SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

[fbshare]

ORACIÓN INICIAL

Dios Padre de amor y de ternura Tú que a lo largo de la historia te has dado a conocer para que conociéndote nosotros vivamos tu proyecto de amor, y al final de los tiempos nos enviaste a tu Hijo Único para que viéramos de qué manera debíamos vivir nuestra relación contigo. Hoy al celebrar la fiesta de todos los Santos te pedimos la gracia de tu Espíritu Santo para que nos dejemos conducir por Él, para que Él pueda actuar en nuestra vida y así poder vivir como Tú quieres. Ayúdanos Padre bueno, cólmanos de tus bendiciones para que conociéndote vivamos lo que nos pides, para que viendo como vivió tu Hijo, lo imitemos, para que el testimonio de todos los santos nos estimule a que también nosotros hagamos nuestra parte, viviendo como nos pides Tú, siendo presencia viva de tu amor

LECTURA DEL EVANGELIO: San  Mateo 5,1-12

SERMON-DEL-MONTE1Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.  Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.  Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.  Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.  Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.  Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.  Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.  Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.  Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.  Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Contexto

Comenzamos este mes de noviembre con la mirada puesta en la meta.  El libro del Apocalipsis nos abre el horizonte y presenta un bellísimo panorama: la inmensa multitud de los santos que gozan victoriosos en la alabanza del cielo.  Dentro de este hermoso cuadro contemplamos sorprendidos la santidad de la Iglesia, que por medio del seguimiento de Jesús, ya ha coronado la meta. Los peritos de la Biblia le llaman “discurso de la montaña”, el Estatuto o la Carta Magna de Jesús. Los varios temas de la palabra de Jesús contenidos en este largo discurso indican con claridad y radicalidad cual debe ser la nueva actitud que hay que tener con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hermanos. Dentro de este hermoso cuadro contemplamos sorprendidos la santidad de la Iglesia, que por medio del seguimiento de Jesús, ya ha coronado la meta. En esa multitud descubrimos santos con todos los rostros: madres y padres de familia; jóvenes, niños, adultos y ancianos; sacerdotes, obispos y religiosas.

Texto

Las bienaventuranzas son una descripción exacta de la vida de Jesús,  una radiografía en la que se puede ver una descripción exacta de la voluntad  del Padre, manifestada en cada una de ellas. Y una invitación a la santidad a todos los que están con él y a quienes un día creerán en él. Muchos de ellos a través de los siglos, la Iglesia los ha declarado santos, porque habían identificado sus vidas con la vivencia de las Bienaventuranzas y que ahora están en el Señor, gozan de su presencia y son nuestros intercesores.

 San Agustín habló  de otros santos, que son los “ocultos”, los “latentes”, o mejor, los “santos escondidos”, aquellos que vivieron más allá de los límites históricos y geográficos de la Iglesia.  Todos ellos oran por nosotros, participan en nuestros sufrimientos, comparten nuestras alegrías y nos esperan en el cielo. Y hoy no sólo vemos los rostros de esta multitud inmensa.

El secreto de la santidad no está en el esfuerzo humano sino en la iniciativa gratuita de amor con que Dios nos llama a ser sus hijos.  En otras palabras, Dios nos quiere tanto, que desea que seamos como Él: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!” (1 Jn 3,1). Dios se inserta en nuestra historia imprimiéndole a nuestro ser su misma santidad y haciendo así de nuestra vida  una bendición para el mundo.

La santidad es un don, pero también es un logro de parte nuestra. Y se basa sobre todo en no creernos superiores a los demás, sino en respetar y reconocer a cada hombre como nuestro hermano, con el mismo valor que el nuestro, y amarnos mutuamente. Esto nos lleva a perdonarnos unos a otros y ejercer la misericordia, que recibimos de Dios.

En las circunstancias que nos toca vivir no acobardarnos ante la persecución y el rechazo por ser creyentes, sino que permanecer fieles a nuestra opción por Jesús y su camino  Y Me gustaría resaltar que vivir la santidad en este mundo es también una misión.  Por eso notamos cómo las bienaventuranzas son actitudes que sanan la humanidad. Estamos totalmente convencidos que desde la pobreza, la mansedumbre y la misericordia, podremos revertir los conflictos, reducir la violencia, sanar las heridas que ella deja, transformar el odio en amor y en servicio.

