La plegaria de una madre

San Agustín dice acerca de su madre (Santa Mónica) en sus Confesiones: “Ella lloraba por mi muerte espiritual, [Dios mío], con la fe que tú le habías dado, y tú escuchaste su clamor. La oíste cuando ella con sus lágrimas regaba la tierra ante tus ojos; ella oraba por mí en todas partes, y tú oíste su plegaria… Sus preces llegaban a tu presencia, pero tú me dejabas todavía volverme y revolverme en la oscuridad”.
Mónica recordaba a Agustín unas palabras que le dijo un obispo hablándole de él: “No es posible que se pierda el hijo de tantas lágrimas”.
Cuántas conversiones han logrado a lo largo de la historia, las lágrimas de las madres hechas plegaria.
Dios no desoirá nunca la sincera súplica de una madre que pide la conversión de un hijo o de una hija.A - copiaA3 - copia

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