EL 05 DE DICIEMBRE LA IGLESIA DEL PERÚ SE LLENARA DE ALEGRÍA ,SERÁN BEATIFICADOS EN CHIMBOTE  TRES SACERDOTES MISIONEROS, QUE OFRENDARON SU VIDA POR PREDICAR EL EVANGELIO .

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El contexto: obispo amenazado
El obispo de Chimbote, Luis Bambarén Gastelumendi, estaba amenazado por los terroristas comunistas. Como cuenta un reportaje en LaRepublica.pe «casi semanalmente recibía escritos y en su andar por la ciudad pesquera observaba pintadas rojas en las paredes de las casas. Sabía del inminente riesgo para él y los sacerdotes que predicaban su fe en diferentes puntos de la región. Hasta que una amenaza más llegó, pero esta vez mucho más específica: “Si no renuncia mataremos dos sacerdotes por semana“, decía un mensaje escrito a mano que incluía otras tantas frases de odio que caracterizaba a Sendero Luminoso».

«Ante esta nueva arremetida, monseñor Bambarén, presuroso, no dudó en convocar a los padres de todas las parroquias bajo su influencia para informarles y advertirles de las amenazas. “Les doy libertad para que puedan alejarse de sus zonas: pueden retirarse a Lima o a sus países“, recuerda haber dicho en una reunión con los sacerdotes. Presentes estaban los padres polacos Michael Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski y el italiano Alessandro Dordi. Aquella vez, los dos primeros que trabajaban en el poblado andino de Pariacoto y el último en Santa manifestaron su intención de no mudarse».

 

Polacos mártires: lo dijo Juan Pablo II a los 4 días

El 13 de agosto de 1991, en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Czestochowa, Juan Pablo II proclamó ante decenas de miles de jóvenes: “Hay nuevos mártires en Perú”.Efectivamente, 4 días antes los jóvenes sacerdotes Tomaszek y Strzalkowski habían sido asesinados por el grupo terrorista Sendero Luminoso. Pero han pasado 24 años desde ese primer reconocimiento papal hasta el decreto de beatificación. El proceso se abrió en 1995, y la Positio llegó al Vaticano a finales de 2011.

Llevaban tres años viviendo en zonas pobres y rurales de la diócesis de Chimbote, en la localidad de Pariacoto, en los Andes de Ancash. Faltaba la luz eléctrica, las carreteras eran peligrosas, había sequías, epidemias de cólera y terroristas comunistas.

Tenían un compañero: el misionero Jarek Wysoczanski, quien sí estaba en Czestochowa cuando fueron asesinados, porque había vuelto a casa unos días para la boda de su hermana. Él describió al periodista Alberto Friso todos los detalles de su vida en el libro “Frati martiri“, publicado en 2013.

Jarek, a la izquierda, se salvó porque estaba en Polonia
en la boda de su hermana y en la JMJ de Czestochowa;
sus hermanos de orden, a la derecha, fueron asesinados
1.MIGUEL TOMASZEK
Nació el 23 de septiembre de 1960 en Lekawica (Polonia). Tras los estudios de primaria en su pueblo natal, cursó la secundaria en el seminario Menor de los Franciscanos Conventuales. Emitió sus votos religiosos el 1 de septiembre de 1981 en Legnica. Comienza sus estudios de Filosofía y Teología en Cracovia. Es ordenado sacerdote el 23 de mayo de 1987. Ejerce su primera misión sacerdotal en Pierigle, en el convento franciscano de Cracovia. Llega a Perú para organizar el primer convento en Pariacoto.
2.ZBIGNIEW ADAN STRZALKOWSKI
Nace el 3 de julio de 1958 en Tarnow. Cursa primara en Zawaola y continúa sus estudios técnicos en Tarnow. Ingresa en la orden franciscana conventual en 1979 y los estudios de filosofía y teología en 1980. Fue uno de los iniciadores del movimiento ecológico en el seminario de Cracovia. Fue ordenado sacerdote el 7 de junio de 1986. Su primer destino pastoral fue en el seminario Menor de Legnica. El 28 de noviembre de 1988 viene con el P. Jaroslaw Wysoczanski a Perú para abrir la primera comunidad en nuestra tierra, trabajando en Moro y Pariacoto.
Los dos misioneros, en unión del Padre Yarek fueron los fundadores del Convento de Pariacoto el 30 de agosto de 1989, con la misión de atender pastoralmente a cuatro parroquias rurales de la Cordillera Negra: Pariacoto, Yaután, Cochabamba y Pampas Grandes. Los tres soñaban con renovar la Orden, los tres visitaron en Varsovia la tumba del P. Jorge Popieluszko, mártir polaco de nuestro tiempo. La última celebración litúrgica en Polonia la vivieron en el Santuario de la Virgen de Rychwald, y que ellos llamaban “de Fátima” con la presencia de Monseñor Julián Groblicki, quien les entregó las cruces y les bendijo para su viaje misionero.

