los teólogos nos enseñaron que había sido María liberada del pecado original en prevención de los méritos de su Hijo en la cruz. En ella se consiguió la primera victoria sobre el pecado.
  • Los títulos que da el arcángel Gabriel son únicos en toda la Biblia. Llena de alegría (traducción para mí mejor del texto griego), llena del Señor (Dios está contigo, ¿puede darse más?) y, por tanto, bendita entre todas las mujeres. De ahí, que María tomase una decisión entre humilde y obediente: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
  • La liturgia de la Iglesia sabe recoger muy bien y expresar los distintos aspectos teológicos, logrando cosas muy bellas, como lo es el prefacio de la misa de hoy:
    • En verdad es justo y necesario,                   
    • es nuestro deber y salvación                                       
    • darte gracias siempre y en todo lugar,                                
    • Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno.  
    • Porque  preservaste a la Virgen María                                      
    • de toda  mancha de pecado original,                                               
    • para que en la plenitud de la gracia,                                
    • fuese  digna Madre de tu Hijo                                           
    • y comienzo  e imagen de la Iglesia.                                     
    • Purísima había de ser,  Señor,                                                                     
    • la Virgen que nos diera  al Cordero                                            
    • que quita el pecado del mundo,                                                         
    • Purísima la que, entre todos los hombres,                                  
    • es abogada de gracia y ejemplo de santidad.

Celebrando esta fiesta

No es quedarnos admirados  contemplando a María, la llena de gracia, es contemplar la maravilla de criatura que es, embellecida sí por toda gracia de Dios, pero a favor nuestro. Como ella, debemos buscar que el todopoderoso haga obras en mí (canto del Magníficat).  ¿Estoy dispuesto a hacer un vació total en mí para que la gracia de Dios me llene?

Dios amó a María; María amó a Dios. ¡Qué inmensidad de amor! ¡Que yo aprenda a vivir en ese círculo de amor!