La hipocresía

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Acompaña a todo ser humano desde sus orígenes y seguirá haciéndolo hasta el fin de esta vida terrena. Es una inclinación a una serie de vicios y pecados contra la que hay que luchar con la gracia de Dios. ¿Tan terrible es la hipocresía? Sí, pues se trata de una falsedad y un total engaño, provocado por lo que no se es  y es colocarse en un falso pedestal que caerá cuando menos se piense en una destrucción total del que así vive. Llegan a hacerse dioses y así les va, como lo enseña la historia con la mayor parte de los dictadores que abundaron y abundan en la humanidad, bajo distintas máscaras.

Hay que trabajar, tengo esa tarea pendiente, por vivir en humildad (ser lo que soy, con  la ayuda del buen Dios, que me indica que nada es mío, que todo, yo y lo que tengo, es don). Hay que pedir con frecuencia e insistencia al Espíritu Santo para que nos ilumine en saber quiénes somos  sin afeites y maquillajes. Eso me debe llevar a ser discreto, recto y justo. Ten en cuanta esto al leer la primera parte del evangelio de este domingo.                                            

Lecturas bíblicas

  • 1 Reyes 17,10-16: Ni la orza de harina se vaciará, ni la alcuza se agotará.
  • Salmo 145, 7-10: Alaba alma mía al Señor.
  • Hebreos 9,24-28: para destupir el pecado en el sacrifico de sí mismo.
  • Marcos 12,36-44: ¡Cuidado con los letreados! Los demás han dado de lo que les sobraba, pero esta viuda ha echado todo lo que tenía.

Maestros hipócritas

No me refiero solo a los maestros de religión y moral, pues los hay en todas las profesiones y estilos de vida. ¡Qué bonitas palabras y promesas de los políticos! Este es un chiste malo: ¿Cuál es la principal característica que debe tener un político? No tener memoria, pues si la tuviese, recodando todo lo prometido, no podría dormir. Podemos seguir poniendo ejemplos: padres de familia que aconsejan muy bien a sus hijos, pero ponen en práctica el refrán: Consejos vendo que para mí no rengo; esposos que son sumamente celosos con su cónyuge, mientras le es infiel en el pensamiento y hasta con los hechos.

Darnos en todo y por todo

Tomando como ejemplo la actitud de las dos viudas, la que da todo lo que tiene al profeta Elías y la que ve Jesús echando en el cepillo del templo todo lo que tiene, lo que nos piden ambas lecturas es que aprendamos más que a dar cosas, a darnos nosotros mismos. Siguen dándose en nuestro tiempo tan materializado personas que dejando todo, se dan ellos mismos. Recuerdo este hecho: fallecían los padres de un niño de dos o tres años, dejando a este en una orfandad total. Una familia humilde que tenía cinco hijos, lo recogieron para criarlo como un hijo más. Me enteré del hecho por los catequistas de aquella comunidad y, cuando tuve oportunidad, visitábamos los sacerdotes de la parroquia aquella comunidad tres o cuatro veces al año, me acerqué a aquel humilde hogar y después de conversar un rato, les dije: Les va a ser difícil alimentar una boca más. El padre de familia  me dejó casi sin terminar la frase para decirme: Padre José, si el buen Dios nos está ayudando a sacar adelante a nuestros cinco hijos, ¿por qué no nos va ayudar a cuidar  uno más?

¿Qué nos mueve a esta entrega?

Cuando nos entregamos con todo lo que somos, recibimos más de lo que danos. Si la viuda de Sarepta no hubiese dado el pan que era todo lo que tenía al profeta Elías, se hubiese quizá cumplido lo que ella dijo de morir ella y su hijo; pero por esta aparente pequeñez – todo lo que poseía – al darla, pudieron aguantar los tres años de sequía sin que la orza de harina se acabase ni la alcuza de agotara.

Mi experiencia en los Andes es así. Cuando llegué a la Prelatura de Chota con veinticinco años, fui con el propósito de  entregarme totalmente en mi sacerdocio y darme todo a todos, al salir de allí, dieciséis años después, haciendo un balance percibí que había recibido más de lo que había dado.

Nos ponemos en oración

  • Presento al buen Dios y Padre nuestro a tantos hermanos y hermanas de toda religión, pueblo y nación, que son sinceros en sus convicciones, sufriendo por ello y llegando a veces al martirio.
  • Te presunto asimismo a tanta gente humilde que tiene un corazón grande, como las dos viudas de las lecturas de este domingo; mantenles siempre en el servicio de amor.
  • Te pido por los explotadores de todo tipo, que los hay y de toda condición, mueve sus corazones al amor y que lo muestren en su cambio de conducta.
  • Te pido asimismo por los explotados de toda condición, para que no se exasperen, cayendo en venganzas y desmanes.
  • Cristo Jesús, al hacerte hombre asumiste todas nuestras miserias menos en el pecado, dando tu vida en sacrificio por nuestros pecados, que al renovar ese sacrifico en cada misa, nos ofrezcamos también cada uno de nosotros en amor.
  • Que viva íntegro y ayudar a otros a vivir con honestidad.
    • P. José Jiménez deJubera Rubio