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La Eucaristía

La llamada del libro de los Proverbios a sentarnos en la mesa del banquete de la sabiduría, no es solo una invitación a buscar la verdad para, a través de ella, encontrar la sabiduría, sino que el autor predice que la Verdad – el Hijo de Dios – se hará hombre y será alimento real y varadero para nosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna. Ante esta realidad los oyentes de Jesús e escandalizan: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne y beber su sangre? No les cabe en la mente – como el milagro de la multiplicación no les llevó a creer en lo que era Jesús –  pueda llegar a esas realidades que superan su pensamiento y que venga, además, de un hijo de carpintero. Es la falta de fe.

Jesús, en el sacrificio de la cruz realiza el último de los sacrificios: de holocausto, de comunión, et. Será el Hijo de Dios para siempre sacrificio de comunión (en el Antiguo Testamento el sacrificio de comunión consistía en sacrificar un toro, un carnero… una parte se quemaba en el altar ofrecido al Señor; la otra parte se compartía entre los oferentes. Vulgarmente dicho, Dios y los oferentes comían la misma víctima, dándose entre ellos una unión-común. La Eucaristía será el memorial (es hacer presente ese hecho, no un simple recuerdo). Al celebrar la Eucaristía estamos realmente en la última Cena y gozando del sacrificio redentor de Cristo en la cruz. Tampoco es que la Eucaristía se celebre en distintos lugares, sino el solo sacrificio vivido en distintas lenguas y pueblos.

Lecturas bíblicas

  • Proverbios 9, 1-6: he preparado el banquete, he preparado la mesa.
  • Salmo 33,2-3.10-15: Gustad y ved qué bueno es el Señor.
  • Efesios 5, 15-28: Sabed comprar la ocasión.
  • Juan 6, 41-52: Yo soy el pan bajado del cielo.

Mi carne es verdadera comida

Me van a permitir que realice un pequeño resumen teológico del sacramento de la Eucaristía. Es el principal sacramento de la Iglesia, porque en los seis restantes se nos confiere en ellos la gracia de Cristo, más en este se nos da el mismo Cristo Jesús.  En torno a él giran los demás sacramentos, por eso el sacramento central. Las palabras de Jesús: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida, tienen su confirmación en las palabras de la Última Cena: Tomad y comed, esto es mi cuerpo  y tomad y bebed esto es mi sangre.  Textos casi coincidentes en los tres evangelios sinópticos y en san Pablo: Mt 24,23-30; Mc 14, 22-25¸ Lc 22,14-20 y 1Cor 11,11-15. Pero, ¡cuidado! Hay biblias que tergiversan estas palabras a su gusto, no de una varadera traducción del griego al castellano. En Perú es especialmente dañina en muchos aspectos la que reparten casi gratis los testigos de Jehová, de tapas verdes. Es una traducción del inglés con las doctrinas propias de ellos. Así en el pasaje que nos atañe traducen: esto significa mi cuerpo; esto significa mi sangre. Estudié griego y algo me ha quedado, y el uso del verbo eymí solamente tiene la traducción de ser (algunas  veces exige traducirse por estar). Se es y eso es existir. La presidencia de Cristo en la Eucaristía es real, no simbólica. Mantengámonos firmes en nuestra fe en la Eucaristía. Me han mantenido firme en ella las catequesis de niño preparándome para la comunión con siete años. El párroco preguntaba: ¿Qué haya sobre el altar antes de la consagración? Respondíamos fuerte a coro: pan y vino. Volvía a preguntar: ¿Después de la consagración qué hay en el altar?  Y otra vez a coro: Bajo las apariencias del pan y del vino están real y verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

milagro-transubstanciacionEste sacramento en la historia

Desde los primeros tiempos de la Iglesia surgieron herejías (negar alguna verdad confesada por la Iglesia) especialmente sobre la divinidad de Jesucristo, que si era un hombre que Dios adopta como hijo (adopcionismo) o que se había mostrado como hombre, pero su muerte fue una ficción (aparacionismo). En estas y otras se negaba la realidad fundamental: Jesús muere en la cruz para redimirnos y la Ultima Cena es un anticipo de esa muerte redentora.

En la alta Edad Media hubo algunos grupos que comenzaron a dudar de la presencia de la Eucaristía y el pueblo cristiano  – no la jerarquía – respondió manifestando su fe en la presencia real de Cristo celebrando la fiesta del Corpus y su precesión de manifestación de fe. Los obispos primero y después el Papa respondieron dando a la fiesta sentido de solemnidad.

Con el nacimiento del protestantismo con Lutero, Calvino… se da el mayor golpe, no solo por lo que enseñaron, sino porque en sus divisiones y sus subdivisiones llegaron la mayor parte de los grupos evangélicos a no tener en cuenta para nada este sacramento. Lutero afirmaba que Jesús estaba presente mientras el pueblo cristiano estaba celebrando, después de comulgar el Cuerpo de Cristo volvía a ser  pan y su Sangre a ser vino. La tradición cristiana desde los primeros tiempos confesaba su permanencia, por eso llevaba el Cuerpo de Cristo a los impedidos y enfermos. En tiempo de persecución se servían de los niños, de ahí el famoso santo Tarsicio, que no solo no entregó a los que lo apresaron lo que llevaba, llegó a ser mártir, testigo de la fe.

Para reflexionar

  • En el sacrificio de la misa me uno a Cristo, al unirme a él, Cabeza de la Iglesia, me uno a todos los demás cristianos y a todos los hombres, pues por todos murió en la cruz Cristo Jesús. Recuerdo en cada Eucaristía de modo especial a los enfermos, encarcelados e impedidos de asistir como yo a celebración tan esencial para ser cristiano.
  • Me reafirmo en mi fe en Jesús Eucaristía, real y verdaderamente presente y lo visito en los templos. De niño un día entraba al templo con mi padre y me indicaba hacer la genuflexión ante el Santísimo. Recuerdo cuando me dijo: Cuando entres a un templo, mira a ver si hay una lámpara de aceite (era lo que se usaba entonces, aceite, además, de mi mismo pueblo que la daban los vecinos), adora verdaderamente a Jesús, porque dentro de esa caja que llamamos Sagrario, está realmente presente.

Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa,       mas una palabra tuya, bastará para sanarme.