El Dios Misericordioso sigue visitando y consolando a su pueblo

Queridos hermanos:

[fbshare]

Comenzamos el mes de noviembre con la solemnidad de Todos los Santos, una fiesta impregnada de recuerdos de nuestros santos más queridos, con los que más simpatizamos, a los que más acudimos en nuestras necesidades y que son nuestros modelos para continuar en el seguimiento de Jesús. Pero, ante todo, es para nosotros una fiesta de la esperanza,  porque sabemos que ellos, junto a una multitud de bienaventurados, ya han alcanzado la misericordia de Dios. Un teólogo decía que santo es un pJubileo2015a - copiaecador de quien Dios ha tenido misericordia. Tal vez no reparamos lo suficiente en esto. Los santos son esos compañeros, amigos nuestros, pecadores también, que ya han alcanzado la misericordia de Dios. Todos somos objeto de la misericordia de Dios, por tanto la santidad es cosa de todos, porque es obra de Dios. El nos santifica, porque ejerce sobre nosotros su infinita misericordia.

El mes próximo iniciaremos el Año de la Misericordia decretado por el Papa Francisco. Será el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Un año de gracia y de conversión para toda la Iglesia, para nosotros.

Queremos prepararnos para este acontecimiento eclesial practicando la misericordia desde nuestra propia parroquia y en sintonía con la Orden agustino recoleta, con dos gestos significativos. El primero será destinar la colecta del domingo 8 de noviembre para las actividades sociales de promoción humana de nuestra ONG Haren Alde. Todas las parroquias de la Orden harán lo mismo ese día. El segundo tendrá lugar una semana después, del 15 al 22 de noviembre, con la colecta del “niño generoso y Chota”, a través de la cual cada miembro de la comunidad parroquial podrá aportar diversas cosas, desprenderse de ellas, en beneficio de los pobres y necesitados de nuestros ministerios en el Perú. Es una bella manera de practicar la misericordia con los pobres, en quienes se encarna y manifiesta el Cristo sufriente.

Preparémonos, confiados en la misericordia de Dios, con un corazón sensible, solidario y agradecido, para el Año de la Misericordia. Lo haremos también comenzando un nuevo tiempo litúrgico, el Adviento, porque el Dios Misericordioso sigue visitando y consolando a su pueblo con el nacimiento de su Hijo.

Con afecto.

Ignacio Reinares Pablo

Administrador parroquial