imagesORACIÓN INICIAL

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Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén

LECTURA DEL EVANGELIO          Mc 12,38-44

Decía también en su instrucción: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;  y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Ésos tendrán una sentencia más rigurosa.» Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro.  Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.»

Contexto

sueterton-san-miguel-allendEl enfrentamiento del Señor con las autoridades judías es uno de los aspectos característicos de todo el evangelio, comenzando con los fariseos, después con los escribas y ahora con los maestros de la ley, a quienes acusa de tener una religiosidad de apariencias y fingimiento, buscando solo aparentar y lucrar con la actividad religiosa que realizan, queriendo ser tenidos en cuenta, olvidando que la religión no es práctica externa sino, vida y actitud, asumiendo el proyecto y la propuesta del Señor, ya que la fe nos lleva a buscar identificarnos con Aquel en quien creemos. Pero la principal acusación que les hace es la de apropiarse de los bienes de las viudas, de las personas indefensas, utilizando la religión para beneficio propio, desvirtuando totalmente el sentido que tiene lo religioso, que en sí siempre es búsqueda de Dios y de esa manera identificación con Él.

Texto

Este pasaje que nos coloca en el templo, donde se expresaba de manera ritual aquello que era lo esencial para tener una disposición de relación para relacionarnos  con Dios. Era, sobre todo, la cuestión del diezmo, que en sí consistía en  una actitud de agradecimiento y reconocimiento  de los beneficios recibidos del Señor, era como “devolver” aquello que de Él se había recibido, como darle lo que Él nos había dado. Esto se desvirtuó y se llevó a una actitud “mercantilista”: te doy mucho, entonces tengo mucho mérito, como si el favor y la bendición de Dios pudiera ser algo negociable. De ahí, la comparación entre la ofrenda del que daba mucho con la actitud y la disposición de la viuda, que daba poco (casi nada), pero que era de valor inmenso, porque estaba dando “todo” lo que poseía, haciendo de ese gesto un acto de fe en acto, dando todo para esperar todo del Señor. Es por eso, que el Jesús pregunta: ¿quién dio más? ¿Qué vale más: los dos céntimos de la viuda o las miles de monedas del rico? Para los discípulos, las miles de monedas de los ricos eran mucho más útiles para hacer caridad, que los dos céntimos de la viuda.  Aquí el Señor quiere interpelar a sus discípulos respecto de la “disposición” que nos debe identificar en relación con Él. Y es que a Dios no se le da “sobras o sobrantes”, sino que se le da lo mejor, aquello que expresa lo que llevamos en el corazón, nuestro ser, nuestra voluntad, toda nuestra integridad. Lamentablemente, tanto los discípulos como los fariseos pensaban que el problema de la gente se podría resolver con mucho dinero. ¿No fue esta la primera tentación de lo que prepuso el demonio en el desierto? Si hoy compartiésemos nuestros bienes, que Dios ha puesto en el Universo a disposición de la humanidad, no habría ni pobres, ni hambre. Habría suficiente para todos y sobraría también para muchos otros.

Marcos presenta a Jesús criticando a los doctores de la ley,  para que los discípulos observaran el comportamiento hipócrita y aprovechado de algunos doctores de la ley. Ellos enseñaban de palabra, pero el testimonio que daban, mostraba lo contrario. A ellos les gustaba deambular por las plazas con largas túnicas, recibir el saludo de la gente, ocupar los primeros puestos en las sinagogas y en los banquetes. Eran personas que querían aparentar ser gente importante. Usaban su ciencia y su profesión como medio para subir la escala social y enriquecerse, y no para servir. A ellos les gustaba entrar en las casa de las viudas y recitar largas oraciones a cambio de dinero. Y Jesús termina diciendo: ¡Esta gente recibirá un juicio severo!”

Él por  el contrario, Él les enseñaba a ellos lo que el Padre le había confiado, lo vivía en comunidad  con ellos y lo comunicaba después a la gente. De Él decían que hablaba con autoridad y no como los letrados. Demuestra a los jefes religiosos del pueblo que son unos hipócritas farsantes, porque hablan de lo que no creen y viven contrariamente a lo han enseñado. Y esta es la doctrina que queda para todos nosotros, que no podemos llevar una conducta que no esté basada en Dios. Que vivir en apariencia no trae beneficio alguno y sí uno mismo es arrastrado por sus pasiones y lleva a otros por ese camino. La conducta desleal de los cristianos hace que muchos  hermanos no crean o se aparten de Cristo. Es el escándalo que en domingos anteriores escuchábamos de labios del mismo Cristo.