Este es el desafío con el que comenzamos los “oyentes de la Palabra” este mes de Noviembre. No aspiramos a poco. Tenemos una meta clara. Por ella esperamos y luchamos proféticamente. La santidad es elalto grado de la vida cristiana ordinaria”.

MEDITACIÓN

¿Qué sentido tienen las Bienaventuranzas para nuestra vida? ¿qué le aporta a nuestra manera de ser y de actuar? ¿Qué implica para nosotros, el hecho que Dios quiere que seamos Santos como Él es Santo?, ¿qué le aporta esto a nuestra vida de fe? Sabiendo que los Santos son modelo de virtudes y que ellos están delante de Dios para ayudarnos a vivir el proyecto del Padre, ¿de qué manera nos debemos relacionar con ellos?, ¿qué debemos esperar de ellos? Ante la invitación del Señor, de ser Santos como Él es Santo, ¿vivo la vida en actitud de continua búsqueda del Señor?, ¿me esfuerzo para que mis actitudes y mi manera sea expresión viva del Evangelio? ¿Tomo al Señor como proyecto de vida y busco identificarme con su manera de ser y sus sentimientos? ¿es Él el sentido y la meta de mi vida? ¿Me esfuerzo por vivir el mandamiento del amor a Dios y al prójimo como actitud y como disposición de vida? ¿Hago todo lo que está a mi alcance para hacer vida las enseñanzas del Señor y así dar testimonio de lo que creo? Mi manera de ser, de actuar, ¿es algo que inspira y motiva a otros a buscar al Señor?, ¿soy un ejemplo para los demás por mi búsqueda de Dios?, ¿en qué sí y en qué no? ¿Sé estar atento con los débiles, que son incapaces de defenderse? ¿Soy paciente con los ancianos?

ORACIÓN

Señor Jesús, me has llamado a seguirte, a aprender de ti a amar como Tú. Tú me has dado la gracia de conocerte y así aprender el arte de vivir, hoy cuando veo que esa invitación sigue latente, que sigues invitándome a identificarme contigo, te pido tu ayuda para que cada vez más, seas Tú el sentido de mi vida, la razón de todo lo que soy y de todo lo que hago, viviendo solo por ti y para ti. Señor Jesús, Tú nos has invitado a ser perfectos como es perfecto el Padre, y así nos has dicho que todas tus enseñanzas se sintetizan en el amor a Dios y en el amor al prójimo y Tú te has puesto como modelo, pues nos amaste hasta el final, hasta dar la vida por nosotros, siendo dócil a lo que Dios esperaba de ti, diciéndole siempre: …Hágase tu voluntad…

CONTEMPLACIÓN

“Sentarnos” como el Maestro y ver como en una película las bienaventuranzas. El Señor es el protagonista, no nosotros. Fueron el proyecto de su vida, realizado hasta las últimas consecuencias, porque no hay amor más grande que el que da vida por sus amigos, y él lo hizo. Con admiración y gratitud le decimos que tu proyecto sea el nuestro, que tu  Camino  sea nuestro camino, y que nos ayudes a vivir con alegría nuestra vida cristiana, sabiendo que eso es camino de plenitud, de realización, de vida plena. Señor, así como muchos se han dejado guiar y conducir por ti, así como muchos han experimentado tu amor, dejándose conducir por ti, viviendo para ti, dando la vida por ti, mostrando que solo Tú tienes palabras de vida eterna, es que te pedimos que de la misma manera que con ellos, actúes Tú en nosotros y así nos colmes de tu amor, llenándonos de tu presencia, viviendo en plenitud tu amor y tu gracia, siendo uno contigo, viviendo por ti y para ti.

ACTUACIÓN

¿Qué aspectos de mi vida, debo trabajar más, para identificarme más plenamente con lo que el Señor quiere y espera de mí?