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Fin del año litúrgico

El próximo domingo festividad de Cristo Rey, termina el año litúrgico. Para la Madre Iglesia, buena pedagoga, el inicio del año es el nacimiento de Dios como hombre en Belén. Allí se inicia la salvación, pero, además, desea tener un tiempo de preparación, cuatro semanas antes, un tiempo al que denominamos Adviento (hacer llegar).

Tanto al final como al principio de su año litúrgico la Iglesia nos propone las lecturas sobre el final de los tiempos, lecturas bíblicas impresionantes por el lenguaje apocalíptico con el que se expresan: llenas de figuras y símbolos difíciles de comprender para nosotros y que algunos predicadores las han usado – espero que cada vez menos – para hacer sermones con los que meter el miedo en sus oyentes. Actitud totalmente contraria al Evangelio de Jesús    que nos abre las puertas para comprender al Padre misericordioso.

jesus-blesses-childrenDios no nos ama de una forma general, sino concreta a ti, a mí, a la vecina que no venos con buenos ojos… Pero… nos fijamos en lo escandaloso, especialmente son los medios de comunicación que – dicen – deben adornar las noticias, para mí, desfigurándolas. Fijémonos en el Sínodo de los obispos en Roma el mes pasado, trató el tema de la familia con una belleza y sentido pastoral admirable, ¿en qué se han detenido la mayor parte de los medios de comunicación? En las separaciones matrimoniales, en los divorciados que tienen nueva pareja… ¡Con lo bonito que han hablado los padres sinodales sobre el amor en el matrimonio, extendido maravillosamente a toda la familia, sobre el amor que Dios mantiene en todas las situaciones, también en los separados, en los que han hecho segundas nupcias…?,  porque Dios es amor y espera una respuesta de amor. Es lo importante en esas personas que debemos ayudarles a vivir el amor profundo de Dios en ellos y en nosotros. Como dijo un padre sinodal lo importante es que los que se encuentren en esta situación irregular, descubran  el amor de Dios y encontrarán caminos para salir de su situación…porque Dios es el buen pastor, ama a sus ovejas y hará todo lo posible para que ninguna se pierda.                                                   

Lecturas bíblicas

  • Daniel 12,1-3: Entonces se salvará tu pueblo.
  • Salmo 15, 1-11: Protégeme, Dios mío, me refugio en ti.
  • Hebreos 10,11-14: Cristo ofreció por los pecados un solo sacrificio. .
  • Marcos 13,24-32: Entonces verán venir al Hijo del hombre.

Comentarios

  • El profeta Daniel escribe este mensaje cuando, después de la conquista por Alejandro Magno del Asia Menor, sus sucesores emprenden una exigente campaña de desarraigar las costumbres de aquellos pueblos y que asuman las costumbres e ídolos griegos. Fue uno de los momentos más difíciles para Israel, pues pudo desaparecer no solo como nación, sino como pueblo también (lo vemos en los libros de los Macabeos). Al final de los tiempo y creo que para cada uno ese final se presenta en nuestra muerte, y Dios actúa como con una criba en ese momento, va separando unos para la vida perpetua, otros para la ignominia perpetua. Y debemos pensar en ese trance sin miedos, solo en el amor de Dios, como lo dicen dos versos de un famoso soneto: Si no hubiera cielo que quisiera y si no hubiera infierno te temiera. Que tu amor, Señor, sea correspondido con mi amor.
  • La carta a los Hebreos tiene como tema principal el Sumo y Eterno Sacerdocio de Cristo, por eso, en la parte que hemos leído hoy, nos presenta a Jesús Único y Eterno Sacerdote, donde él mismo es la ofrenda en el altar de la cruz. Es el único sacrificio que puede agradar al Padre, ya no es una figura, como cuando Dios manda a Abrahán sacarificar a su hijo Isaac, sino una muerte cruel y verdadera, la atrocidad para todo judío y todo pagano de morir en la cruz. Si es el único sacrificio, ¿por qué nos han enseñando que se repite en todo el mundo y a todas horas el mismo sacrificio de la cruz? Una manera falsa de ensenarnos, creo, el sacrificio de Cristo por nosotros. Jesús en la Última Cena adelantó su pasión y muerte con el milagro de la Eucaristía. Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida, lo había anunciado en el discurso sobre el pan en Cafarnaúm. Jesús se entrega, se da y nos manda hacer eso en memoria suya. Memorial  no es un simple recordar, ni un simple rehacer, ¿cómo explicarme para hacerme entender? Creo que hay que pensar así: cuando participamos en una misa, es estar todos en el mismo Cenáculo de aquella sagrada Cena. Lo que parece temporal y, en cierta manera lo es desde nuestro modo de ver las cosas, Dios lo hace en la eternidad, sin tiempo ni espacio. Estamos tan presentes con Cristo como en aquella memorable cena lo estuvieron sus apóstoles.
  • Toda la parafernalia que envuelve el texto de Marcos es una idealización de la vida de todo ser humano, más aún de los cristianos. Hay en la vida luces y sobras (sol y luna), miedos y temores por catástrofes o realidades propias: la enfermedad, la muerte, etc., en nosotros y en los seres queridos. Todo lo vencemos en Cristo y por Cristo, que es nuestra paz, dice san Pablo.

Para nuestra práctica

  • Consejos y doctrina son abundantes, cuando lo importante es el ejemplo, como comentan los discípulos de Jesús en huida a Emaús; fue profeta poderoso en obras y palabra (Lc 24,19). ¿Cómo vivo tantas realidades adversas?
  • Comprobando las situaciones de luchas y guerras en el mundo, ¿cómo reacciono?
  • Cuando me enfrento a la muerte, a la propia o a la de un ser querido, ¿cómo reacciono?
  • Cuando la enfermedad se apodera de mí, y debo sacar esperanza desde donde no la tengo, ¿cómo vivo esa situación?
  • Cuando mi corazón se rebela ante  la violencia contra  niños,  mujeres en estado, la esclavización de niños y niñas y, a veces, con la explotación sexual horrorosa, ¿qué actitud tomo?

Un buen propósito

En esos momentos de dificultad tengo que proclamar desde lo más hondo de mi corazón: ¡Ven, Señor, Jesús! Porque todo los puedo en Cristo, si, como doce dan Pablo consigo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí (Gál 2,19)