MEDITACIÓN

El Señor critica duramente a los fariseos, que vivían una fe de apariencias, una fe vacía, donde lo que creían no se vislumbraba en actitudes y gestos, sino que quedaba solo en aparentar y fingir, ante esto, ¿hay algo en mí, que el Señor puede criticar respecto de mi relación con Él o con los demás, porque digo una cosa y vivo otra?, ¿qué?, ¿cuál es el motivo?. El Señor también critica a aquellos que quieren hacerse ver, ocupando los primeros lugares para recibir reconocimientos. Y mi actitud, ¿cuál es?, ¿soy de los primeros en aparecer…, para figurar o para servir…, para que me vean o para cooperar y ayudar?  ¿Qué actitud y qué sensibilidad tengo con los demás?, ¿soy de los que me doy cuenta de la necesidad del otro y hago lo que puedo para ayudar, o soy simplemente de los que ignoro y hago pasar desapercibida la situación de la otra persona con tal de yo no comprometerme? ¿En lo que puedo ayudar a los que necesitan, lo hago, aun sacrificando lo que yo necesito o primero estoy, después estoy yo y finalmente estoy yo, en mis prioridades y así nunca hago nada por los demás, brillando por tener las manos vacías de buenas obras? Mi colaboración con la comunidad, ¿es generosa y desprendida o es simplemente algo para acallar mi conciencia y así no sentirme interpelado por la voz de mi corazón, siendo consciente que puedo hacer muchísimo más?

ORACIÓN

Señor Jesús, derrama tu amor en nosotros, transforma nuestra vida y nuestro corazón, para que aprendamos a esperar todo de ti, a saber confiar en ti y a depositar nuestra vida en ti para que seas Tú nuestro Dios y Señor y así vivamos en total entrega a ti, abandonándonos en ti, sabiendo que Tú estás siempre a nuestro lado cuando nosotros nos dejamos guiar y conducir por ti. Ven Señor, en nuestra ayuda, ven y derrama tu amor en nosotros para que como Tú nos demos totalmente a los demás, nos demos sin esperar nada a cambio, siendo una ofrenda viva para los otros, ofreciéndonos a nosotros mismos, dándonos a los demás en nuestras actitudes, disposiciones y actitudes, así como lo hiciste

CONTEMPLACIÓN

En mi interior, cerrando la puerta y  en la presencia del Señor, contemplo la escena  y me uno a la comitiva. En ella me siento actuando ¿con Cristo o con los fariseos? ¿Con quién me siento más identificado cuando veo mi vida en esa película?  Ahí es donde debo ser sincero. Le puedo decir: Señor, dame la gracia de ser auténtico y veraz. Tú que quieres que seamos generosos y desprendidos, ayúdame a…. Señor Jesús, dame tu Espíritu Santo para que…. Perdóname por las veces  que mi fe fue solo de apariencia, que digo una cosa y vivo otra…, que mi vida no fue reflejo de tus enseñanzas, que mi corazón estuvo lejos del tuyo, que viví una fe de conceptos y teorías, porque solo daba lo que me sobraba.  No te imité y no te seguí, me cerré en mis ideas y actitudes, que tu Palabra no fue luz en mis pasos, que no me interesé en tus cosas, que solo quise vivir de acuerdo a mi voluntad y no según la tuya

ACCIÓN

Al revisar mi vida y ver lo que Dios te pide, haz el propósito de cambiar, al menos, en una sola acción. No hagas el propósito de muchas, porque no cumplirías ninguna.

Recita estos dos versículos del salmo 16

Señor, escucha mi apelación 
atiende a mis clamores, 
presta oído a mi súplica, 
que en mis labios no hay engaño: 
emane de ti la sentencia, 
miren tus ojos la rectitud. 

Aunque sondees mi corazón, 
visitándolo de noche, 
aunque me pruebes al fuego, 
no encontrarás malicia en mí.