Año de la Vida Consagrada

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 “Signo Vivo de la Presencia de Cristo Resucitado en el mundo”

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor

Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 Oración por el Año de la Vida Consagrada

Jesús, Buen Pastor, que has querido guiar a tu pueblo

mediante el ministerio de los sacerdotes:

¡gracias por este regalo para tu Iglesia y para el mundo!

Te pedimos por quienes has llamado a ser tus ministros:

 cuídalos y concédeles el ser fieles. Que sepan estar en medio y delante de tu pueblo, siguiendo tus huellas e irradiando

tus mismos sentimientos.

Te rogamos por quienes se están preparando para servir

 como pastores: que sean disponibles y generosos para dejarse moldear según tu corazón.

Te pedimos por los jóvenes a quienes también hoy llamas: que sepan escucharte y tengan el coraje de responderte, que no sean indiferentes a tu mirada tierna y comprometedora, que te descubran como el verdadero Tesoro y estén dispuestos a dar la vida “hasta el extremo”.

Jesús que sientes compasión al ver la multitud que está como ovejas sin pastor, suscita, en nuestra Iglesia, una nueva

primavera de vocaciones. Te pedimos que envíes: Sacerdotes

según tu corazón que nos alimenten con el Pan de Tu Palabra y en la mesa de Tu Cuerpo y de Tu Sangre; Consagrados que, por su santidad, sean testigos de Tu Reino; Laicos que, en medio del mundo, den testimonio de ti con su vida y su palabra.

 Buen Pastor, fortalece a los que elegiste; y ayúdalos a crecer en el amor y santidad para que respondan plenamente a tu llamada. María, Madre de las vocaciones, ruega por nosotros. Amén.

 Oración de Preparación

DSC08000Señor de los Milagros, a ti venimos:

Porque ¡Sólo Tú, tienes palabras de vida eterna! (ver Jn 6, 68).

Porque ¡Sólo Tú, eres el único salvador del mundo ayer, hoy, y siempre! (Heb 13, 8)

Señor, ayúdanos a responder con generosidad al llamado del Papa Benedicto XVI de tener una fe adulta y madura, profundamente arraigada en la amistad contigo, en quien la verdad y el amor se identifican, para así «realizar la verdad en la caridad».

Señor de los Milagros a ti venimos confiados en tu gran misericordia. Te suplicamos,  humildemente,  nos concedas  muchas bendiciones y realices maravillas en nuestras vidas y en la de nuestras familias.

(Se lee la meditación correspondiente al día)

OCTAVO DÍA:Oremos Por Las Vocaciones sacerdotales y religiosas

DSC08002 - copia“Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.  Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.” Mateo 9, 37-38 La vocación al sacerdocio es, un misterio de amor entre un Dios que llama por amor y un hombre que le responde libremente y por amor. Es un llamado a ser puente entre Dios y los hombres. A seguir en el mundo, para salvarlo, pero sin ser del mundo. Es la decisión de un joven que quiere dedicar su vida a ayudar a sus hermanos a salvar sus almas y hacer este mundo más como Dios lo pensó. La vocación no es una certeza matemática, sino una certeza en la fe, como la tuvo Abraham en su llamada (Gen 12).

   Como leemos en el Evangelio de San Juan: “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros; y os he destinado a que vayáis y deis fruto” (Jn. 15, 16). Jesús quería que sus discípulos y todos aquellos que eligieran seguirle en el futuro, comprendieran la esencia de su vocación. Una vocación a la vida religiosa, es una llamada especial. No puede explicarse, sólo aceptarse. Es una voz silenciosa cuya urgencia crea en el alma un ardiente deseo de conocer a Dios, de estar con Él, de servirle a Él y de dedicarse completa y totalmente a Él. Es un gesto de amor por parte del alma y una efusión de amor misericordioso por parte de Dios.

     Si un joven espera una certeza que no deje ninguna duda, no la encontrará jamás. Esa certeza irá creciendo con fuerza en la medida que vaya avanzando con generosidad en su proceso vocacional

Oración

Señor de los Milagros  que sientes compasión al ver la multitud que está como ovejas sin pastor, suscita, en nuestra Iglesia, una nueva primavera de vocaciones. Te pedimos por los jóvenes a quienes también hoy llamas: abre sus oídos y corazones, que sepan escucharte y tengan el coraje de responderte, que no sean indiferentes a tu mirada tierna y comprometedora, que te descubran como el verdadero Tesoro y estén dispuestos a dar la vida “hasta el extremo”.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA NUBE

virgen-de-la-nubeSanta Virgen de la Nube, nosotros reconocemos que eres Madre de Dios y Madre de la Iglesia.

Tú nos cuidas desde el cielo y con amor de Madre nos repites sin cansarte:

“HAGAN LO QUE JESÚS LES DIGA” (Jn. 2, 5)

Hoy venimos a ti para que intercedas por nosotros.

Especialmente queremos pedir la gracia de amar a

Dios sobre todas las cosas, cumplir sus mandamientos

por amor y ayudarnos unos a otros como hermanos.

También te pedimos que nos ayudes a conocer nuestra fe para que seamos valientes y la compartamos con los demás.

Jesús quiere que todos los hombres sean sus discípulos y nosotros queremos ayudarle a evangelizar con nuestra palabra y con nuestra vida, para que Dios

reine en el mundo.

Bendícenos, Madre Nuestra, y ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

PETICIÓN:

Pedir la gracia que queremos alcanzar en la novena

Padrenuestro , Ave María y Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo (TRES VECES)