Viernes 9 de agosto de 1991 en Pariacoto

La tarde del asesinato el pueblo se llenó de pintadas de Sendero Luminoso. Los frailes franciscanos sabían que eso significaba un inminente asalto, pero continuaron con su trabajo: el coro, el catecismo, la visita a un niño enfermo… Al anochecer, Fray Zbigniew empezó la exposición del Santísimo Sacramento, que duró hasta que llegó Fray Miguel con su camioneta para decir misa. Una vez concluida la misa de la noche del viernes 9 de agosto de 1991 en Pariacoto, los sacerdotes polacos P. Michel y P. Zbigniew, franciscanos, encargados de la parroquia del distrito se reunieron como habitualmente lo hacían con los animadores y catequistas para intercambiar opiniones y decidir las acciones que acometerían desde la parroquia en beneficio de la comunidad. Aquella noche un grupo de senderistas armados, con los rostros cubiertos, irrumpieron en la Casa Parroquial preguntando por los carros y solicitando que saliesen los padres. Ataron a los dos, ante la protesta de la Hermana Bertha. Los terroristas inquirieron por más religiosos o padres. Al decirle el P. Zbysek que vivían también tres postulantes, los terroristas los reclamaron, pero el Padre se negó: “No, ellos no. No son sacerdotes”. Los terroristas no cejaron en su búsqueda hasta dar con los carros. Encontraron un largavista de la celda del P. Zbyszek. Al regresar ya no encontraron al P. Miguel. La Hermana Bertha comenzó a protestar sin que le hiciesen caso. Ordenaron a todos subir al auto y se dirigieron a la municipalidad donde encontraron el otro carro y al P. Miguel. Después de haberles practicado un “juicio popular” ante la comunidad de Pariacoto, los subieron al mismo auto y les increparon con cinco acusaciones:

– 1. Al repartir víveres “adormecían” la conciencia revolucionaria
– 2. “Frenaba” la revolución con el rezo del Rosario, el culto a los santos, la misa y la Biblia.
– 3. A través del Evangelio y de la Biblia engañaban al pueblo porque toda religión es mentira, “el opio del pueblo”.
– 4. Proclaman la paz
– 5. Son imperialistas y por todo deben morir.
Después de una violenta discusión entre los terroristas se dirigieron a Cochabamba. Enseguida obligaron a la Hermana Bertha a salir del auto; luego arrojaron una bomba incendiando el puente de Pariacoto. Hacia las 9 de la noche, camino a Pueblo Viejo, los padres y el alcalde fueron sacados del auto y tendidos en el piso, con rostro en tierra, les dispararon cobardemente en un acampado. El P. Miguel y el alcalde recibieron dos tiros en la nuca y el P. Zbyszek, un tiro cerca de la oreja y otro en la parte central de la columna vertebral. Junto a los cadáveres encontraron dos notas en trozo de cartón escrita de forma nerviosa por los asesinos: “así mueren lo que hablan de la paz y los que lamen el imperialismo”. Posteriormente, los terroristas siguieron en dirección a Cochabamba y a la altura de Antamarca sorprendieron al alcalde de Cochabamba. También lo asesinaron, rociaron los autos con gasolina y los incendiaron
Las Hermanas Bertha y Lucy con postulantes y un grupo de jóvenes, trataban de rezar y organizar la búsqueda de los Padres. Pasada la medianoche encontraron en el camino a Pueblo Viejo los cadáveres del alcalde Justino Masa y los Padres. Dieron aviso al obispado de Chimbote y Monseñor Luis Bambarén se personó a las 6 de la mañana. Llevaron los cadáveres a la iglesia y celebraron la Santa Misa.

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Parroquianas del mártir Sandro Dordi en Perú le recuerdan con orgullo

3.El mártir Sandro Dordi: “¿A quién le tocará hoy?”
El otro mártir beato que proclama el Papa Francisco es el sacerdote misionero italiano Sandro Dordi, que fue asesinado pocos días después que los misioneros polacos. Llegó a Perú en 1980, precisamente el año que Sendero Luminoso emopezó sus actos violentos y en una durísima crisis económica.

Él tenía 49 años y se volcó en el servicio a los fieles de la región del Santa, en Ancash. Organizó cursos de apoyo a la mujer, programas de alfabetización, levantó capillas y casas parroquiales…

Cuando se enteró del asesinato de los misioneros polacos escribió a un amigo: “En estos días estamos particularmente angustiados y preocupados. Seguramente han sabido como el 9 de agosto Sendero Luminoso ha matado a dos sacerdotes de la Diócesis de Chimbote. Son dos franciscanos polacos que trabajaban en un valle como el mío: tenían 32 y 34 años”.

“Puedes imaginar la situación de ansiedad en que vivimos, hay amenazas de próximos asesinatos. Sendero Luminoso, que con el terror quiere llegar al poder, ha puesto su mira en la Iglesia…La situación del Perú es angustiosa. Cada día nos preguntamos: ¿a quién le tocará hoy?”.

Dordi parecía prever que él sería el siguiente. “Adiós, ahora regreso ahí y me matarán”, escribió.



Todavía hoy los partidos maoístas en Latinoamérica repiten este eslógan de Mao y dicen que el cambio requiere revolución, y la revolución requiere violencia

El 25 de agosto, acompañado de dos seminaristas en una camioneta, se dirigía de Vinzos a Santa para celebrar misa. Unos encapuchados de Sendero Luminoso rodearon el vehículo y obligaron a los dos jóvenes a salir. “Nos dijeron que bajáramos y nos llevaron lejos. Mientras caminábamos oímos los disparos de armas de fuego”, relataron los seminaristas. El P. Dordi había sido asesinado con tres disparos.

El obispo de Bérgamo, la diócesis originaria de Dordi, al conocer el decreto de beatificación dijo que el misionero “dio el testimonio supremo: aquella de la sangre, muriendo mártir”.

En Perú, el padre José Sánchez Martínez, párroco de Los Santos Mártires, parroquia dedicada a los sacerdotes extranjeros asesinados por la organización terrorista hace 25 años, anunció una serie de celebraciones que incluyen también pintar el lugar en recuerdo a los hechos.